Lozano, ahora sin gol pero con jugada salvadora por México

Por LEÓN FELIPE GIRÓN y CARLOS RODRÍGUEZ
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Lee Yong (izquierda) de Corea del Sur remata frente a Hirving Lozano y Jesús Gallardo en el partido por el Grupo F del Mundial, en Rostov, Rusia, el sábado 23 de junio de 2018. (AP Foto/Efrem Lukatsky)

ROSTOV DEL DON, Rusia (AP) — Esta vez Hirving Lozano no aportó ninguno de los goles con los que México cosechó un nuevo triunfo en el Mundial. Sin embargo, el “Chucky” siguió mostrando virtudes que conceden la razón a quienes consideraban que podía ser una de las revelaciones en Rusia.

En una jugada tan temeraria como meritoria, el atacante del PSV holandés mostró que tiene también coraje para defender.

La acción se produjo apenas a los 12 minutos del encuentro disputado en la Arena Rostov, cuando el marcador estaba empatado sin goles. Corea del Sur generó un ataque desde el medio campo, y envió la pelota a la banda izquierda, donde el extremo Hwang Hee-chan pisó a fondo el acelerador y se libró de Edson Álvarez, el zaguero que jugó de inicio por primera vez en la selección del técnico Juan Carlos Osorio.

El jugador del Salzburgo austríaco envió un centro venenoso al segundo poste, donde esperaba Lee Yong para rematar.

De algún modo, incluso antes de que Hwang hiciera contacto con el balón, Lozano intuyó la jugada. Y salió disparado como un misil desde detrás del balcón del área, en una misión que parecía tan suicida como infructuosa: llegar antes que el centro.

Pagó el precio, pero lo logró. Alcanzó a puntear la pelota justo antes de que Yong hiciera su disparo. La pierna derecha del zaguero del Jeonbuk Hyundai estaba ya en violento movimiento hacia delante, e impactó con toda su fuerza al mexicano, quien voló por los aires y aterrizó aparatosamente junto a un poste.

Varios compañeros acudieron en ayuda del “Chucky”, ante el temor de que estuviera lesionado. El golpe no pasó a mayores. El jugador surgido del Pachuca evitó lo que era el 1-0, y México encontró después la forma de vencer 2-1 a los surcoreanos.

Lozano, autor del gol que significó el triunfo en el primer partido de México en este Mundial, recibe el apodo de “Chucky”, por el personaje de las películas, un juguete que cobra vida y siembra el pánico. Se lo pusieron sus compañeros en la academia del Pachuca, porque tenía la manía de esconderse para asustarles.

Este “Muñeco Diabólico” sigue asustando en el Mundial, al ataque, en defensa e incluso cuando se lleva patadas.