¿Luz al final del túnel? La pandemia retrocede en los lugares más calientes y hay más optimismo

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LONDRES.- Hace exactamente un mes, el panorama que ofrecía la pandemia era sombrío: en un solo día, se contabilizaron más de 750.000 casos de coronavirus a nivel mundial, las infecciones en Estados Unidos iban en aumento, y las nuevas variantes detectadas en Gran Bretaña, Brasil y Sudáfrica amenazaban con arrasar el mundo.

Desde entonces, sin embargo, se produjo giro sorprendentemente rápido, aunque parcial. En el último mes, la cantidad de nuevos casos a nivel mundial se redujo a la mitad del que fue su pico máximo, una mejora impulsada en gran medida por la reducción de casos justamente en los lugares donde los efectos de la pandemia durante el invierno global fueron más devastadores.

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La cantidad de nuevos casos es una medición imperfecta, y la disparidad de registros y testeos disfraza el alcance de los brotes, especialmente en partes de África, América Latina y el sur de Asia. Pero en muchos de los países con tasas más altas de infección hay cada vez menos pacientes en los hospitales, lo que hace pensar a los expertos que la mejora de la situación en real.

“Es un momento de optimismo, pero al mismo tiempo frágil en muchos sentidos”, dice Wafaa El-Sadr, epidemióloga de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia. “Recién se advierte la luz al final del túnel, pero el túnel sigue siendo muy largo”.

El retroceso de muchos de los peores brotes del mundo abre una ventana de oportunidad crucial para mantener el virus a raya mientras las vacunas empiezan a surtir efecto. Los expertos creen que hasta ahora las vacunas han tenido poco que ver con el retroceso de la mayoría de los brotes, pero hay un pequeño grupo de países, sobre todo los ricos, que planea tener vacunados a todos grupos vulnerables para fines de marzo.

Esas señales positivas, sin embargo, vienen con una serie de luces rojas de advertencia.

Muchos países siguen en graves problemas. Brasil está lucha contra un fuerte rebrote por la propagación de la nueva variante descubierta en el país. En España, las internaciones están en su pico máximo, a pesar de que las cifras oficiales muestran una disminución en los casos nuevos. Y en varios países europeos, como la República Checa, Estonia y Eslovaquia, la tasa de infecciones está empeorando.

Las variantes más contagiosas —o simplemente el relajamiento del distanciamiento social y otras medidas de control—, también podrían causar nuevos picos de contagios que sobrepasen los efectos positivos de la vacunación. La variante detectada por primera vez en Gran Bretaña se está extendiendo rápidamente en Estados Unidos, y está detrás de las oleadas de casos en Irlanda, Jordania y Portugal.

Y si bien durante el último mes los casos disminuyeron en la mayoría de los países, la caída de la cifra a nivel mundial responde mayormente a la disminución de casos en solo seis países donde la pandemia es enorme.

Sudáfrica quizás haya pasado su pico de contagios, uno de los más severos del mundo
Luca Sola


Sudáfrica quizás haya pasado su pico de contagios, uno de los más severos del mundo (Luca Sola/)

No hay una causa única detrás de esta desaceleración, y las razones pueden variar según cada país. Los sanitaristas de los países más afectados atribuyen la mejora a una suma de factores: mayor adhesión al distanciamiento social y al uso de barbijo, la estacionalidad del virus, y una acumulación de inmunidad natural en las comunidades con elevados índices de personas que ya se infectaron.

Es posible que ningún factor lo explique por sí solo. La inmunidad natural, por ejemplo, está muy por debajo de los niveles necesarios para detener la epidemia, pero los factores podrían combinarse y así reducir la velocidad de propagación del virus.

Aunque Estados Unidos no impuso una cuarentena a nivel nacional, los cambios de comportamiento voluntarios, sumados a cierto grado de inmunidad en las comunidades más afectadas, tal vez hayan impedido que se dispare el número de casos tras las Fiestas de fin de año, dice Caitlin Rivers, investigadora de salud pública de la Universidad en Johns Hopkins.

“Creo que en diciembre la gente se dio cuenta de que todo estaba empeorando y modificó ciertas decisiones”, dice Rivers. “Cancelaron festejos, se quedaron más en sus casas, usaron barbijo para salir, y sumadas, todas esas cosas realmente ayudan a reducir los contagios.”

El descenso en Sudáfrica tiene muchas causas, pero la principal razón fue la elevada tasa de contagios del mes anterior, dice Marc Mendelson, director de enfermedades infectocontagiosas y VIH de la Universidad de Ciudad del Cabo. “En algún momento, el virus se choca con una barrera, porque no puede encontrar nuevas personas a quienes infectar y no puede aumentar los contagios”, dice.

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Los expertos británicos atribuyen el descenso en Gran Bretaña a un estricto cerrojo y cuarentena nacional establecido después de la temporada navideña. La razón no son las vacunas: aunque una cuarta parte de la población ha sido vacunada, solo los primeros inoculados tenían una inmunización significativa para el 10 de enero, cuando los casos comenzaron a disminuir. Esas primeras dosis fueron principalmente para los trabajadores de la salud y los pacientes mayores que ya estaban internados.

Y algunos de los peores brotes en el resto de América, el sur de África y Europa alcanzaron su punto máximo durante o justo después de las Fiestas, dice El-Sadr, investigador de la Universidad de Columbia. “Son meses cargados de ocasiones para que la gente se junte, se mezcle, y viaje con familia y amigos. Es probable que eso también haya impulsado este aumento”.

El desafío de mantener controlado el número de contagios hasta que las vacunas empiecen a generar inmunidad será considerablemente mayor en países con programas de vacunación más lentos.

A principios de febrero, todavía había 130 países que ni siquiera empezaron a vacunar, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y más de tres cuartas partes de todas las dosis administradas se aplicaron en apenas diez países. Muchas naciones ricas están acaparando dosis y tienen contratos por cantidades suficientes para inmunizar a toda su población varias veces, mientras que la gran mayoría de los países pobres todavía no recibió una sola dosis.

Traducción de Jaime Arrambide