La foto del mayor experto en enfermedades infecciosas de EEUU que le da una lección de liderazgo a Trump

Jesús Del Toro
·6  min de lectura

¿Quién se ha comportado con estatura de líder en Estados Unidos durante la emergencia del covid-19? ¿Quién ha mostrado el conocimiento, el rigor y la visión sobre las vías más apropiadas de acción, sobre lo que ha de hacerse o evitarse y sobre cómo poner el bienestar general de la población primero?

Para una gran parte de los estadounidenses, el presidente Donald Trump no llena esos zapatos y, en cambio, otras figuras han concitado mayor credibilidad y confianza. Una de ellas es el doctor Anthony Fauci, uno de los mayores expertos en enfermedades infecciosas del mundo y director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.

El doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, junto al presidente Donald Trump en una conferencia sobre la respuesta a la pandemia de covid-19 en abril pasado. (AP Photo/Alex Brandon,File)
El doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, junto al presidente Donald Trump en una conferencia sobre la respuesta a la pandemia de covid-19 en abril pasado. (AP Photo/Alex Brandon,File)

Hace algunos meses, cuando se declaró la emergencia por el covid-19, Donald Trump dijo que le había tocado ser un “presidente en tiempos de guerra” y aludió a que “cada generación de estadounidenses ha sido llamada a hacer sacrificios compartidos por el bien de la nación”. Trump equiparó la presente crisis a la reacción del país durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero como ha podido constatarse con las acciones, omisiones, equívocos y obsesiones del presidente durante la pandemia, su liderazgo ha resultado deficiente y, muchos le critican, ha sido un factor para que el covid-19 se encuentre ahora al alza en multitud de estados y con cifras récords en números de casos.

Fauci, en cambio, ha consistentemente puesto a la ciencia por encima de otras consideraciones y ha realizado recomendaciones con base en el rigor y el dato científico. Eso le ha valido un amplio reconocimiento social. Y aunque no está exento de errores, ha alzado la voz para alertar de la gravedad de la pandemia y de la urgencia de establecer medidas firmes para mitigarla, algo que lo ha puesto en conflicto con Trump, quien rechaza todo aquello que no se ajuste a sus intereses y preferencias.

Así, la Casa Blanca habría restringido las apariciones de Fauci ante los medios en tiempos recientes y desde el entorno de Trump se ha intentado descalificar al médico.

Fauci, con todo, tiene una larga trayectoria de servicio en instituciones médico-científicas de primer nivel y ha sido durante décadas, y no sin controversias, protagonista de la lucha contra enfermedades como el sida, el ébola y ahora el covid-19.

Una foto de Fauci tomada en 2015 y publicada originalmente en la revista Science, y que se ha vuelto viral en Internet, es un ejemplo de ello. En la imagen se le ve, a sus 74 años (hoy tiene 79), ajustando su traje de protección para atender personalmente a un paciente de ébola. Ello, como es sabido, no solo revelaría su conocimiento y deseo directo de servir sino –como hoy lo constatan diariamente los miles de profesionales médicos que combaten al covid-19 en hospitales– un valor sustantivo ante situaciones sanitarias muy arduas y complejas.

Trump, en cambio, ha rechazado sistemáticamente usar mascarillas, ha promovido fármacos sin que exista evidencia cabal de que sean útiles contra el covid-19 y llegó al grado de plantear si podría inyectarse desinfectante para matar el coronavirus dentro de los pacientes.

Por añadidura, su minimización de la gravedad de la pandemia, su afán por reabrir la actividad económica de modo acelerado y prematuro, la promoción de fármacos que no han probado ser eficaces y seguros contra el covid-19 y en general su desdén por la ciencia revelan una falta de liderazgo e, incluso, lo contraproducente que ha resultado la gestión de la Casa Blanca de esta crisis en varias instancias.

Si a eso se añade que Trump estaría sometiendo prácticamente todas sus decisiones a apuntalar sus posibilidades de reelección –por ejemplo, su afán de una reapertura de la actividad económica completa e inmediata, justo cuando arrecia el covid-19– el liderazgo del presidente luce pobre y no a la estatura de la inmensa crisis que afecta a Estados Unidos.

Las críticas al doctor Fauci

En el entorno del presidente se propone lo contrario y se ha exaltado lo que Trump ha hecho para encarar la pandemia y reducir su impacto. Y, en paralelo, se ha dado recientemente un intento de desacreditar a Fauci, que va desde los señalamientos de Trump de que el médico “es un buen hombre, pero ha cometido muchos errores”, reportados por The Washington Post, hasta la difusión en Twitter por parte de un alto funcionario de la Casa Blanca de una caricatura satírica contra Fauci y, especialmente punzante, un artículo agresivo contra el médico publicado en el USA Today por Peter Navarro, asesor presidencial.

Ese artículo era un ataque tan directo y falaz contra Fauci que el propio Trump y la Casa Blanca debieron distanciarse de él. Todo ello aunado a fuertes reproches que contra Fauci se dan en el entorno de Trump.

Una pinta crítica contra el doctor Anthony Fauci en el auto de manifestantes contra el cierre de negocios por el covid-19 en Richmond, Virginia, (Getty Images)
Una pinta crítica contra el doctor Anthony Fauci en el auto de manifestantes contra el cierre de negocios por el covid-19 en Richmond, Virginia, (Getty Images)

Fauci se ha tomado los ataques con calma, y dijo a The Atlantic que la crítica contra él que surge de la Casa Blanca es “extraña” pero considera que quienes se lanzaron en su contra “han comprendido ahora que hacerlo no era algo prudente porque eso se refleja negativamente sobre ellos”.

El balance para Trump en su manejo de la pandemia es desfavorable y los datos son claros: más de 138,000 muertes por el covid-19 en Estados Unidos, de acuerdo a la Universidad Johns Hopkins y hospitales nuevamente al borde del colapso en varios estados, la perturbadora perspectiva de que se añadan decenas de miles de fallecimientos más en los próximos meses. A ello hay que sumar la grave crisis económica presente y el riesgo de que deba volver a cerrarse la actividad ante el rudo avance del coronavirus.

En ese contexto, el índice de aprobación de Trump es de solo 38% (57% lo desaprueba), de acuerdo a Gallup y tiene un rezago de nueve puntos en el promedio de las encuestas de intención de voto en la elección presidencial del 3 de noviembre en relación al virtual candidato demócrata, Joe Biden, según FiveThirtyEight.

Un cartel expresa confianza en el Doctor Anthony Fauci frente a una casa en Rockport, Massachusetts. (Reuters)
Un cartel expresa confianza en el Doctor Anthony Fauci frente a una casa en Rockport, Massachusetts. (Reuters)

En cambio, la aprobación de Fauci se sitúa en 55% en una encuesta de The Economist/YouGov y en 62% en una de Morning/Consult Politico, indicó Forbes, una posición que supera ampliamente a la de Trump.

El liderazgo, prestigio y confiabilidad de Fauci lucen de peso, y lo han sido por años, mientras que, se comenta en Business Insider, el hecho de que el médico resulte más confiable y reconocido que Trump le provoca malestar al presidente, quien es un patente narcisista.

Al final, la misma Casa Blanca y el propio presidente estarían dado marcha atrás a sus afanes contra Fauci, luego de que todo ello solo contribuyó a resaltar aún más la estatura y el conocimiento del médico en contraste con la inconsistencia presidencial.