A los 94 años, Saúl no sabe si podrá pagar al INVI por el departamento que perdió el 19S

Foto: Tania Casasola / Animal Político

Los 56 departamentos del edificio de Osa Mayor, ubicado entre las calles Doctor Lucio y Doctor Navarro en la colonia Doctores, empezaron a ser demolidos desde enero, y en cuanto terminen, un edificio será construido por el INVI. Casi dos meses después de iniciados los trabajos, se han retirado 9 de los 14 niveles del edificio.

Aquí se avanza en la reconstrucción entre polvareda, picos, maquinaria y cascajo, pero no todos tienen la certeza que habitarán en el nuevo condómino.

Saúl Calderón, de 94 años, como muchas personas de la tercera edad, vivía en ese edificio de 14 niveles, considerado como el inmueble con el mayor número de departamentos que quedaron inservibles tras los sismos de septiembre.

Él no recibe ninguna pensión ya que siempre trabajó por su cuenta en un negocio en donde vende y repara artículos de piel. A su edad sigue trabajando, de ahí tiene que sacar para pagar los 7 mil pesos de renta, pues a Osa Mayor, que fue su hogar por más de 20 años, ya no pudo regresar, el inmueble fue catalogado por las autoridades como de alto riesgo.

El hombre tiene tres hijos, la mayor cumplió ya 70 años, otro hijo tiene 68 años y la menor, que es quien ve más por él, 57. “Yo tengo que ver por mí, vivo solo, aún estoy lúcido afortunadamente. Mis hijos también ya son unos ancianos y no están muy bien”, cuenta en entrevista.

Saúl no sabe si la vida le alcanzará para ver el edificio que el gobierno construirá en lo que hoy solo hay cascajo y poco menos de la mitad de su edificio. A él como a los demás damnificados de Osa Mayor, el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, les entregó una constancia de reconstrucción.

Él se cuestiona cómo pagará un crédito a su edad, las autoridades les han dicho que les harán un estudio socioeconómico y como será una obra que construya el INVI el esquema de financiamiento será a 30 años.

“Ahí se me fueron muchos recuerdos, qué le vamos a hacer, es triste, pero hay que seguir. No sé si alcance a vivir en los nuevos departamentos que se construyan, es más, cómo lo voy a pagar”, dice el hombre quien hace cuatro años se hizo viral en internet, pues siempre ha disfrutado el baile y es recordado en la red por bailar rock and roll y aventar sus bastones.

El hombre de más de 90 años tiene todos sus papeles en regla y en el proceso para obtener su certificado como damnificado lo ha apoyado su yerno Miguel Ángel Alatorre, quien recuerda lo difícil que han sido para su suegro estos seis meses sin vivienda.

“Desde el día uno pusimos un campamento día y noche, aun así, hubo mucha rapiña, saquearon muchos departamentos, sobre todo los últimos pisos porque los inquilinos tenían miedo de subir. Luego nos organizamos y pusimos puertas para pasar del descanso hacia la escalera, pues había una distancia de más de un metro”, cuenta

Él sacó las pertenencias del señor Saúl hasta octubre, cuando las autoridades determinaron que podían entrar a los inmuebles, aunque muchos, narra, se arriesgaron desde septiembre a bajar refrigeradores, salas, comedores, estufas, lo más que se pudiera. “Y es entendible era su patrimonio”.

A Don Saúl todos lo conocen en la colonia, muchos van a su negocio que está muy cerca de la Arena México. A él le gustaría regresar a la nueva Osa Mayor y dice que vivir solo sí lo deprime, “los parientes cercanos, los sobrinos, no me ayudan, cuando lo hacen se enojan o lo hacen de mala gana y eso me lastima, por eso mejor les recomiendo que no lleguen a viejo”, dice.

Foto: Animal Político

 

Viacrucis e incertidumbre jurídica

Jacqueline Carmona Pérez, administradora del edificio Osa Mayor, confirma que su campamento continuará las 24 horas del día hasta que se concluyan las obras. Ahí todos supervisan, hacen guardias y han instalado varias carpas que son su “hogar alterno” en donde hay un sillón, un comedor, un pequeño refrigerador, garrafones de agua y una pequeña despensa para pasar los días frente a lo poco que queda de su inmueble.

Cuenta que desde que dejaron sus viviendas todo fue un viacrucis, desde obtener el dictamen y organizarse, “un día nos citaba Protección Civil otro día la delegación, la Seduvi, ha sido un ir y venir, para muchos faltar a sus trabajos”.

“Una vez que supimos que el edificio sería demolido, a varios vecinos les faltaban muchos documentos, la liberación de los créditos, testamentos, hay algunos que están intestados, había nombres incorrectos, direcciones, en fin, ha sido para muchos un largo camino que no acaba, seguimos en papeleo, ahora con el INVI”.

Para muchos de los afectados la incertidumbre jurídica seguirá pues algunos no pueden reunir su documentación, otros, por ejemplo, no tienen escrituras, solo contratos privados, a eso se suman sus dudas sobre el financiamiento, no saben con exactitud cuánto pagarán.

Al principio los afectados se fueron a vivir con sus familiares, ahora la mayoría tiene un gasto extra de su presupuesto de entre 7 a 10 mil pesos por pago de renta.

Foto: Animal Político

 

La reconstrucción de Osa Mayor podría tener modificaciones para recuperar la inversión del INVI, es decir, a los 14 pisos se les podrían construir dos pisos más con ocho departamentos y tener en total 64.

De acuerdo con Carmona, en la reunión que tuvieron con Mancera y en la carta compromiso que se le dio se les aseguró que Osa Mayor se construirá de la misma altura, con el mismo número de departamentos y negocios −ubicados en la planta baja− igual como tenían sus departamentos, pero los rumores sobre más pisos es tema de conversación entre ellos.

“Que ya casi termine la demolición nos alienta, pues vemos a otros damnificados y al menos nosotros vamos avanzando, esperamos que entre un año o año y medio ya esté lista nuestra Osa”, sostuvo la administradora.

Más en Animal Político

A 6 meses del sismo, damnificados siguen atrapados en la burocracia y viviendo en la calle

Ya no recibimos apoyo de nadie, hemos perdido la esperanza: damnificados del Multifamiliar Tlalpan

La información de los recursos para la reconstrucción por el 19S es irregular e incompleta: organizaciones