Los beneficios personales que sacaría Donald Trump de su reforma de impuestos

¿Está la propuesta de reforma de impuestos de Donald Trump hecha para favorecerlo mucho más a él y a los grandes millonarios que a los asalariados y pequeños empresarios? Esa es una candente pregunta que circula en los medios y que ha sido catalizada por algunos de los detalles de la propuesta fiscal del presidente.

El gobierno de Trump ha revelado los lineamientos para su muy anunciada reforma del esquema de impuestos federales de Estados Unidos, una promesa de campaña importante y que, aunque ha ido recortando su alcance, aún implica en la propuesta actual un cambio significativo en varios de las premisas fiscales básicas del país.

La eliminación de impuestos como el AMT y el gravamen a herencias beneficiaría directamente a Donald Trump y otros millonarios. (AP)

En todo caso, la propuesta de Trump no es específica y aunque plantea reducciones de tasas impositivas y eliminación de gravámenes, el alcance y los posibles beneficios para los contribuyentes del plan fiscal de Trump aun no son evidentes y tocará al Congreso establecer los detalles y las definiciones sustanciales. Todo en el supuesto de que se logre consenso, algo que hoy es incierto dado que el esquema de la Casa Blanca, que implica una reducción sustantiva de la captación de impuestos, no incluye una forma de compensar esa pérdida más allá de la esperanza de que una economía más sólida genere mayor recaudación.

Pero como se comenta en The Huffington Post (un medio especialmente crítico con Trump), los recortes y eliminaciones de impuestos planteadas por el presidente lo beneficiarían sustancialmente a él y a otros multimillonarios. Por ejemplo, la propuesta de reducir el impuesto al ingreso de las empresas del 35% al 15% le conviene, por ser un empresario de peso, y más aún la eliminación del llamado Impuesto Mínimo Alternativo (o AMT) que se aplica a las personas de mayores ingresos para asegurar que paguen una tasa de impuestos significativa que de otro modo podría reducirse gracias a deducciones y manejos contables.

No se conocen las cuentas fiscales de Trump, pues él no ha publicado sus declaraciones, pero revelaciones parciales indican que, por ejemplo, en 2005 pagó 38 millones de dólares en impuestos sobre un ingreso de 150 millones de dólares en ese año. La mayor parte de lo pagado se debió a que a Trump se le aplicó el AMT. Si ese impuesto no hubiese existido en 2005, su factura fiscal habría sido sustancialmente menor, del orden de los 7 millones de acuerdo a The New York Times.

Lo mismo se afirma con otro impuesto que Trump quiere eliminar: el llamado ‘impuesto a las herencias’ que grava los bienes que una persona deja a sus herederos. Actualmente, ese impuesto se aplica a patrimonios mayores a 5.5 millones de dólares para individuos y 11 millones de dólares para parejas. Trump, y sobre todo sus hijos, se beneficiarían si se elimina, aunque no solo los magnates sufren a causa de ese gravamen cuando quieren legar su patrimonio a sus hijos, algo que muchos consideran un lastre injusto.

Y, en general, como comenta The New York Times, el plan de Trump beneficiaría más a los grandes negocios, a las personas de mayores ingresos, a quienes quieren legar su patrimonio a sus herederos libre de impuestos y, en específico, al propio Trump al caer él en esos supuestos.

También, ciertamente, simplificará el trabajo de declarar impuestos, lo que es un beneficio general.

En cambio, se menciona que ciertas premisas del plan de Trump, como reducir ciertas deducciones, afectaría a personas de ingresos medios altos y que la ampliación de créditos para compensar gastos, por ejemplo, del cuidado infantil, beneficiaría mucho más a las personas de ingreso mayor que a las familias trabajadoras.

En todo caso, existen dos grandes incertidumbres para la propuesta de Trump.

Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, dijo que la propuesta de recortes fiscales de Trump “se pagará sola”. Muchos republicanos y demócratas en el Congreso no estarían de acuerdo. (AP)

Una es que, al no haber revelado sus declaraciones de impuestos, Trump se ha colocado en una posición cuestionable: muchos critican que mientras no realice el ejercicio de transparencia de hacer pública su situación fiscal, sus acciones al respeto sufren de baja credibilidad.

Y queda la incertidumbre de si el Congreso podrá llegar a acuerdos y aprobará un plan fiscal basado en las ideas de Trump. Eso luce difícil por el hecho de que el esquema de la Casa Blanca implica pérdida importante de ingresos fiscales sin que se hayan planteado medidas para compensar esa pérdida vía reducción del gasto, lo que redunda en mayor déficit. Para muchos republicanos eso resulta inaceptable, pero el gobierno federal simplemente ha afirmado que su plan de reforma fiscal se “pagará solo” con la mayor actividad económica y recaudación que promoverá. Algo que, por añadidura, es meramente hipotético.

Entre los demócratas, al parecer, hay poco entusiasmo hacia el esquema impositivo del presidente.

Así, la pelota está ahora del lado del Congreso y, dadas las circunstancias, la propuesta fiscal de Trump enfrenta un camino tortuoso. El espectro de su fallida reforma de salud pende sobre él.

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