Padres de Melania Trump se habrían beneficiado de la "migración en cadena" que el presidente quiere eliminar

Después de un periodo de especulaciones sobre el estatus migratorio de los padres de Melania Trump, esposa del presidente Donald Trump, finalmente un abogado de ese matrimonio confirmó que ambos, Viktor y Amalija Knavs, son residentes legales. Y estarían cerca de obtener la ciudadanía estadounidense.

La familia Knavs es originaria de Eslovenia (país que anteriormente fue parte de la ya desaparecida Yugoslavia) y Melania se convirtió en ciudadana estadounidense al parecer en 2006, tras un proceso (no exento de controversia y suspicacias) que la llevó por varios estatus antes y después de su matrimonio con Trump.

Pero el pasado estatus migratorio de Melania y el actual de sus padres ha sido escrutado intensamente porque Donald Trump ha sido un rudo crítico del sistema de inmigración de Estados Unidos y su discurso ha fustigado tanto a inmigrantes legales como a los indocumentados.

Amalija y Viktor Knavs, padres de Melania Trump, esposa del presidente Donald Trump, son residentes permanentes y pronto podrían naturalizarse estadounidenses, de acuerdo a su abogado. (AFP)

Y una de sus propuestas más polémicas, reiterada con fuerza en el contexto de la fallida negociación para ofrecer una vía de legalización a los jóvenes ‘Dreamers’, que llegaron indocumentados al país siendo niños, es modificar sustancialmente el sistema de inmigración legal para reducir la llamada “migración en cadena”.

“Migración en cadena” es un término usado por los conservadores y Trump para referirse a la posibilidad que tienen los ciudadanos y, en menor medida, los residentes legales para traer a sus familiares cercanos al país, concederles el derecho a residir y trabajar en él y, eventualmente, también lograr la ciudadanía estadounidense sin que en ello sea un factor sustancial el perfil profesional, académico o económico de los beneficiarios.

La inmigración de reunificación familiar ha sido una de las vías más importantes en términos cuantitativos (y hay aún una enorme y dilatada lista de espera) y ha sido un pilar en la conformación de la sociedad estadounidense a lo largo de muchas décadas.

Y todo indica que la vía más probable por la que los suegros de Trump obtuvieron su residencia permanente y próximamente lograrán la ciudadanía fue mediante el sistema de “inmigración en cadena” que el presidente ha vilipendiado y desea recortar drásticamente. Restringir las opciones de reunificación familiar al cónyuge e hijos menores de edad del residente o ciudadano es la posición planteada desde la Casa Blanca. Si eso hubiese existido años atrás, los Knavs simplemente no habrían podido residir de modo legal y permanente en el país.

Así, críticos de Trump claman que eso revela una hipocresía, al oponerse a un sistema del que se ha beneficiado su familia política. Por añadidura, Trump ha propuesto un modelo de inmigración basado en el mérito, para recibir mayormente a extranjeros con altas calificaciones académicas y profesionales que den apoyo a las empresas y la economía del país. Pero sus suegros no cumplirían, se ha afirmado, con esos requisitos. Pero sí han podido beneficiarse del modelo vigente de reunificación familiar.

Con todo, no se ha ratificado oficialmente que ese haya sido el caso del matrimonio Knavs, aunque expertos citados en medios consideran que lo más probable es que Melania los haya pedido una vez que obtuvo la ciudadanía en 2006. Y se ha indicado que los padres de la hoy Primera Dama habrían residido en el país a partir al menos de 2007. No es claro cuándo obtuvieron el estatus de residente permanente y quizá al principio no tuvieron ‘green cards’ sino otra clase de visa. Lo cierto es que considerando que el requisito para que un residente permanente pueda solicitar su naturalización es haber vivido al menos cinco años en el país, la calidad de residente de los Knavs debe haber comenzado al menos en 2012, suponiendo que en 2017 presentaron su solicitud de ciudadanía y, como se ha afirmado, este 2018 podrían finalmente recibirla.

Pero no hay claridad sobre esa cronología y, en realidad, el asunto sería una situación de índole mayormente privada si no fuese por la posición del presidente Trump ante la “inmigración en cadena”. Gobernar con el ejemplo y con congruencia son valores exigidos y deseados en los mandatarios y, en realidad, son de desear en toda persona.

La posible “inmigración en cadena” de su familia política pone una punzante luz al respecto pero, a fin de cuentas, si los Knavs tenían el derecho a sus ‘green cards’ y luego a recibir la ciudadanía resulta pertinente y válido que hayan emprendido ese camino. Como lo es para todos los otros inmigrantes que tienen y han tenido el derecho a ello y han contribuido con ello al tejido mismo de la nación.

Es el futuro en inmigración que Trump pretende delinear y su actitud hacia ello lo que enfrenta amplio rechazo político y sociales además de reproches morales.

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