Lollapalooza ¿éxito rotundo o brotes de Covid en puerta?

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CIUDAD DE MÉXICO, agosto 2 (EL UNIVERSAL).- El festival musical Lollapalooza se realiza año con año desde su creación, a principios de la década de 1990 -creado por Perry Farrell, el cantante de Jane's Addiction- optó por presentarse híbridamente en su última edición, debido a los efectos de la pandemia del Covid-19. Por lo que sus organizadores informaron que podría presenciarse de manera virtual y presencial.

Sin embargo, los realizadores establecieron una serie de protocolos de seguridad para controlar la propagación del coronavirus en el evento -llevado a cabo del 29 de julio al 1° de agosto-, pues se ha demostrado que los espacios en los que se alberga una alta afluencia de personas son unos de los más riesgosos para contraer el SARS-CoV-2.

En este contexto, la página oficial del sitio informó que para asistir físicamente, la audiencia bebía estar vacunada con las dos dosis de los preparados antiCovid. En caso de no contar con este requisito, se les solicitó que presentaran una prueba negativa a la enfermedad, con una antigüedad menor a tres días.

Y cuando nos referimos a un festival híbrido es en todo el sentido de la expresión, ya que Lollapalooza incluyó a una serie de músicos indistintamente, sin importar las disonancias entre un género u otro. Algunos de los más reconocidos por el público fueron Miley Cyrus, Steve Aoki, Jimmy Eat World, Limp Bizkit, Angels & Airwaves, Foo Fighters y Modest Mouse, entre otros.

Sin embargo, no todo fueron restricciones pues aquellos asistentes que están completamente inmunizados no se les exigió que portaran cubrebocas o mascarillas de tela. A diferencia de los no vacunados, quienes los utilizaron de manera obligatoria.

Los organizadores, además, convocaron a los seguidores del festival a abstenerse a asistir en la sede del evento -ubicada en Grant Park, Chicago- en caso de haber dado positivo en los últimos 14 días, o de haber interactuado con una persona que hubiera contraído el Covid-19 en el mismo intervalo.

Exhortaron también a los aficionados que presentaran molestias, 48 horas previas del concierto, tales como fiebre, tos, dificultad para respirar, dolor muscular, jaqueca, secreción nasal, vómitos, diarrea y dolor de garganta.

Con todas estas medidas, casi 400 mil personas abarrotaron el evento, catalogado como el primer festival musical multitudinario en conseguir éxito masivo, frente al peligro que supone el Covid-19, pues se ejecutaron los protocolos de bioseguridad pertinentes para proveer de certidumbre a la concurrencia.

No obstante, aún es muy pronto para definir la eficacia de las precauciones que se procuraron, ya que -en el supuesto que se haya efectuado contagios- tendrán que pasar varios días antes que comiencen a notificarse nuevos casos positivos. Esto debido a que el coronavirus tarda en anidar -dentro de las células humanas- un aproximado de seis días y cuatro si se trata de la variante Delta.

Theresa Chapple-McGruder, epidemióloga de salud estadounidense, declaró para "Time" que de no presentarse contagios del Covid-19, este festival podría convertirse en un punto de inflexión sobre si la reapertura del país continúa o no.

La experta también reconoció que otros recitales, con asistencia masiva, han demostrado la incapacidad de controlar la transmisibilidad de la enfermedad. Entre ellos, los festivales Verknipt en Utrecht, Países Bajos, y Rolling Loud en Miami, que han sido vinculados con brotes entre la audiencia y la población cercana.

"Cuando estamos en un lugar donde las tasas están aumentando, necesitamos implementar estrategias de prevención. No veo cómo un gran festival como este podría cumplir con ese criterio de ralentizar la propagación", argumentó.

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