Los consejos de vida de una joven de 27 años el día antes de morir

Holly Butcher era una joven australiana de 27 años enferma de cáncer que el pasado 3 de enero, consciente de que su tiempo se agotaba, decidió escribir una carta a todo aquel que quisiera leerla con consejos para vivir una vida más plena y feliz. Una serie de lecciones o recomendaciones para aprender a valorar lo que realmente importa. Un día después Holly moría, pero su testimonio sigue vivo y se ha vuelto viral. Más de 80.000 personas lo han compartido ya.

Holly Butcher compartió en Facebook una carta cargada de consejos de vida para ser más feliz y valorar lo que se tiene que se ha vuelto viral después de su muerte. (Foto: Perfil de Facebook de Holly Butcher)

“Unos pocos consejos de vida de Hol”. Así comienza Holly Butcher su carta. Originaria de Grafton, en New South Wales (Australia), a la protagonista de esta historia viral le diagnosticaron sarcoma de Ewing -un cáncer de huesos- cuando tenía 26 años. Poco a poco su estado físico fue deteriorándose hasta que el pasado 4 de enero falleció. Antes de morir quiso dejar testimonio, en forma de carta y consejos, de todo lo que es importante en esta vida que hay que aprender a valorar mientras se tiene porque como ella misma dice, “la vida es frágil, preciosa e impredecible y cada día es un regalo, no un derecho adquirido”.

Holly comenzaba hablando de lo extraño que es tener que aceptar tu propia mortalidad con solo 26 años. Es algo que no te planteas a esa edad. Con 26 años lo que uno espera es que te quede mucho tiempo por delante. “Siempre me imaginé a mí misma haciéndome vieja, arrugada y canosa” junto a una familia construida con el amor de su vida y muchos niños. Pero el sarcoma se cruzó en su camino y dio al traste con todo.

Encantada con su vida, pero sin control sobre ella por la enfermedad, Holly reconocía que la muerte es una especie de tabú del que se habla poco. La intención de escribir esta carta que ahora muchos comparten y leen era la de concienciar a quienes lleguen a ella. “Solo quiero que la gente deje de preocuparse tanto por las pequeñas e insignificantes tensiones en la vida y tratar de recordar que todos tenemos el mismo destino después de todo, así que haz lo que puedas para que tu tiempo sea digno y grande, menos la mierda”, decía.

Con mucho tiempo para reflexionar en los últimos meses, como ella misma reconoce, llegó a la conclusión de hay que aprovechar cada hora, cada minuto, cada segundo y atesorar experiencias, sensaciones, recuerdos e ir más allá de lo material y el de acumular bienes. Holly habla de lo conveniente de mirar los problemas con perspectiva. “Agradece tu pequeño problema”, dice, invitando a que no afectes a otros con eso que en realidad, visto en perspectiva, puede que no sea tan importante.

La carta continúa con una serie de consejos de vida, como ella los llama, para hacer el día día mejor, para valorar lo que se tiene antes de que se pierda y, en el fondo, para ser más feliz. Respira “ese fresco aire australiano, mira lo azul que es el cielo y lo verdes que son los árboles; es tan hermoso. Piensa lo afortunado que eres de ser capaz de hacer solo eso“.

Holly invitaba a relativizar los problemas del día a día, como quedarse atrapado en un atasco, una mala noche porque tus hijos no te dejaron dormir, que tu peluquero te cortase demasiado el pelo, que tus pechos son pequeños… “Deja que toda esa mierda se vaya… Te juro que no vas a pensar en esas cosas cuando es tu turno de irte. Todo es tan insignificante cuando miras la vida como un todo”, explicaba a sus lectores. Lo decía desde la perspectiva de una persona que veía su “cuerpo perdido” sin poder hacer nada para evitarlo y que solo deseaba un cumpleaños o una Navidad más con su familia.

En la carta, que emociona por su contenido y su sinceridad, se habla de la importancia de encontrar la felicidad mental, emocional y espiritual y de darse cuenta de lo poco que importa el aspecto físico más allá de estar saludable y cuidarse.

El dinero también ocupa una parte importante de sus palabras. “Es una cosa extraña tener dinero para gastar al final… cuando te estás muriendo”. Y pone como ejemplo que en las últimas Navidades en su familia no se hicieron regalos porque no tendría sentido en su caso sabiendo que le quedaba tan poco tiempo aquí. Para el dinero, Holly tiene una serie de recomendaciones como invertirlo en experiencias.

Su texto sigue con más consejos de vida que probablemente casi todo el mundo sabrá o habrá escuchado alguna vez, pero que no siempre se ponen en práctica. Valorar el tiempo con otras personas; estar en contacto con la naturaleza; intentar disfrutar el momento y no estar pendiente de fotografiarlo con el móvil; levantarse temprano a escuchar los pájaros; escuchar música; abrazar a tu perro; hablar con los amigos;  viajar; trabajar para vivir y no vivir para trabajar; comerse un pastel si es lo que se quiere sin culpa; decir que no a lo que realmente no se quiere hacer; decir a la gente que se quiere que se las quiere…

Su carta acaba con un recordatorio -“recuerda que si algo te está haciendo miserable, tiene el poder de cambiarlo” y una llamada a la acción -haz una buena acción para la humanidad”, como donar sangre-.

En su despedida, un “… hasta que nos volvamos a ver”. Solo un día después decía adiós rodeada de sus seres queridos y su testimonio se ha convertido en una despedida emotiva de una vida que se acabó pronto y que invita a quien la lee a replantearse muchas cosas.

Centenares de comentarios agradecen a Holly su valentía, sus palabras y sus consejos en un perfil de Faceebook que ahora está encabezado por un “en memoria de” y en el que muchos usuarios están dejando sus mensajes de condolencia para la familia. La carta completa, en inglés, puede leerse a continuación o en su perfil de Facebook.