La nueva pelea por Loret de Mola que muestra que México no tiene nada mejor que hacer

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Carlos Loret de Mola durante una aparición pública. (ROBYN BECK/AFP/Getty Images)
Carlos Loret de Mola durante una aparición pública. (ROBYN BECK/AFP/Getty Images)

Carlos Loret de Mola es más famoso que el cantante que usted me diga. Es un rockstar del periodismo, aunque eso entrañe una contradicción, pues en todas las escuelas de periodismo se repite hasta el cansancio que los periodistas no deben ser protagonistas. Pero todos esos postulados han sido recolectados y llevados al depósito de basura por Loret, un periodista que genera discusiones que de tan absurdas resultan divertidas.

La exestrella del Canal de las Estrellas presumió en un tuit algo que seguramente infló su ego hasta la estratósfera: se encuentra entre los diez periodistas con más seguidores a nivel mundial. En el cuarto lugar, para ser más precisos, según el recuento de Muck Rack. De inmediato, su medalla fue aplaudida por sus amigos de profesión que, como ya es costumbre, lo elevaron al grado de leyenda viva, mártir de la democracia, y apóstol de la libertad de expresión.

En el colmo de la desidia, la gente se puso a discutir si los seguidores de Loret son reales o no. Después de presumir su popularidad global, Loret recibió miles de críticas por parte de la horda que se ha especializado en odiarlo. En una imagen se muestra que, supuestamente, la mitad de los seguidores del comunicador son falsos. La captura de pantalla rápidamente se convirtió en la respuesta favorita de los antiloretistas, que son una corriente más que consumada en el bajo mundo de las redes.

Una medición en el portal Twitter Audit, encargado de verificar la autenticidad de los seguidores de cualquier perfil en Twitter, permite saber que, en efecto, Loret de Mola recolecta más de 1 millón 500 mil bots. Pero esa cifra dista mucho del 50% que se le ha adjudicado durante todo el día y apenas alcanza el 18% de su audiencia. Quizá, si lo que quieren es cuestionar la legitimidad de su fama, lo que tendrían que hacer sus detractores es tan sencillo como ignorarlo, aunque eso le quitaría diversión a todo mundo.

Imagen de Twitter Audit, que mide los seguidores reales de cualquier perfil. (Twitter Audit/Captura
Imagen de Twitter Audit, que mide los seguidores reales de cualquier perfil. (Twitter Audit/Captura

Parece ridículo y lo es, pero nunca se puede subestimar el clima tuitero cuando de problematizar tonterías se trata. Y a Loret, obviamente, esta cruzada le viene de maravilla. Imagínese usted despertar todos los días y saber que con mover un poquito los dedos en el teclado de su teléfono provocará que miles de eruditos expriman sus sesos hasta llegar a límites sobrehumanos, y todo con la única intención de ponerse a su favor o en su contra. Oh, sí, los privilegios del cuarto periodista más popular del mundo.

En la era de las poses, no hay nada que esté por encima de la fama. Por eso tenemos a un periodista obsesionado con demostrar su popularidad, tal cual lo hace el presidente entre encuestas y consultas a modo. Y también tenemos a miles de tuiteros empeñados en demostrar la falsedad de la fama… haciendo uso de datos falsos. Aunque en realidad la calidad de los intercambios nunca ha importado. A Loret de Mola lo tienen encantado con esa dinámica. Mientras más atención, más fama; y a más fama, más influencia.

AMLO ha convertido a Loret de Mola en uno de sus principales rivales. (Luis Gutierrez Norte Photo/Getty Images)
AMLO ha convertido a Loret de Mola en uno de sus principales rivales. (Luis Gutierrez Norte Photo/Getty Images)

Su pelea barata con el presidente sigue saciando la sed de sangre de los fanáticos, tanto de aquellos que asumen sin chistar su condición de radicales como de los otros, los que usan micrófonos, se paran frente a una cámara y encuentran en esta reyerta la coartada perfecta para pontificar sobre libertad de expresión y desparramar sus conocimientos ante la gente.

Sobra decir que hay en México un sinfín de prioridades que rebasan la utilidad de saber si los seguidores de un periodista son reales o no. Pero darle importancia a las nimiedades ya se ha convertido en la norma por excelencia de este sexenio. Lo hace el presidente todo el tiempo y lo hacen sus opositores que no han encontrado mejor remedio que imitar lo que tanto detestan, pero en sentido contrario. Loret y su cuarto lugar comen en la mesa de la fama que también ocupan Nodal y sus chats con Belinda. Salud.

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