Llaman a salvar al pangolín, traficado y "acusado" de portar coronavirus

Ginebra, 13 Feb (Notimex).- Este sábado 15 de febrero se celebra el Día Mundial del Pangolín, una especie de oso hormiguero que es uno de los mamíferos salvajes más traficados del mundo, con la mayoría de sus ocho variedades en peligro de extinción o en peligro crítico y al cual ahora se acusa de ser el transmisor del coronavirus a los humanos.

Los pangolines están amenazados por la caza furtiva y el comercio de su carne y escamas, que los chinos y vietnamitas creen erróneamente que tienen propiedades medicinales.

Recientemente, el investigador mexicano Rodrigo Medellín descartó que el pangolín, al igual que los murciélagos, no pudo haber sido el transmisor del coronavirus, echando por tierra las versiones en tal sentido.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) está presionando por leyes nacionales fuertes y una aplicación más estricta para garantizar que los delitos contra la vida silvestre no paguen, y que sean los cazadores furtivos quienes terminen atrapados, no los pangolines.

Lo que les sucede a los pangolines es un recordatorio oportuno de la crisis cada vez más profunda de pérdida de naturaleza y cómo esto amenaza a las personas y a toda la vida en la Tierra, agrega WWF.

Afirma que 2020 es un año crucial para asegurar nuevos compromisos, un nuevo acuerdo para la naturaleza y las personas, que coloque a la naturaleza en el camino hacia la recuperación en la próxima década, por lo que realiza una campaña para proteger al pangolín, y a muchas especies más.

Los pangolines son en su mayoría solitarios en la naturaleza; pasan la mayor parte del día durmiendo en árboles huecos o agujeros subterráneos; por las noches, cazan insectos como hormigas y termitas con sus largas y pegajosas lenguas, que pueden extenderse hasta 40 centímetros. Los pangolines no tienen dientes, pero dependen de otras características como sus garras afiladas para cavar a través de montículos de insectos o quitar la corteza de los árboles. También tienen colas potentes que pueden soportarlos cuando cuelgan boca abajo de las ramas.

Cada año se comercian ilegalmente en Asia y África 100 mil pangolines, según la organización no gubernamental Wild Aid. Su carne es muy apreciada por los sibaritas chinos y vietnamitas, y sus escamas, huesos y órganos son usados en la medicina tradicional asiática.

En 2016, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Extinción introdujo el pangolín en una lista que prohíbe su comercialización, pero a pesar de esta medida, el tráfico ilegal sigue en aumento.

A pesar de que la práctica está prohibida, la China Biodiversity and Green Development Foundation, una organización sin fines de lucro con sede en Beijing, descubrió que más de 200 compañías farmacéuticas todavía usaban productos de pangolín para aproximadamente 60 medicamentos producidos comercialmente.

Las ocho especies de pangolines se encuentran distribuidas en dos continentes y están consideradas como especies vulnerables y hasta en peligro crítico de extinción. Cuatro de ellas viven en África: el pangolín de vientre negro (Phataginus tetradactyla), el pangolín de vientre blanco (Phataginus tricuspis), el pangolín gigante (Smutsia gigantea) y el pangolín de tierra de Temminck (Smutsia temminckii).

Las otras cuatro especies encontradas en Asia son el pangolín indio (Manis crassicaudata), el pangolín filipino (Manis culionensis), el pangolín de Sunda (Manis javanica) y el pangolín chino (Manis pentadactyla). Todas están protegidas por leyes nacionales e internacionales y dos de ellas están incluidas en la categoría de En Peligro Crítico, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

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NTX/MADA/MTG