Lo que viene para México es una gran desilusión, gane quien gane - María Fernanda Avilés, 18 años

María Fernanda tenía apenas unos meses de nacida cuando en el año 2000 el PRI perdió por primera vez en su historia las elecciones presidenciales, tras 70 años en el poder. Tenía un año cuando Vicente Fox tomó posesión y así han pasado otros 17 para ella, viviendo en un país donde la alternancia es más bien algo natural.

María Fernanda Avilés, estudiante de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México | Foto: Josué Parra / Yahoo

Como estudiante de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, le es imposible ser ajena a la coyuntura por la que atraviesa México en camino al 1 de julio, y a pesar de que está segura de ir a votar, no deja de mostrar cierto escepticismo hacia el sistema político en general, a los partidos y la polarización que generan en la gente, tanto así, que para ella la democracia en México ha perdido cierta credibilidad.

No es gratuito; a ella, que aún se encuentra en el dilema de si votar por Andrés Manuel López Obrador o Ricardo Anaya, no dejan de provocarle ruido y hasta cierto malestar las grandes expectativas que ambos candidatos generan en la gente, como si para México viniera un cambio de 180 grados sólo porque ellos lo dicen.

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Quizás es que para ciencia ficción le baste su gusto por Ray Bradbury, pero para su país no hay nada como la cruda realidad, y esa es, en su opinión, que México no será un país completamente diferente, que existe una enorme fuerza de la economía de mercado abierto y de los grandes empresarios que harán imposible un cambio tal y como espera la gente.

Lo que sí espera es que exista un cambio urgente en el aspecto de seguridad, pues la estrategia actual contra el crimen ha demostrado no ser lo más eficiente. “El número de muertos y desaparecidos no es gratuito”.

María Fernanda Avilés, estudiante de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México | Foto: Josué Parra / Yahoo

Para eso, asegura, es importante que todos se involucren en el proceso electoral, pero de una manera consciente, que participen el día de la elección, no sólo yendo a marcar boletas, sino tomando un papel más activo, saber qué es cierto y qué no de las noticias que rondan las redes sociales, investigar y no difundir a la ligera, enterarse cómo son los procesos y hasta donde llegan las responsabilidades del INE.

“El INE tiene mucha carga encima, lo están sometiendo a mucha presión, tanto los partidos como la sociedad en general. Es lógico, es el árbitro de esta elección, pero muchas veces se le reclama por cosas que no están siquiera dentro de sus atribuciones”, dice.

A esta chica que toca música clásica en el piano desde los 11 años no le venden algo tan fácil. No compró, por ejemplo, la estrategia de que habría que votar por Margarita Zavala (candidata presidencial independiente que terminó por retirarse a mitad del proceso) por el simple hecho de ser mujer. De igual manera, tampoco se ciñe a las encuestas para determinar su voto, prefiere tener una y otra vez conversaciones con la diversidad de opiniones que hay en su círculo de amigos para irse formando una opinión.

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Porque esa es la riqueza de una democracia. La diversidad de opiniones y preferencias. No se trata de estar contigo o estar contra ti. Puede que eso explique por qué está en esa encrucijada de escoger entre dos proyectos totalmente distintos pero sin un conflicto interno de por medio. Es simplemente, como sus gustos musicales que van de Debussy a los Arctic Monkeys, que puede ver lo bueno y lo malo de ambos, sin necesariamente detestar a uno e idolatrar a otro.

Para que no vuelvan a decir que esta generación no tiene ni idea. Y María Fernanda es la prueba.

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