“¿Locura o libertad?” Los cambios en el uso del barbijo siembran confusión en Gran Bretaña

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El alcalde de Londres Sadiq Khan, con barbijo a la salida de la estación de subte de Westminster
Kirsty O'connor

LONDRES.- Para muchos, es una cortesía o una precaución sensata. Para otros es una imposición, una molestia diaria. El barbijo, una importante fuente de debate, confusión y bronca en todo el mundo durante la pandemia, divide a la población a medida que la crisis se suaviza.

Gran Bretaña se prepara para agrias disputas el próximo lunes, cuando el gobierno ponga fin a la obligación de usar barbijo en la mayoría de los espacios cerrados, incluyendo comercios, trenes, colectivos y subtes. El uso en muchos lugares dejará de ser una orden para convertirse en un pedido.

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Pero la gente está ya dividida. “Me alegro”, dijo Hatice Kucuk, propietaria de un café en Londres. “No creo que ayuden mucho realmente”, añadió. La cineasta Lucy Heath, por su parte, señaló que preferiría que siguiesen siendo obligatorios en el subte y en los supermercados. “Creo que las personas vulnerables sentirán que no quieren salir”, afirmó.

Una pasajero con barbijo en un ómnibus en Londres (Photo by JUSTIN TALLIS / AFP)
JUSTIN TALLIS


Una pasajero con barbijo en un ómnibus en Londres (Photo by JUSTIN TALLIS / AFP) (JUSTIN TALLIS/)

El final de muchas de las restricciones para frenar la pandemia la próxima semana -en una jornada bautizada por los diarios británicos como el “día de la libertad”- se produce mientras el país enfrenta un incremento de los contagios y los decesos por el virus, a pesar de la campaña de inmunización que hizo que dos tercios de la población adulta hayan recibido ya las dos dosis de la vacuna.

Esta semana, Gran Bretaña registró más de 40.000 casos en un día por primera vez en seis meses. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que las infecciones y las muertes están repuntando tras un periodo de descenso, impulsadas por la variante delta, más contagiosa. La semana pasada hubo cerca de tres millones de nuevos positivos y más de 55.000 personas murieron en todo el mundo.

El barbijo dejará de ser obligatorio pero el debate sobre el uso quedó reabierto
El barbijo dejará de ser obligatorio pero el debate sobre el uso quedó reabierto


El barbijo dejará de ser obligatorio pero el debate sobre el uso quedó reabierto

En este contexto, el discurso de libertad de los políticos británicos dio paso a palabras de cautela. “Esta pandemia no se ha terminado”, advirtió el primer ministro, Boris Johnson, esta semana. “No podemos simplemente regresar instantáneamente a partir del lunes 19 de julio a la vida como era antes del Covid-19”.

Así que aunque la gente no tenga que usar tapabocas por obligación, sí se aconseja hacerlo.

El gobierno dice que “espera y recomienda” que tanto trabajadores como clientes usen barbijo en espacios concurridos y cerrados como los comercios. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, dijo que seguirán siendo obligatorios en la red de transporte público y el Servicio Nacional de Salud instará a su uso en hospitales. Y a pesar del cambio en Inglaterra, en Escocia y Gales, que tienen sus propias normas sanitarias, siguen siendo obligatorios.

No siempre es obvio cuáles son los riesgos. La mayoría de los científicos dicen que los barbijos pueden ayudar a frenar la propagación del Covid-19 al evitar que quienes porten el virus sin saberlo se lo transmitan a otros. Pero los estudios sugieren que los barbijos solo son útiles si un gran porcentaje de la población los utiliza.

Evidencias

“Hay evidencias que sugieren que funcionan bien, pero solo si todo el mundo lo hace”, señaló Graham Medley, profesor de modelos para enfermedades infecciosas y que forma parte del comité de científicos que asesoran a las autoridades británicas. “Entiendo la reticencia del gobierno a imponerlos. Pero por otra parte, si no son obligatorios, probablemente no servirán de nada”.

Pero Robert Dingwall, profesor de sociología en la Universidad de Nottingham Trent y que también asesora al gobierno, dijo que permitir que la gente “encuentre su propio nivel de confort” es una decisión sensata.

Una mujer con barbijo en un ómnibus en Londres (Photo by JUSTIN TALLIS / AFP)
JUSTIN TALLIS


Una mujer con barbijo en un ómnibus en Londres (Photo by JUSTIN TALLIS / AFP) (JUSTIN TALLIS/)

Gran Bretaña no es la única que enfrenta el dilema de los barbijos. En los últimos meses, Israel reabrió negocios, escuelas y locales para eventos, eliminando casi todas las restricciones luego de vacunar a alrededor del 85% de su población adulta. Ahora, con las infecciones de nuevo al alza, las autoridades recuperaron la obligatoriedad de usar barbijo en espacios interiores mientras tratan de frenar a la variante delta.

En Estados Unidos, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) sostienen que quienes hayan completado la pauta de vacunación no tienen por qué usar barbijo en la mayoría de los lugares, a diferencia de la OMS, que aconseja su uso. Algunos estados y ciudadanos estadounidenses están tratando de decidir qué hacer mientras los contagios vuelven a subir.

En muchas naciones del este de Asia, ya era habitual antes de la pandemia que la gente utilizase barbijo si estaba enferma o en días de gran contaminación, por lo que hay poco espacio para un movimiento en su contra. En Estados Unidos, sin embargo, se convirtieron en una cuestión a menudo partidista, reflejada en la campaña presidencial de 2020 por el contraste entre el republicano Donald Trump, que no solía emplearlo, y el demócrata Joe Biden, que sí lo hacía.

La línea divisoria entre los que están a favor y en contra de los barbijos y las restricciones quedó también marcada en Gran Bretaña
La línea divisoria entre los que están a favor y en contra de los barbijos y las restricciones quedó también marcada en Gran Bretaña


La línea divisoria entre los que están a favor y en contra de los barbijos y las restricciones quedó también marcada en Gran Bretaña

Los europeos están menos divididos, pero una investigación del King’s College de Londres y la encuestadora Ipsos reveló que el barbijo es una línea roja en la “guerra cultural”, dividiendo a la población británica del mismo modo que el Brexit y el movimiento Black Lives Matter.

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La gran mayoría de los que respaldan el uso de barbijos y otras restricciones frente al coronavirus tienden a considerar a la minoría contraria como egoísta, hipócrita y de mente cerrada. Una proporción menor de quienes se oponen a las restricciones opinaron lo mismo sobre el otro bando.

“El barbijo es un objeto tan mínimo: esta pequeña pieza de tela, es un dispositivo de muy baja tecnología. Pero está imbuido de tanto poder simbólico“, dijo Deborah Lupton, profesora de la Universidad de Nueva Gales del Sur de Australia y coautora del libro The Face Mask in Covid Times.

Un barbijo contra el Covid-19 “es un objeto que puede ofrecer cierto grado de certeza y protección en este entorno de riesgo muy, muy caótico e incierto y en constante cambio”, dijo. “Creo que solo por esa razón, tiene un poder y una importancia increíbles”.

Agencia AP

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