Luis Majul: "No se puede estar bien con Dios y con el diablo"

Luis Majul

El periodista Luis Majul arrancó su programa Mirá lo que te digo, emitido por LN+, con críticas hacia el presidente Alberto Fernández, quien avaló la disposición de excarcelaciones de presos comunes frente a la pandemia de coronavirus.

Coronavirus hoy en la Argentina y en el mundo: minuto a minuto y las novedades

A continuación, la desgrabación de sus principales conceptos:

Señor presidente de la Nación, señora vicepresidenta de la Nación, señor gobernador de la provincia de Buenos Aires: no se puede estar bien con Dios y con el diablo. O estás del lado de las víctimas, como Carolina Píparo, Matías Bagnato, Diana Cohen Agrest y Paolo Menghini, o estás del lado de los delincuentes. De los condenados. De los homicidas. De los violadores. De los abusadores. Quienes están en contra de los abusos, ¿no tienen nada que decir de esto? ¿No tienen que levantar la voz?O estás del lado de los corruptos, como Ricardo Jaime, Lázaro Baéz, Amado Boudou, Julio de Vido, Cristóbal López y otros, o estás del lado de los que denuncian, investigan y son víctimas, directas o indirectas, de la corrupción. O estás del lado de los gobiernos democráticos, de izquierda o de derecha, o estás del lado de las dictaduras que encarcelan sin juicio previo, torturan y matan, como la de la Venezuela donde reina Nicolás Maduro. O estás del lado de los trabajadores, o estás del lado de quienes hacen negocios personales a costa de los trabajadores, como Hugo Moyano.Es cierto que los establecimientos penitenciarios pueden ser foco de contagio. Es verdad que muchos países dispusieron las mejoras de las condiciones de detención. El problema es que en la Argentina, al coronavirus se lo está utilizando como una especie de patente de corso para la impunidad generalizada. El problema es que con la excusa de la emergencia siguen haciendo cualquier cosa. Haciendo compras sin licitación y con sobreprecios. Poniendo al parlamento en cuarentena, como si los legisladores tuvieran coronavirus y no pudieran sesionar.¿Por qué, ya que están, los presidentes de bloques de senadores de la oposición no aprovechan y la preguntan a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner qué está haciendo con los casi mil millones de pesos de la "cajita de la felicidad" del fondo edilicio del Senado, un fondo que estaría usando sin rendir cuentas y de manera discrecional, es decir, como se le da la gana?¿En serio creen que la pandemia les va a dar vía libre para tomar cualquier decisión sin pagar ningún costo? ¿En serio creen que pueden cranear un dispositivo para liberar a 6000 presos en la provincia y unos cuantos miles más en las cárceles del todo el país, sin que el resto de la sociedad no lo repudie?En el mundo no hay ninguna clemencia para los delincuentes condenados por corrupción. No hay beneficios para los condenados por delitos de lesa humanidad. No hay beneficios para los detenidos por delitos graves. Solo para los mayores de 65 años con enfermedades preexistentes, o embarazadas o mujeres con niños pequeños que no hayan cometido delitos graves.Hoy el periodista Héctor Gambini, de Clarín, reveló un plan para liberar a 6000 presos en la provincia de Buenos Aires. Gambini explica, entre otras cosas, que es un plan conjunto en el que participarían el gobernador, Axel Kicillof, el Ministro de salud, Daniel Gollán, la comisión provincial de la memoria y la cámara de casación de la provincia. Dice el periodista, que hay un camino marcado para que los habeas corpus masivos sean aprobados rápidamente; que el "mecanismo" ya se puso en marcha. El objetivo sería bajar un 15 por ciento el número de presos en la provincia, donde hay más de 40 mil. El plan maestro consistiría, además, en liberar detenidos para poner camas.Parece que la comisión provincial de la "desmemoria" recorre los penales instando a los presos a presentar recursos de amparo y habeas corpus. Les indican que digan que son grupo de riesgo y que sus delitos no son graves sino leves. Ahora mismo, en la práctica, le estarían dando permiso para salir a presos que serían grupo de riesgo pero al mismo tiempo habrían cometido delitos graves.Hay una versión muy fuerte, cercana a la comisión de familiares de víctimas, que sostiene que estarían mandando a su casa a 780 homicidas, 513 violadores y 72 abusadores. Y que, para la mayoría de ellos, el Gobierno no dispondría de las pulseras electrónicas que les permitirían controlarlos. ¿Y quién los va a controlar?Según Gambini, la primera etapa, que consistió en liberar a casi 2000 detenidos, ya se habría cumplido. Ya se habría completado con un habeas corpus colectivo firmado por el juez de casación Víctor Violini. Violini autorizó la prisión domiciliaria inmediata para 700 internos, con una sola firma. Según el periodista, el mecanismo fue diseñado para atenuar la responsabilidad directa de Kicillof en esta especie de suelta de presos. Gambini escribió que como la medida de excarcelación masiva tenía el rechazo de muchos jueces de ejecución penal y de tribunales de primera instancia, se eligió la casación penal, donde el gobierno tiene amigos incondicionales. Porque además de Violini, su presidente, Ricardo Borinsky, es considerado casi un compañero.Para que lo sepas: María Eugenia Vidal le había pedido el juicio político, por su decisión de excarcelar a tres comisarios que se dedicaban a pedir coimas. Gambini recordó que una magistrada de Quilmes denunció y pretendió parar las excarcelaciones masivas. Es la jueza de ejecución penal Julia Márquez, quien escribió: "Se está violentando el Código Penal de la Nación al disponer libertades condicionales sin verificar el cumplimiento de los requisitos que exige la normativa. Resultan extraños los mecanismos que se implementan desde los tribunales superiores para resolver dichas presentaciones".Ayer Alberto Fernández, para justificar las liberaciones masivas, afirmó que su par chileno, Sebastián Piñera, había liberado a 1300 detenidos. Esto no es una cuestión ideológica, pero le faltó aportar un dato clave: parece que ninguno de los 1300 cometió delitos graves. Es decir: tenían enfermedades preexistentes; formaban parte de los grupos de riesgos, pero no eran ni violadores, ni corruptos confesos, ni abusadores. Ni fueron considerados responsables de una tragedia como la de Once, que produjo 52 muertos.Por eso, cuando decimos que no se puede estar, todo el tiempo, con Dios y con el diablo, estamos diciendo que no podés pretender que te vote la gente decente, trabajadora, productiva y también los que no lo son. No podés pretender sacarte una foto con los familiares de las víctimas de la violencia, y también con sus asesinos, por más que formen parte de tu base electoral.No podés pararte en el lugar de la revolucionaria que les quita a los ricos para darle a los pobres, si te hiciste millonaria, primero, ejecutando hipotecas de gente a la que no le alcanzaba para pagar las cuotas de la deuda y, después, como una empresaria hotelera con propiedades y dinero que, según la Justicia, obtuviste con malas artes.O te reunís y escuchás a los familiares del observatorio de las víctimas, como el presidente de la cámara de diputados, Sergio Massa, o bancás la iniciativa de Cristina, Kicillof y, por lo que dijo en las últimas horas, el mimo Alberto Fernández. Pero todo, al mismo tiempo, no se puede. O es mentira. O nos están tomando el pelo a todos.