Los días en que AMLO y los suyos se oponían a que las fuerzas armadas estuvieran en la calle

 EFE/ José Méndez

Los dos presidentes anteriores, Felipe Calderón y Enrique Peña, y el actual Andrés Manuel López Obrador, han propuesto estrategias de gobierno para combatir la violencia y la inseguridad en el país que incluyen la presencia del ejército, la armada y las policías federal y locales así como la intención de dotar a las fuerzas armadas de un marco legal que permita su desempeño en actividades reservadas en la Constitución al ámbito civil.

Hace doce años Felipe Calderón sacó a las calles al ejercito y la marina. Propuso la creación de un Mando Único Estatal que solo se aplicara en los municipios con cuerpos policiacos débiles o penetrados por el crimen y que se retirara en cuanto avanzara la profesionalización de los policías. Planteó que la Secretaría de Seguridad Pública pudiera intervenir un municipio, sin mediar procedimiento entre los Poderes de la Unión; así como la creación de policías metropolitanas y del
concepto reacción inmediata.

Hace seis años Enrique Peña propuso la creación de una Gendarmería Nacional que sustituyera a la Policía Federal, al Ejercito y la Armada en el combate al narcotráfico y en las funciones de seguridad pública, pretendía que fuera un cuerpo civil con instrucción militar. Todo quedó en mera intención cuando el Ejército y la Marina se negaron a que el mando quedara en manos de civiles.

Asimismo, propuso que el Mando Único Estatal fuera obligatorio, al desaparecer las policías municipales y responsabilizar a los gobernadores de la seguridad pública. (Proceso, 29 de noviembre de 2017)

Las propuestas de Felipe Calderón y Peña Nieto solo avanzaron parcialmente en el Poder Legislativo al ser impugnadas por la oposición que planteó en el debate propuestas alternativas que contradecían las del presidente.

El entonces senador Manuel Bartlett del Partido del Trabajo, propuso fortalecer a las policías locales y promover su profesionalización. “Los municipios deben mantener su competencia en materia de policía, pues ésta trabaja mejor cuando tiene contacto con la sociedad. El mando único, en contraste, concentra el poder en los gobernadores y el presidente de la República. La desaparición de las policías municipales es el camino a la militarización’. (La Jornada, 4 de febrero de 2016)

Cuando Rocío Nahle, hoy secretaria de Energía, era diputada de Morena, afirmaba: “En esta guerra sin sentido las Fuerzas Armadas están haciendo un trabajo que no les corresponde”. Hoy, en una forma irresponsable, nosotros los legisladores, pretendemos ir más allá y hacer un estado de excepción
permanente”. (EFE, 15 de diciembre de 2017)

Siendo senador Mario Delgado, hoy es diputado de Morena, cuestionó que se quisiera aprobar la iniciativa de ley para regular la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública. “La aplanadora del PRI pretende mentirnos otra vez, nos dicen que con la Ley de Seguridad Interior no se van a violar los derechos humanos, en contra de lo que señala la evidencia. Hay advertencias de que la Ley es inconstitucional y como solución se propuso reformar la Carta Magna una vez más. Ya basta, una coyuntura no debe dar pie a la transformación de nuestro diseño constitucional”. (huffingtonpost.com.mx, 11 de diciembre de 2017)

Andrés Manuel López Obrador se pronunció en contra de la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, cuando se debatía en la Cámara de Diputados en noviembre de 2017, porque a su consideración debería crearse el Mando Único de las policías, además señaló que la Constitución permite una Guardia Nacional coordinada por el presidente de la República. “Lo que se necesita es trabajo de organización y Mando Único pero que el Mando Único lo asuma, porque también ya está en la Constitución y está en las leyes, que lo asuma el presidente”.

Después de más de 12 años y cientos de miles de hombres y mujeres muertos en todo el país, por fin se llegó a un acuerdo entre los legisladores para crear la Guardia Nacional que tendrá como base al Ejercito, la Armada de México y la Policía Federal.

La propuesta para la creación de la Guardia Nacional no es original del todo. Lo que ahora aprobaron en el Legislativo los seguidores de López Obrador, antes lo descalificaron.

En el tema de la Seguridad Pública, la posición de presidente López Obrador y sus incondicionales se ha ajustado según su función política. Antes eran oposición hoy son gobierno y lo que antes rechazaban ahora lo incorporan. El debate de todos estos años ha sido el del papel de las fuerzas armadas en funciones de seguridad pública, el temor de políticos y sociedad civil es que la presencia del ejercito y la armada en las calles de temporal pase a permanente y, en apariencia, ya se resolvió con el acuerdo de que en cinco años regresen a sus cuarteles. La pregunta es ¿y si en cinco años no existen las condiciones para que regresen a sus cuarteles, qué va a pasar?