Para luchar contra la junta en Birmania, los jóvenes se entrenan con los rebeldes

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Impulsado hacia atrás por la fuerza de la bala que acaba de disparar contra un objetivo dibujado en un árbol, Min deja escapar un risa nerviosa. Forma parte de un grupo de activistas birmanos prodemocracia que se entrenan en la jungla a lo largo de la frontera con Tailandia.

El joven y otros militantes esperan turno, portando un fusil, para disparar por primera vez en su vida.

Han venido a entrenarse sobre el manejo de armas con un grupo rebelde que controla la región, en el estado de Karen, en el este del país.

Antes del golpe de Estado "nunca habíamos escuchado el ruido que hace una bala", declara Min a la AFP.

Hace cuatro meses, el ejército birmano derrocó al gobierno civil de Aung San Suu Kyi e instaló una brutal dictadura militar, reprimiendo a sangre y fuego las manifestaciones en las que se reclama el retorno a la democracia.

Desde entonces, a sus 23 años, el joven Min ha acabado "acostumbrado al sonido de las balas del ejército", y para él, también las balas --pero esta vez las suyas-- podrán "poner fin a la dictadura militar en nuestro país".

Esos entrenamientos en la jungla atraen cada vez a más jóvenes urbanos, y ya serían centenares, según algunas estimaciones.

Entre ellos hay algunas celebridades, como la otrora reina de belleza Htar Htar Htet, que publicó una foto en Facebook ataviada con vestimenta militar negra y portando un fusil de asalto.

"Ha llegado el momento de replicar", proclama la que representó a Birmania en el concurso Miss Grand International.

Pero librar combate contra uno de los ejércitos más aguerridos del sudeste asiático puede acabar un "baño de sangre", teme el analista David Mathieson.

- Un duro entrenamiento -

Una jornada en el campamento de entrenamiento se inicia a las cuatro de la madrugada.

Los voluntarios son formados en las mismas tácticas empleadas por los grupos rebeldes durante décadas de conflicto con el ejército: atravesar un río colgado de una cuerda, camuflarse, poner a resguardo a un compañero herido.

Sus instructores son miembros de la Unión Nacional de Karen (KNU), uno de los veinte grupos étnicos rebeldes de Birmania.

Algunos de estos grupos condenaron el golpe de Estado y ofrecieron refugio a los disidentes tras la represión brutal de la junta contra las primeras manifestaciones organizadas en las grandes ciudades.

Interrogado por la AFP, un portavoz del KNU rehusó decir a cuántos voluntarios su grupo ya había formado en estos campamentos.

"Todas las sesiones son muy difíciles, pero trabajamos duro" asegura Min.

El entrenamiento con balas se lleva a cabo en un improvisado campo de tiro, en el que los soldados enemigos están representados por un cuadrado de pintura blanca.

Un instructor desmonta un fusil, y muestra a los voluntarios cómo dar mantenimiento a sus armas.

El ejército birmano, conocido igualmente bajo el nombre de Tatmadaw, combate de forma ininterrumpida desde la independencia del país en 1948 a una miríada de grupos étnicos, por lo que está equipado con material moderno.

Pero ¿las tácticas de lucha en la jungla son aplicables en un guerra urbana?, se pregunta David Mathieson.

- "Una receta hacia el caos" -

Semejante formación "puede ser una experiencia (...) personal, pero no lo convierte a uno en operador de guerra urbana", declara a la AFP.

"Creo que todo esto va a atraer a muchos aventureros en busca de virilidad", dice el analista. "Ello podría convertirse en una receta para el caos".

Pese a la abrumadora fuerza de la Tatmadaw, los jóvenes del campamento de la jungla están confiados.

"Vamos a acabar con la dictadura de los militares" dice Min. "Hemos decidido dar nuestras vidas, nuestra sangre para acabar con ellos".

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