Es médico, es actor y es un galán del cine independiente

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Desde hace mucho, se sabe que a los actores les gusta emprender proyectos secundarios: algunos usan su tiempo libre para escribir libros, mientras que otros son hasta vocalistas de bandas de rock. Pero es justo decir que pocos intérpretes equilibran dos carreras como lo hace Anders Danielsen Lie, quien aparece como un enamorado persistente en “Bergman Island” y “The Worst Person in the World” —una película independiente con dos protagonistas que motivó a un crítico a llamarlo “el nuevo exnovio ideal del cine de arte”— mientras sigue trabajando de tiempo completo como médico en Oslo.

“Ha sido abrumador”, me dijo Lie, de 43 años, en una charla reciente por videollamada, y no estaba bromeando: a principios de enero, recibió el reconocimiento al mejor actor de reparto por parte de la Sociedad Nacional de Críticos de Cine de Estados Unidos, a la vez que trabajaba tres días a la semana en un centro de vacunación en Oslo y dos días a la semana como médico general. “Me parece un tanto abstracto porque, como actor, la parte más importante de hacer una película es el rodaje”, comentó. “Luego, cuando se estrena el filme, es una experiencia bastante surrealista”.

Las cosas se pondrán aún más surrealistas cuando la aclamada “The Worst Person in the World” por fin llegue a las salas de cine estadounidenses el 4 de febrero. En esta comedia dramática y romántica del director Joachim Trier, Renate Reinsve —quien ganó el premio a la mejor actriz por su papel en el Festival de Cine de Cannes— interpreta a Julie, una joven de veintitantos años que intenta averiguar cuál será su futuro. Durante un tiempo, sostiene una relación con el personaje de Lie, Aksel, un carismático artista de cómics que es mayor que ella, y adopta su estilo de vida establecido como propio. Pero incluso cuando se separan y Julie descubre nuevas posibilidades, ella se da cuenta de que su vínculo con el presuntuoso Aksel es difícil de romper.

Lie ya había colaborado con Trier en las películas elogiadas por la crítica “Reprise - Vivir de nuevo” (2008) y “Oslo, 31 de agosto” (2012), pero “The Worst Person in the World” ha demostrado ser una especie de proyecto revelación: ya se pueden ver en internet ediciones de video dedicadas a su personaje, y la cinta ha tocado una fibra sensible en los espectadores que prefieren los conflictos simples y humanos a los sobrenaturales. “Sentimos que hicimos una obra muy local desde Oslo, y temíamos que nadie más en el mundo la comprendiera”, admitió Lie. “Pero la gente al otro lado del planeta se puede identificar con la historia. Eso es lo grandioso del cine, de cierto modo, une a las personas”.

A continuación, fragmentos editados de nuestra conversación.

P: Con Aksel y Julie, pareciera que las cualidades que les atrajeron el uno al otro, con el tiempo, fueron la causa de su separación. ¿Cómo resumirías su relación?

R: Él es bueno para expresar con claridad las emociones y pensamientos de ella, y eso es algo que ella quizás quería al inicio de su relación, pero luego, solo le molesta. Él es una persona bastante amable, pero también intenta dominarla, de maneras sutiles, usando el lenguaje como su herramienta, porque ese es su fuerte.

El actor Anders Danielsen Lie, protagonista de la nueva película de Joachim Trier "The Worst Person in the World", en Oslo, Noruega, el 15 de enero de 2022. (David B. Torch/The New York Times)
El actor Anders Danielsen Lie, protagonista de la nueva película de Joachim Trier "The Worst Person in the World", en Oslo, Noruega, el 15 de enero de 2022. (David B. Torch/The New York Times)

P: Cuando eras más joven, ¿sentiste presión para elegir entre la actuación y la medicina de manera definitiva?

R: Eso ha sido una crisis de identidad continua para mí.

P: Tal vez este es el tipo de vida bifurcada en el que te sientes más cómodo.

R: Sin duda es una vida bifurcada, y a veces se siente como una crisis de identidad porque es muy complicado hacer que los tiempos cuadren. Es difícil combinar esas dos ocupaciones, y a veces también me pregunto un poco quién soy. Trato de pensar que soy algo más profundo que eso: no soy el doctor ni el actor. Soy alguien más, y esos son solo papeles que asumo.

P: Tu madre es actriz. ¿Eso afectó de cierta forma tu perspectiva sobre la vida de un actor?

R: Mi madre no es la típica actriz… no es una diva o algo así. Es una persona bastante común, y creo que es importante tener un pie en la realidad si quieres interpretar a personas en pantalla con seguridad y credibilidad. Pero toda mi vida he visto cómo es ser actriz y cómo es ser médico, y ¡terminé siendo ambos! Quizá debería hacerme un psicoanálisis o algo así.

P: Tu padre era médico. Eso te partió en dos, de cierto modo, ¿no crees?

R: Exactamente. Tal vez es una enfermedad hereditaria.

P: ¿Crees que una carrera influye en la otra?

R: Mi trabajo como actor ha mejorado mis capacidades comunicativas como médico porque actuar se basa mucho en escuchar a los otros actores y tratar de establecer una buena comunicación, a menudo con gente que no conoces muy bien, y eso me recuerda un poco a mi trabajo como médico. Conozco a las personas, a menudo por primera vez, y me comparten un problema muy privado, y tengo que brindarles la información correcta para ayudarlas. En realidad, es una labor de comunicación muy delicada y complicada.

P: Tu debut en el cine fue a los 11 años en una película llamada “Herman”. ¿Cómo se dio eso?

R: Mi madre había trabajado con el director, así que sabía que estaba buscando a un niño de mi edad, y me preguntó si me interesaba hacer una audición. Yo en realidad no sabía en qué me había metido, tenía 10 años, y me parecía solo un juego que todos estábamos jugando. Recuerdo cuando el director decidió darme el papel, vino a nuestra casa con flores y me dijo: “Felicidades”, y me dio miedo porque pensé: “Ahora tengo que interpretar el papel en serio y hacerlo bien”. Por primera vez, sentí esta ansiedad de no hacer un buen trabajo, la misma sensación que siento ahora en un rodaje de algo que realmente me importa. Temo no estar a la altura.

P: Después de esa película, no volviste a trabajar como actor durante 16 años.

R: “Herman” fue una experiencia abrumadora. Sentí que estaba jugando con explosivos. Estaba trabajando con emociones y manipulando mi psique de una manera un poco aterradora.

P: ¿Crees que esa sensación abrumadora que tuviste de niño tal vez influyó en tu decisión de llevar esta vida bifurcada? Actuar ya no puede abrumarte del todo porque tienes una carrera completamente diferente a la par.

R: Deberías ser psicólogo. Creo que acabas de dar en el clavo porque siempre he sentido que no sería bueno para mí ser actor de tiempo completo, sobre todo cuando los papeles son muy oscuros y emotivos. A menudo pienso que debo encontrar un mecanismo sostenible, en términos psicológicos, para trabajar como actor. No sé si ya lo encontré, pero estoy empezando a ver cómo puedo protegerme.

P: Después de todo lo que ha pasado este último año, ¿te has sentido más atraído hacia la actuación o hacia la medicina?

R: En un mundo ideal, me gustaría continuar con ambos. Durante los últimos cinco años, más o menos, creo que he logrado encontrar un equilibrio que es significativo y no me agota demasiado. Pero no lo sé. Sigo postergando esa decisión final.

P: Si no has tomado una decisión final a estas alturas, quizá nunca lo hagas.

R: Tal vez tengas razón. Ya veremos.

© 2022 The New York Times Company

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