Los Sackler: La dinastía detrás del OxyContin y la crisis de opioides en EEUU

Si le pides a un estadounidense que diga cómo imagina a una familia que ha amasado su fortuna con la venta de narcóticos en Estados Unidos seguramente describirá a un clan de latinos como el que aparece en la serie “Narcos” de Netflix.

Miembros de las organizaciones P.A.I.N. y Truth Pharm protestaron el 12 de septiembre de 2019 frente a la sede de Purdue Pharma en la ciudad de Stamford sobre un polémico acuerdo para resolver miles de demandas por la crisis de opiodies en Estados Unidos. Los manifestantes lanzaron cientos de botellas prescritas por los médicos del analgésico OxyContin mientras sostenían una pancarta que leía "Debería darles vergüenza Sackler, 200 muertes diarias". (Erik McGregor/LightRocket via Getty Images)

A pocos se les ocurrirá mencionar a una familia blanca de origen judío, refinada, amante del arte y con un extenso linaje de personajes vinculados a la medicina y la ciencia.

No cabe duda que organizaciones criminales latinoamericanas fueron las principales responsables de producir y transportar a Estados Unidos las 142 toneladas métricas de cocaína pura que consumieron al menos un millón de estadounidenses mayores de 12 años en 2016. La Administración para la Control de Drogas (DEA) dijo que el 93 por ciento de la cocaína analizada en Estados Unidos era de origen colombiano.

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Pero uno de los responsables de la actual crisis de opioides, que según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés) mató a 47.000 de los 68.000 estadounidenses que fallecieron por sobredosis en 2018, es una poderosa familia que posee y controla Purdue Pharma, el fabricante del analgésico más popular y adictivo del país.

Los CDC también indicaron que de las 700.000 personas que murieron de sobredosis de drogas entre 1999 y 2017, unas 400.000 eran adictas a algún tipo de opioides. El actor Heath Ledger y el Rey del Pop Michael Jackson son dos de la larga lista de víctimas de los opioides semisintéticos recetados por un profesional de la medicina.

Muertes por sobredosis según drogas seleccionadas, 2009-2016. Source: National Drug Threat Assessment 2018. DEA. (Captura de pantalla del informe)

La DEA indicó que el abuso de medicamentos controlados prescritos ha producido la mayor cantidad de muertes por sobredosis en Estados Unidos desde 2001.

Las presiones de las víctimas que han acusado a la farmacéutica de comercializar un producto potencialmente adictivo y mortal comenzaron a dar resultados y Purdue se declaró en bancarrota la noche del domingo 15 de febrero de 2019 con el fin de reorganizar la firma para cumplir con los acuerdos alcanzados en miles de demandas.

La agencia de noticia Aljazeera informó el lunes que Purdue ha alcanzado tratos preliminares para resolver querellas de 24 estados y 5 territorios de la federación, además de las acciones judiciales presentadas por los principales escritorios de abogados en más de 2.000 ciudades.

Las dos alas de la familia Sackler que enfrentan demandas. No todos están involucrados en los litigios. (Reuters)

Otros 24 estados se niegan a firmar el acuerdo propuesto, lo que coloca a la firma en la complicada situación de tener que defenderse de manera simultánea en miles de juicios que la acusan de crear la actual crisis de salud pública estadounidense.

Miles de ciudades y municipios, así como casi todos los estados del país, han demandado por miles de millones de dólares a Purdue y sus propietarios, alegando que la firma y la familia Sackler mercadearon de manera agresiva los analgésicos y engañaron a los médicos y los pacientes al ocultar los severos riesgos de adicción y sobredosis del fármaco.

Los Sackler han negado tener responsabilidad sobre las acusaciones pero han accedido a ceder el control de Purdue y ofrecieron a los querellantes 3.000 millones de dólares en efectivo y otros 1.500 millones de dólares luego de la venta de otra de sus empresas, llamada Mundipharma.

La reorganización de la firma y un eventual acuerdo de bancarrota tendría que ser aprobado por un juez, quien además deberá evaluar el peso de las acusaciones de los demandantes, quienes asegura que los Sackler han ganado miles de millones de dólares de la venta de opioides a pesar de que conocían bien sus devastadoras consecuencias para los pacientes, sus familia y la comunidad.

