Máxima en el G-20, una pasarela global para recuperar el brillo perdido por la monarquía

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La reina Máxima de Holanda y el presidente Alberto Fernández este domingo en la cumbre del G-20 en Roma.
La reina Máxima de Holanda y el presidente Alberto Fernández este domingo en la cumbre del G-20 en Roma.

ROMA.- En la segunda y última jornada del G-20, tal como se esperaba el presidente Alberto Fernández, tuvo una reunión bilateral con su compatriota la reina Máxima de los Países Bajos, asesora del Secretario General ONU sobre Inclusión Financiera para el Desarrollo (UNSGSA). Como siempre muy elegante y afable, la reunión entre los dos argentinos se dio en un clima de inmensa cordialidad, como bien reflejó la foto oficial, en las que aparecieron los dos sonrientes y relajados.

Según fuentes de la comitiva, en la reunión, que tuvo lugar en La Nuvola, el centro de congresos del barrio del EUR donde se desarrolla la cumbre, se analizaron mecanismos para fortalecer la inclusión financiera en los países en desarrollo, en especial en el escenario post-pandemia. Destacaron, por otro lado, la importancia de que foros como el G20 y las Naciones Unidas generen mayores compromisos en torno a esta temática. Fernández, además, entre otros proyectos, le recordó a la reina Máxima la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera 2020-2023 que lanzó el Gobierno en diciembre pasado con el objetivo de reducir las brechas de género y promover la igualdad de oportunidades en el acceso a los productos y servicios financieros.

La monarca nacida en la Argentina y admirada en todo el mundo por su estilo distinto, ayer se lució al disertar ante los grandes reunidos en esta capital en un panel paralelo al debate principal de esta cumbre sobre las mujeres empresarias. En esta oportunidad, reclamó apoyar a este colectivo ya que, según ella, fue el más perjudicadas por la pandemia, al denunciar que las mujeres empresarias no suelen tener “acceso al crédito, a los mercados ni a las infraestructuras”. Y propuso una serie de medidas, como el impulso digital para las empresas y las mejoras en las financiación.

Lo cierto es que, así como para Alberto Fernández este G20 significó una bocanada de oxígeno en un momento más que complicado en casa, a dos semanas de elecciones de medio término que podría significar otra derrota después de las PASO, también para la reina Máxima este evento con resonancia global tuvo su importancia en este sentido. La cumbre, en la que se la vio muy cómoda, conversando con todos los grandes líderes con gran naturalidad e incluso con la mujer más influyente del momento, la canciller alemana saliente, Angela Merkel -que tuvo su despedida internacional en esta reunión-, fue una ocasión para volver a darle brillo a la monarquía holandesa, después de una año marcado por gaffes y resentimiento popular.

La confianza en el rey Guillermo, del 76% cayó al 47%, según sondeos y el consenso hacia Máxima , la figura desde siempre más apreciada de la familia, cayó también en forma drástica, del 83% al 61%, según recordó la agencia AGI.

En algo en cierta forma parecido al tristemente célebre cumpleaños VIP de la primera dama argentina, Fabiola Yáñez, en Olivos, fueron dos inoportunos viajes a la su espectacular residencia griega de Doroufi en pleno período de restricciones impuestas en su patria por la pandemia, los que generaron la ira de los holandeses, que se sintieron ofendidos como ciudadanos por parte de los soberanos sin mascarillas.

Otro hecho que le cayó mal a los súbditos holandeses, como contribuyentes, fue el aumento de los fondos destinados a la monarquía del 5%, mientras el de los salarios generales fue del 1%. Y también hizo ruido el anuncio por el cual la más grande de las tres hijas de los monarcas, la princesa Amalia, al cumplir 18 años el 7 de diciembre próximo, recibirá una renta de 300.000 euros. Sumada a los gastos de su staff, la suma alcanzaría 1,6 millones de euro, aunque sus padres precisaron que Amalia le dará prioridad a sus estudios, antes que sus compromisos públicos.

En este marco, los expertos en cuestiones reales descuentan que haber visto en este fin de semana a la reina Máxima -desde siempre comprometida con el tema de las pymes, el micro crédito, las mujeres y los derechos gay-, en una pasarela global como el G20, en la que, como siempre, se destacó por su competencia, autenticidad y glamour, ayudará a sumar puntos a la monarquía en casa.

Corresponsal

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