El gobierno de Bolivia le pidió a la Argentina que no le permita a Evo Morales "llamar a la subversión"

LA NACION

LA PAZ.- Las declaraciones del expresidente de Bolivia, Evo Morales, que dijo que, en caso de regresar a su país, organizaría milicias armadas populares similares a las que existen en Venezuela, generó fuertes reacciones por parte del gobierno interino, liderado por Jeanine Áñez, y también despertó la indignación de las fuerzas militares del país.

Tal fue el enojo por lo dichos del exmandatario que la Cancillería de Bolivia los calificó como "delitos graves" y pidió a la Argentina que "no permita que Morales realice llamados a la violencia, odio, discriminación o subversión, que sobrepasan el ejercicio del derecho a la libertad de expresión y otros derechos políticos garantizados".

"Estas declaraciones del expresidente son un claro llamamiento a la violencia contra el pueblo boliviano y su Gobierno, y constituyen graves delitos de sedición, alzamiento armado contra la seguridad y soberanía del Estado, conspiración e incluso configuran terrorismo", indicó la Cancillería boliviana en un comunicado, según consignó el diario El Deber. Además, detalló que Morales "no puede emitir declaraciones políticas de esa naturaleza, pues son una clara amenaza al orden público, tanto para Bolivia como para la Argentina".

La presidenta interina, Jeanine Áñez, consideró que los dichos de Evo esconden el objetivo de despertar miedo y violencia. "Sólo demuestran que la paz, la reconciliación y la democracia nunca fueron opciones para él'', escribió Áñez a través de su cuenta en Twitter. "Ante la intención de sembrar terror y violencia sólo encontrarán al pueblo boliviano unido. Y frente a las amenazas, nuestra más profunda vocación democrática", agregó.

Por su parte, el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, manifestó la postura del gobierno de Bolivia: "Nosotros condenamos las declaraciones de Morales. El pueblo no quiere enfrentamientos entre bolivianos sino más bien buscar una salida democrática e ir a las urnas este 3 de mayo'', consideró. En tanto, la canciller Karen Longaric pidió por Twitter a la comunidad internacional "repudiar esta amenaza y a quien la hizo".

Las Fuerzas Armadas de Bolivia también se mostraron "indignadas" con las declaraciones de Morales. "El pueblo boliviano está dolido y nuestras Fuerzas Armadas, indignadas", comunicó el exmilitar y ministro de Defensa, Luis Fernando López, quien expresó el "rechazo a una lógica absolutamente terrorista y sediciosa".

Además, López, líder político de las Fuerzas Armadas, advirtió: "Estamos preparados, entrenando y atentos, no vamos a permitir nada, no vamos a permitir que fuerzas extranjeras quieran tomar el poder en el país".

A su vez, el ministro de Justicia, Álvaro Coimbra, adelantó que junto a su colega de Interior, Arturo Murillo, van "a iniciar las acciones penales contra Evo Morales" por los delitos "de sedición y terrorismo".

División interna

La ola de críticas no provino únicamente de funcionarios opositores a Morales. Los dichos del expresidente también generaron un fuerte rechazo por parte de distintos integrantes de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS). La presidenta de Senado, Eva Copa, consideró que el planteo de Morales no es adecuado. "No creo que la violencia se solucione con violencia", dijo. En coincidencia, el senador Omar Aguilar le pidió al exmandatario tener mayor cuidado con sus declaraciones.ß

Agencia AP y AFP