Londres ante desafíos logísticos y advertencias de colapso por las visitas a Isabel II

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© Andreea Alexandru / AP

Este martes los restos de la reina Isabel II llegaron a Londres desde Edimburgo, en el marco del protocolo Unicorn. A partir del miércoles, la monarca descansará en Westminster Hall, donde todos sus seguidores podrán despedirse de ella antes del lunes 19 de septiembre, fecha de su funeral de Estado y última procesión del féretro.

Con la primera parte de la operación London Bridge Down superada, ahora Londres se enfrenta a los mayores retos logísticos de la vigilia y funeral de la reina Isabel II. Este martes, el féretro de la monarca llegó a la capital británica desde Edimburgo, donde estará expuesto para que seguidores y dolientes puedan darle el último adiós antes de su entierro el próximo lunes 19 de septiembre.

Después de pasar la noche en el Palacio de Buckingham, el cuerpo será trasladado a Westminster Hall el miércoles. Y en la tarde, todo el mundo que así lo desee podrá pasar a despedirse de la reina más longeva del país en la capilla ardiente.

La Policía Metropolitana de Londres ha calculado que entre 750.000 y un millón de personas podrían acudir a la capital hasta el próximo lunes, una cifra que ha obligado a un alto despliegue de seguridad para evitar posibles accidentes e incluso el colapso de la ciudad.

“Nuestra prioridad es hacer todo lo posible para apoyar a todos los que vengan a Londres para honrar el recuerdo de la reina”, apuntó Stuart Cundy, subcomisionado de la Policía Metropolitana de Londres, en un vídeo difundido por redes sociales.

Las autoridades han aconsejado que todo el mundo que esté planeando ir a la capital lo haga con “antelación”, siguiendo las instrucciones de seguridad y preparado para esperar muchas horas de fila antes de poder ver el féretro. De hecho, la espera para pasar a Westminster Hall puede llegar hasta las 35 horas.

"La gente debe ser consciente de que deberá estar de pie durante muchas horas, posiblemente durante la noche, con muy pocas oportunidades de sentarse", advirtieron las autoridades ante el multitudinario evento.

Los visitantes pasarán por un control de seguridad similar al de un aeropuerto y habrá restricciones estrictas sobre lo que que podrán llevar -sólo se permite una bolsa pequeña por persona-.

Se espera el despliegue de al menos 10.000 policías en la ciudad, así como de baños móviles y pulseras para identificar a la gente que esté haciendo cola, que podrán abandonar sus puestos momentáneamente.

Los seguidores de Isabel II, dispuestos a “todo”

Pese a las advertencias de largas horas de espera, muchos seguidores de la monarquía británica se dicen dispuestos a “todo” por lo que esta representa en su vida personal. Como en el caso de Andrew Israels-Swenson, que viajó desde Minnesota -Estados Unidos- para despedirse de la reina. Su madre, británica de 82 años, le pidió que fuera a Reino Unido en representación de toda su familia.

"Es un acontecimiento único en la vida para honrar a una mujer única en la vida", dijo Israels-Swenson a la agencia Reuters.

Otros, como el londinense James Moore Winston Russell, que también asistió al funeral de la princesa Diana en 2002, sienten que la Reina Isabel es parte de “su propia familia”.

"Nunca he tenido abuela... Mis abuelos fallecieron cuando yo tenía uno o dos años, y no los conocí realmente, así que ella fue como una abuela", aseguró mientras hacia cola en las instancias del Parlamento británico.

Las autoridades londinenses están en alerta por un posible atentado terrorista pero también por manifestaciones pacíficas de opositores de la monarquía. Un portavoz de la primera ministra británica, Liz Truss, aseguró que hasta 1.500 soldados estarán disponibles para ayudar ante cualquier eventualidad.

Los hoteles de la ciudad están desbordados y, ante la ocasión, se espera que el Gobierno permita que los restaurantes y bares puedan abrir las 24 horas del día para responder a la afluencia de gente.

Para el funeral de Estado y la procesión del féretro del 19 de septiembre la cifra de visitantes podría superar el millón de personas, una cifra que ya sumó el entierro de la princesa Diana en el 2002.

Junto a la reina Isabel II, otros personajes históricos de Reino Unido se han despedido del país desde Westminster Hall: el rey Jorge VI (padre de la Reina Isabel II), la reina María y la reina Isabel Madre, entre otros.

El primer ministro británico en tiempos de guerra, Winston Churchill, fue una de las dos personas no pertenecientes a la realeza que pudo descansar en Westminster Hall. Curiosamente, también fue el primer líder juntó al que reinó Isabel II tras su juramentación en 1952.

A pesar de la relevancia histórica de algunos de los personajes que han pasado por Westminster Hall, se espera que el entierro de Isabel II sea el más multitudinario hasta el momento.

Con Reuters y medios locales