Tres psiquiatras de Brooklyn

Antes de que estallara la crisis de los opioides en Estados Unidos pocos conocían a la familia Sackler, aunque sin duda es una de las ricas de todo el país. Según Forbes, la fortuna familiar rondaba los 14.000 millones de dólares, cifra que eclipsa a familias adineradas famosas como los Mellon y los Rockefeller.

Arthur, Mortimer y Raymond nacieron en una familia de inmigrantes judíos, provenientes de Galicia y Polonia, y se levantaron con esfuerzo propio en Brooklyn luego de que su padre perdiera sus bienes en la crisis bursátil de los años 30.

La publicación financiera dijo que los hermanos Sackler, todos médicos psiquiatras de profesión y ya fallecidos, compraron Purdue Pharma en 1952 a un fabricante de medicamentos con problemas financieros. La compañía se mantuvo a flote con ventas moderadas de laxantes y removedores de ceras de los oídos hasta que alcanzó el éxito con los analgésicos. Primero con una pastilla fabricada a base de morfina y luego con el OxyContin.

Flores frente a Arthur M. Sackler Gallery en Washington, DC. Los grandes museos están rechazando los fondos donados por la familia Sackler, lo que demuestra el creciente rechazo del mundo cultural a que el dinero provenga de la venta de analgésicos acusados por intensificar la crisis de opioides en Estados Unidos (MANDEL NGAN/AFP/Getty Images)

Hasta septiembre de 2019, Purdue Pharma ha sido una compañía privada que no se cotiza en la bolsa de valores, por lo que sus finanzas y sus decisiones ejecutivas son de exclusiva responsabilidad y control de los Sackler, quienes todavía poseen el 100% de las acciones.

Las ventas del OxyContin en Estados Unidos rondaban los 3.000 millones de dólares en 2016 según Forbes, mientras que los ingresos de Europa, Canadá y América Latina son contabilizados por otras compañías farmacéuticas que también se encuentran bajo el control familiar. Unas 20 personas comparten la inmensa fortuna.

La cineasta y heredera Madeleine Sackler (Photo by Noam Galai/Getty Images for HBO)

El visionario fue Arthur Sackler, quien es considerado el padre del mercadeo moderno de medicamentos. Fue uno de los pioneros en la divulgación médica al servir como editor desde 1950 hasta 1962 de la Revista Clínica de Psicobiología Experimental y fue fundador Medical Tribune, el primer diario exclusivo para profesionales de la medicina.

Arthur mostró sus habilidades de comerciante al explicar las aplicaciones y alcances de los primeros rayos X vendidos en consultorios y hospitales. También se le atribuye haber hecho millones con la comercialización del Valium, aunque para la fecha su fabricante Roche no había realizado pruebas sobre posibles efectos secundarios.

Arthur Sackler murió ocho años antes de la comercialización del OxyContin. Su viuda Jillian ha insistido en que ni Arthur ni sus descendientes se han enriquecido ni tienen nada que ver con el inmenso problema de salud pública.

Los Sackler son conocidos como los Medici modernos por sus generosas contribuciones en el desarrollo del arte. La imagen muestra el restaurant del Serpentine Sackler Gallery, en Hyde Park, Londres. (Getty Image)

Los tres hermanos Sackler, sus viudas y descendientes son conocidos filántropos, amantes del arte. Sus aportes han ayudado a financiar incontables exposiciones de arte así como la construcción de alas médicas y escuelas de medicina en Estados Unidos e Israel.

Todo comenzó con el jugo de opio

Los opioides son drogas derivadas de manera natural del jugo de la flor de la adormidera o amapola real (Papaver somniferum) y se conocen desde hace 5.000 años. En el 700 A.C. ya los sumerios la preparaban para usos recreativos y con el paso de los siglos los mercaderes expandieron sus recetas hacia Grecia, el Oriente Medio, China y el resto del mundo.

En 1700, el médico galés John Jones no sólo recomendaba el uso del opio para aliviar el dolor sino para prevenir y evitar "la pesadumbre, el miedo, las angustias, el mal genio y el desasosiego".

