De Lozanne no se compara con nadie ni quiere ser hit

CIUDAD DE MÉXICO, octubre 28 (EL UNIVERSAL).- Aunque hoy en día el reggaetón es el género musical que más ha acaparado la popularidad de la audiencia, eso es algo que a Leonardo de Lozanne lo tiene sin cuidado, pues afirma que él no hace música para competir, sino por placer.

"Trato de estar ofreciendo buenos contenidos en cuanto a mi carrera se refiere, eso me quita la presión de tener un gran éxito, de grandes números o de (lograr) un gran hit, yo no pienso en esas cosas".

En entrevista con EL UNIVERSAL, el líder del grupo Fobia, quien también forma parte del elenco de la obra de teatro "La clase", dice que lo importante para él es generar público con base en su trabajo.

"No me importan las listas de popularidad, hoy en día menos que nunca porque antes por lo menos los ratings se podían monitorear y ahora todo es virtual, vuela por el espacio".

Aclara que él no comparte los mismos intereses que las disqueras y que no está sujeto a las ventas ni a nada.

"Yo me monitoreo solito en mi celular y veo cuáles son las canciones que más se escuchan, esa la única guía que me importa a mí, pero no me comparo con nadie más", explica.

Tampoco le interesa ir contra el reggaetón, asegura: "Yo soy más del rock, del pop, pero no hay ninguna guerra, de por sí tenemos muchos conflictos, imagínate que la música nos conflictúe más, ¡qué horror!".

Multifacético

De Lozanne es una celebridad multifacética que trabaja tanto en Fobia, como solista, en televisión, teatro musical y además se da tiempo para buscar inspiración en otros artistas.

"A mí la verdad se me da de una manera muy natural (abarcar muchas facetas de trabajo), siempre he sido así, soy muy inquieto, me gusta mucho emprender. Es muy inteligente diversificarse, no hay que tener todos los huevos en la misma canasta", considera.

El vocalista recién lanzó su tema "Letras de amor", que se desprende de su disco Espacial colonial, cuyo videoclip se grabó en el Teatro Fru Fru de la Ciudad de México, y se presentará el próximo año en el Festival Vive Latino, al que llevará su marca de ropa, de chamarras.

"No soy una persona que puede hacer lo mismo toda la vida, hay gente que sí pero yo tengo que retroalimentarme todo el tiempo".

Para Leonardo, lo importante no es ver la carrera como un trabajo, sino como un servicio, razón por la que, asegura, cada día significa un compromiso para él, por esto suele inspirarse viendo a otros artistas, películas y exposiciones de arte.

"Trato de tener esa motivación para organizar mis trabajos, influenciarme y tener mejores ideas. Las ideas no nacen de la nada, somos criaturas de imitación, mucho lo imitamos y mucho lo absorbemos y mucho lo copiamos, es muy importante el estímulo".

Más allá de su faceta rockstar, Leonardo tiene tres hijos: dos adolescentes, Bruno y Alexis, y el pequeño Andrés, a quienes busca apoyar en lo que sea que ellos se quieran dedicar.

"Encontrar lo antes posible tu vocación te cambia la vida. Yo los empujo para que la encuentren, sea lo que sea, trapecistas, pilotos comerciales o financieros... no los fuerzo tampoco a entrar a la música".