Lo peor de las palabras de Trump a Brigitte Macron no es lo que le dice

Lo peor del último comentario machista de Donald Trump no es sólo el comentario en sí, que también, sino a quién se lo dice. Puede parecer, en un principio, que se dirige a la primera dama francesa, a Brigitte Macron. Pero no. Observen la secuencia. Porque el presidente de Estados Unidos no le habla a ella. Habla DE ella.

“Estás en muy buena forma. Enhorabuena. ¡Guapa!”, dice Trump, mientras simula la silueta femenina de Brigitte con sus brazos. Pero, fíjense, vean a quién se dirige. No a ella, sino a su esposo, al presidente francés. Con cara de admiración. Menuda posesión que tienes, tío -parece decirle Trump a Macron con los gestos-, como el que silba admirando el coche que se acaba de comprar su colega.

La mujer cosificada. La mujer como objeto al que admirar, comprar, repartir o compartir.

Podemos imaginar a Trump pensando en qué se iba a encontrar. Porque él sabía que la mujer de su homólogo francés es 24 años mayor que Macron, justo al revés de lo que le ocurre a él con su esposa. Los Trump se llevan también 24 años pero a la inversa: ella es la joven. Así que Trump debía sentir curiosidad por “esa señora mayor de 64 años” con la que está casado el jovencísimo presidente francés. “¿Por qué querría un hombre poderoso casarse con una anciana? ¡¡Un hombre que puede tener a todas las mujeres que quiera!!”.

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No es difícil imaginar esa línea de pensamiento dentro de la cabeza de Trump, recordando los antecedentes del presidente de Estados Unidos.

“Me atraen las mujeres bonitas automáticamente. Las comienzo a besar, es como un imán, no puedo ni esperar”.

“Y cuando eres una celebridad te dejan hacer lo que quieras, puedes hacer lo que quieras. Agarrarlas por el coño. Puedes hacer de todo”.

 

“Tu chica está muy buena (…). Me voy tomar un Tic-Tac (un caramelo de menta), no vaya a ser que me ponga a besarla”.

O este tuit, mientras peleaba con Hillary Clinton por la presidencia de Estados Unidos.

 

“Si Hillary Clinton no puede satisfacer a su marido (en referencia a las amantes de Bill Clinton), ¿qué os hace pensar que pueda satisfacer a América?“.