Los incómodos amigos de AMLO que una vez más lo meten en aprietos y escándalos

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Julio Scherer, exconsejero jurídico del gobierno de México con el presidente López Obrador en una imagen tomada semanas antes de iniciar el actaul sexenio. REUTERS/Henry Romero
Julio Scherer, exconsejero jurídico del gobierno de México con el presidente López Obrador en una imagen tomada semanas antes de iniciar el actaul sexenio. REUTERS/Henry Romero

Acontecimientos como la guerra entre Rusia y Ucrania y la acusación del abogado Juan Collado en contra del exconsejero Jurídico de Presidencia, Julio Scherer Ibarra, le han “venido como anillo al dedo” al presidente López Obrador, porque desplazaron en los medios el tema de la opulencia en la que vive su hijo Juan Ramón en Houston, Texas, que lo disgustó, acaparó su atención y generó comentarios en contra de medios y periodistas en su conferencia mañanera.

El asunto que ocupa espacios en los medios es la denuncia, ante la Fiscalía General de la República (FGR), que el abogado Juan Collado, encarcelado y sujeto a proceso por lavado de dinero y delincuencia organizada, en contra del exconsejero jurídico de la Presidencia Julio Scherer Ibarra, por supuesta asociación delictuosa, extorsión, lavado de dinero y tráfico de influencias.

El periódico Reforma publicó recientemente que, según la denuncia de Collado, Scherer le ofreció “excarcelarlo a través de un acuerdo reparatorio y simultáneamente un grupo de abogados -quienes fueron socios del exfuncionario en un despacho- le pedía vender Caja Libertad a Banco Afirme, de Julio Cesar Villareal Guajardo, empresario que según el testimonio de Collado es amigo de Scherer”.

En su denuncia Juan Collado menciona a los abogados del despacho Araujo, González, Peimbert, Robledo y Carrancá, que fueron socios del exconsejero de presidencia, Juan Antonio Araujo Rivapalacio, César Omar González Hernández, David Gómez Arnau e Isaac Pérez Rodríguez. A ellos la FGR pretende vincularlos a proceso, mientras Julio Scherer es el único contra el que la FGR no judicializó el caso.

La investigación sobre este escándalo está en marcha. Juan Collado tiene reputación de haber sido abogado de hombres poderosos, lo que estaría apuntando hacia sus vínculos políticos, dentro de sistema judicial y los diversos mecanismos, no escritos, para acceder a la solución de conflictos entre las partes.

El exconsejero Julio Scherer se defendió mediante las redes sociales: “En efecto, recibí a los hijos del señor Collado a solicitud expresa de ellos. Turné el asunto a la Fiscalía General de la República por ser de su competencia. No conozco personalmente al señor Collado, ni estoy enterado de las conversaciones de éste con sus abogados. Todo lo demás, son inferencias de mala fe”.

Según relata Juan Collado, la oferta de Scherer para excarcelarlo era pagar 2 mil millones de pesos, como reparación del daño, para cancelar las acusaciones de delincuencia organizada y lavado de dinero, que lo mantienen en la cárcel. La parte central de su acusación está en la presión para que la Caja Popular Libertad pasara al dominio de Banco Afirme.

Al presidente López Obrador en su conferencia de prensa mañanera le preguntaron si intercedería a favor de Julio Scherer, respondió que no intercederá a favor de nadie que cometa un delito. “Cero impunidades, cero corrupción, por eso no pueden, ni podrán los adversarios, porque son muy corruptos, no tienen autoridad moral y se han dedicado a robar".

El presidente López Obrador, coincide con Julio Scherer. Al referirse a Juan Collado comentó: “Si él cometió un error y está demostrado y tiene ese dinero en el extranjero, que repare el daño y que busque un acuerdo, eso le recomendaría.”

En alguna de sus muchas declaraciones López Obrador comentó que el presidente de la república esta informado de todo. Que sabe lo que sucede en su entorno y conoce sobre la existencia de los diversos problemas del país.

Por ello, llama la atención que lo que sucede cerca de su espacio laboral lo rebase y le plantee problemas relacionados con actos de corrupción y tráfico de influencias. Los casos que le estallaron cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal fueron de sus colaboradores cercanos René Bejarano y Carlos Imaz recibiendo dinero de manos del empresario argentino Carlos Ahumada. Su secretario de finanzas, Gustavo Ponce fue sorprendido cuando que se divertía apostando en Las Vegas el dinero de la CDMX.

Ya como presidente en funciones, los escándalos cercanos que se le han presentado son la entrega de dinero a sus hermanos Pio y Martín, que un funcionario del gobierno de Chiapas les entregó para la “causa” de Andrés Manuel, cuando estaba en su peregrinar por el país y construía Morena.

El caso de la “Casa Gris”, reportaje que documentó el tren de vida lujoso de su hijo mayor, Juan Ramón, lo enfureció y lanzó su ira en contra del mensajero, Carlos Loret y no logró desmentir el contenido del mensaje, pero si complicó el tema cuando instruyó la difusión de “otros datos” que aportaron otras vías a los medios, para continuar documentando las mentiras del discurso presidencial.

Ahora se presenta el caso de su “hermano” Julio. Parece una audacia decir que el presidente está informado de todo. Que sucedan casos escandalosos en su círculo más cerrado estaría indicando que Andrés Manuel esta desinformado de lo que sucede a su alrededor. Es preocupante porque entonces qué pasa con lo que le queda lejos. Lo dicho. Estamos en peligro.

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