Los galenos del siglo XVIII recetaban opio fumado o en ungüentos para casi todos los males y se mostraban muy entusiasmados por las propiedades terapéuticas del componente activo de este jugo, que en 1805 fue aislado y bautizado como "morfina" en honor al dios griego del sueño Morfeo. El uso se la morfina líquida se extendió luego de la invención de la aguja hipodérmica a mediados del siglo XIX. Otro derivado del opio es la heroína, que fue inventada en 1874 al añadir un ácido a la morfina, lo que triplicó su poder narcótico y adictivo

Foto tomada el 3 de febrero de 2019 de una flor de la adormidera o amapola real en una plantación ilegal en Myanmar. (YE AUNG THU/AFP/Getty Images)

A principios del siglo XX los médicos se mostraban renuentes a recetar opioides fuertes y sólo lo usaban para aliviar el dolor en casos de extrema urgencia debido su alto riesgo de dependencia.

Todo cambió cuando los hermanos Sackler desarrollaron una pastilla de liberación prolongada de la morfina, que llamaron MS Contin. El medicamento se disolvía gradualmente en el torrente sanguíneo del paciente, lo que permitía dormir durante la noche a los pacientes oncológicos con fuertes dolores.

El éxito en el manejo del dolor en pacientes oncológicos fue tal que Purdue decidió desarrollar un nuevo medicamento para el tratamiento más amplio de los dolores crónicos. En vez de usar la morfina, cuyo uso está estigmatizado para los pacientes que no están en estado terminal, desarrollaron una pastilla de liberación prolongada de oxicodona pura, otro químico extraído del opio más poderoso que la morfina.

La falsa promesa de la no adicción

En el momento en que el OxyContin, que es la marca registrada de la oxicodona, salió a la venta en 1995 fue promocionada como un medicamento revolucionario que combinaba la potencia de los opioides para aliviar el dolor mientras minimizaba las posibilidades de adicción.

El OxyContin fue promocionada para el tratamiento del dolor severo de pacientes con lesiones o traumatismos, bursitis, neuralgias, artritis y cáncer. Pero el resultado fue muy distinto al esperado porque un importante número de los consumidores desarrollaron tolerancia y se volvieron adictos a la pastilla que debe tomarse entera cada 12 horas.

Los pacientes adictos pulverizan la pastilla para eliminar su efecto de liberación lento para inhalarla, mascarla o inyectarla y así maximizar su efecto.

Botella de OxyContin fabricada por Purdue Pharma ( REUTERS/George Frey)

Y para empeorar la situación, un porcentaje de los adictos al OxyContin terminan consumiendo heroína porque es más barata en el mercado negro. El precio legal de una tableta de OxyContin oscila entre 1,25 y 6 dólares por pastilla dependiendo de su composición. Pero en el mercado ilegal, una pastilla de 10 mg puede costar unos 10 dólares y 80 dólares la de 80 mg.

La organización Adiction Center indicó que una bolsa de un solo uso de heroína negra cuesta entre 5 y 20 dólares, mientras que la Oficina de Naciones Unidas para el Crimen y las Drogas señaló que el costo promedio de un gramo de heroína era de 152 dólares, que se divide en 20 bolsas, lo que coloca el precio promedio de la dosis en 7,2 dólares.

Steven May, un representante comercial que trabajó 5 años para Purdue Pharma, explicó en una entrevista con The New Yorker que la empresa reclutaba la mejor fuerza de venta con salarios atractivos para mercadear el OxyContin y adiestraba a sus vendedores para insistir sobre los efectos positivos del medicamento cuando los médicos expresaban sus preocupaciones sobre las adicciones y las sobredosis que registraban en sus pacientes.

Su punto de quiebre ocurrió cuando visitó a uno de los médicos que se encontraba en su zona de trabajo en el estado de Virgina y se enteró que había fallecido de una sobredosis de OxyContin.

“No puedes hacerte el ciego ante una realidad que estás creando en la comunidad. Les quiero pedir a la familia Sackler que den la cara. Que estén orgullosos de su compañía porque construyeron una gran empresa pero también asuman responsabilidades por los problemas que están creando por los productos que están promocionando y la manera como los productos son abusados", expresó May en una entrevista divulgada por podcast.

La lucha contra el uso ilícito de analgésicos narcóticos está lejos de terminar. Si las autoridades estadounidenses logran controlar la venta y el consumo de OxyContin, aún les quedará frenar las muertes asociadas al fentanilo, un medicamento controlado 100 veces más fuerte que la morfina.

“En 2017, el fentanilo fue parte del 59.8 % de las muertes relacionadas con opioides, comparado con el 14.3 % en 2010”, advirtió The National Institute on Drug Abuse.