Lorenzo Cañas confiesa que desea seguir disfrutando más años entre fogones

Agencia EFE

Logroño, 5 nov (EFE).- El cocinero riojano Lorenzo Cañas ha confesado este martes a Efe que lleva "disfrutando" más de sesenta años entre los fogones y su meta es seguir haciéndolo, "con humildad y con todo el respeto hacia los clientes".

En un acto celebrado este lunes en el Museo Reina Sofía de Madrid, la Real Academia de Gastronomía entregó el Premio Nacional de Gastronomía 2018 "Toda una vida" a Cañas, junto al también riojano José Félix Paniego, galardonado como Mejor Director de Sala por su trabajo en el restaurante "El portal de Echaurren" de Ezcaray.

Cañas (Logroño, 1947), quien ha dicho que a sus 72 años aún le quedan ilusión y ganas para seguir trabajando, ha reconocido que lo que más le emocionó de ayer fuera que "se hablara de La Rioja" con ese "doblete" de premios, porque para él, su "tierra" es "lo más importante".

Con los dos galardones de 2018, son ya seis los Premios Nacionales de Gastronomía que han llegado a La Rioja, tras la concesión a la cocinera Marisa Sánchez (1987), su hijo Francis Paniego (2011), al sumiller Carlos Echapresto (2016) y a la Fundación Vivanco (2016).

"Es muy difícil que una comunidad tan pequeña como La Rioja consiga lo que está logrando" en el mundo de la gastronomía, pero "se debe al esfuerzo de todos".

Ha ensalzando el trabajo de José Félix Paniego, quien se impuso a Kontxi Beobide, de Arzak (San Sebastián) y Joan Carles Ibáñez, de Lasarte (Barcelona), los jefes de sala de los restaurantes de los restaurantes de Juan Mari Arzak y Martín Berasategui.

Del resto de los premios nacionales de gastronomía 2018, ha resaltado que "conjugan un maridaje perfecto vanguardia y tradición, juventud y experiencia, cocina saludable, así como el mejor periodismo y publicaciones, sin los que no se podría dar a conocer el trabajo que desarrollan los cocineros".

"Me muevo mucho mejor entre cazuelas y pucheros que en actos como este", ha recalcado, por lo que no se ha olvidado de "compartir" su premio con todo el equipo de su cocina, labor en la que comenzó con solo doce años como pinche del restaurante San Remo de Logroño a finales de los años cincuenta.

Después, aunque no pudo asistir a una escuela de hostelería, siguió trabajando hasta que en 1971 abrió su primer restaurante, situado en la calle Marqués de San Nicolás de Logroño en el local que actualmente ocupa "El rincón del vino", y en 1983 lo trasladó como "La Merced" a la casa-palacio situada justo enfrente.

Este restaurante marcó una época en la capital de La Rioja, pero tuvo que cerrar en 1996, aunque tres años después, Cañas inauguró un nuevo establecimiento con otro concepto, más dedicado a convenciones, banquetes y comidas de empresa llamado también "La Merced", junto al parque de La Grajera.

"La tradición nunca se puede perder porque son los cimientos de la cocina", ha subrayado Cañas, quien fue presidente durante quince años de la Asociación Nacional de Restaurantes de Buena Mesa.

Para él, "la cocina es producto, y si no hay un buen producto, no hay cocina, pero La Rioja tiene unos productos maravillosos y unos vinos extraordinarios".

Tras más de seis décadas de profesión, Cañas ha reconocido con humildad que cuenta entre sus amigos a grandes de la cocina, como Juan Mari Arzak, Martín Berasategui, Pedro Subijana o Karlos Arguiñano.

Respecto a las nuevas generaciones de cocineros, les ha recomendado que se dediquen a lo que quieran, vanguardia o tradición, pero que le pongan "todo el cariño" y defiendan los productos y los vinos de esta tierra.

Cañas también ha recibido la distinción Riojano Ilustre en 2005 y la Medalla de Oro de Logroño en 2014, pero, para él, "un premio es un reconocimiento, no hay que trabajar para conseguirlos, hay que hacer las cosas bien, después ya vendrán", ha concluido.

Rebeca Palacios

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