Los misteriosos ciclos de dos meses de alza de casos y dos meses de bajas del covid-19

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Un misterioso ciclo de cerca de dos meses tiene intrigados a muchos expertos que analizan la dinámica de la pandemia de covid-19.

Actualmente, escribió David Leonhardt en The New York Times, esa enfermedad ha menguado en cierto grado en Estados Unidos, con un 35% menos de casos desde septiembre y a nivel mundial el descenso ha sido de un 30% desde finales de agosto. Y en Estados Unidos las hospitalizaciones han caído 25% desde el 1 de septiembre y los fallecimientos 10% desde el 20 de septiembre.

Un paciente con covid-19 es llevado a un hospital en Estados Unidos. (Reuters)
Un paciente con covid-19 es llevado a un hospital en Estados Unidos. (Reuters)

Eso coincide, de acuerdo a Leonhardt, con un patrón para el que no se ha hallado aún una explicación completa: el covid-19 ha tenido oleadas con ciclos de alrededor de dos meses de crecimiento y dos meses de declinación, y habría sido así desde que el nuevo coronavirus comenzó a esparcirse.

La cronología de ese ciclo señala, por ejemplo, que entre fines de febrero y finales de abril se dio una explosión de casos, y luego se registró una declinación entre mayo y junio para volver a crecer en julio y agosto (acicateada por la variante Delta) y comenzar a declinar en septiembre. Leonhardt añade que ese ciclo se ha constatado no solo en Estados Unidos sino también en países de Europa y Asia, con oleadas que han durado entre mes y medio y dos meses y medio.

Expertos creen que eso se debería, posiblemente, a cuestiones de la biología del virus -que ataca a los más vulnerables y luego cede- y de cuestiones sociales, como que dos meses podría ser el lapso de tiempo en el que el microorganismo abarca a una población de tamaño promedio, indicó Leonhardt, quien añadió que factores como el comportamiento humano ante la pandemia (por ejemplo el distanciamiento) son un factor, si bien en ese periódico también se señala que actualmente, cuando gran cantidad de menores se reúnen en los espacios cerrados de las escuelas, se registra una baja de casos.

En todo caso, la pandemia continúa y aunque se dan picos de casos y luego reducciones, el covid-19 ha continuado candente a lo largo de todo ese periodo y, por otro lado, ese patrón de dos meses no es una regla inamovible y, señala Leonhardt, podrían darse nuevas alzas de casos en semanas y meses próximos que no se ajusten a tales ciclos, una situación que ya ha sucedido antes.

Un factor clave para frenar la pandemia y propiciar una declinación continua de casos, hospitalizaciones y muertes es la vacunación. Si se llega a un momento en que la cantidad de personas inmunizadas sea lo suficientemente considerable para que el coronavirus no pueda ya producir grandes oleadas de contagio, la pandemia comenzará a decrecer, y aunque la enfermedad persistirá y los casos no se eliminarán a cero (como sucede con otras enfermedades respiratorias infecciosas), el covid-19 podría dejar de ser la amenaza mayúscula que aún es actualmente.

Algunos expertos, cita Leonhardt, creen incluso que la presente podría ser la última gran oleada de contagios. La vacunación a gran escala es, por ello, un factor auspicioso (a lo que hay que añadir la inmunidad natural de quienes contrajeron el covid-19 y sanaron), aunque no debe bajarse la guardia.

La vacunación contra el covid-19, como este caso en Florida, es clave para frenar la pandemia de covid-19. (Getty Images)
La vacunación contra el covid-19, como este caso en Florida, es clave para frenar la pandemia de covid-19. (Getty Images)

Ello se ilustra trágicamente, concluye Leonhardt, con el dato de que de los 700,000 fallecimientos por covid-19 que se han registrado en Estados Unidos, unos 200,00 podrían no haber sucedido si esas personas hubieran recibido la vacuna. Ello es doblemente punzante si se considera que muchas de esas personas que murieron no se vacunaron por rechazos a la inmunización originados en desinformación, creencia en teorías conspirativas o cuestiones político-ideológicas.

Si en efecto, como postula Leonhardt, Estados Unidos podría tener en el horizonte un futuro menos opresivo en relación al covid-19, con una enfermedad “manejable” y con casos decrecientes gracias a la inmunización, otras medidas preventivas y, también, el avance de los tratamientos, las perspectivas serán más positivas.

Pero para lograrlo sigue siendo imperativo redoblar y ampliar la vacunación y perseverar en medidas preventivas como el uso de cobertura facial pues actualmente, aunque el contexto tiene elementos auspiciosos, el covid-19 continúa candente y provocando sufrimiento y muerte a escala mundial. El hecho de que un país logre doblar la esquina podría quedar mermado por la persistencia de la pandemia en otros países, lo que podría encender de nuevo, debido a nuevas variantes u otros factores, los rudos ciclos de infección y sus ominosos efectos.

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