La liturgia de Cee Lo Green debutó en la Argentina

LA NACION

En una noche fría y lluviosa que no auguró un gran comienzo de semana la primavera, CeeLo Green revirtió todos los pronósticos en su primera visita al país. Las familias, los grupos de amigos y adolescentes abrigados con camperas acanaladas se iban acomodando entre las sillas de terciopelo rojas dispuestas en la mitad delantera del campo del Directv Arena, en Tortuguitas, dividida de su otra mitad por una cortina de media sombra, mientras la música de Prince amenizaba la previa del jueves.

Para romper el hielo, sonó el coro de "Wanna Be Startin Something", de Michael Jackson, previo a "Working Class Heroes", que dio inicio al show de "la máquina del soul", que apareció bailando y vestido de túnica y pantalón blanco, escoltado por su banda - con mayoría de músicas mujeres- que brillaban dentro de sus trajes resplandecientes.

"¿Cómo están esta noche? ¿Están listos para arrancar? ¡Hagan ruido!", arengó el rapero de 42 años que logró posicionar, a mediados de los 90, a su Atlanta natal como una de las ciudades artífices de hip hop. Desde el público se escuchó a una fan gritarles a sus pares "¡Daaale loco, están todos muertos!", que por el momento solo se movían de sus sillas para sacarse fotos frente al músico.

Aún con un sonido de bajos un tanto sucio y estallado, "Bright Lights Bigger City" y una versión de "Boogie Oogie Oogie", de la banda disco A Taste of Honey, empezó a subir la temperatura del público, seguidos por un falso interludio de "Fuck You", uno de los mayores éxitos de su carrera, que levantó a todos los presentes estáticos y agnósticos de sus sillas. "¡Los engañé!", dijo el artista que se presentará mañana en el Rock in Rio, y pidió que le prendieran las luces para poder ver cómo su público disfrutaba la noche.

Una vez que la ceremonia tomó calor con temas propios y covers que compuso como "Dont Cha", de las Pussycat Dolls, llegó el momento más íntimo -e instagrameable-, con un pedido de apoyo de parte de todos los amantes de la música. "Veo tanta tragedia y sufrimiento hoy. México, Puerto Rico son tan solo algunos ejemplos. Negros, blancos, latinos, somos todos lo mismo, unidos por la música y para dar y compartir amor", dijo el predicador del soul, bajo la luz blanca del reflector y el humo de los inciensos. Citó frases de "Heal The World", del rey del pop, antes de homenajearlo con "Earth Song", para cuando una masa de adolescentes se le acercó para que les tocase la mano, a modo de bendición, mientras lo inmortalizaban con sus smartphones.

El hit "Crazy", de Gnars Barkley, el dúo que supo formar junto al productor Danger Mouse y lo convirtió en una estrella global, terminó de sacar al público de las sillas, que coreó y se animó a ensayar unos pasos, a la vez que Cee Lo lo enganchó con "Natural Blues", de Moby, en un show que tuvo mucho mash up.

Con una introducción con arreglos a modo de himno góspel, Green fue cerrando el servicio que duró 70 minutos: "Sé cómo curarles la fiebre, pero quiero que todos bailen. ¿Ya están cansados? ¿Se quieren ir o quieren escuchar más? ¡Levanten sus dedos y digan fuck youuu!". El público, ya evangelizado, bailó "F**k You", que incluyó sampleos a "Apache" de Incredible Bongo Band, antes de los bises, donde interpretó una versión de "September", de Eart, Wind & Fire y "Smells Like Fire", dar gracias y retirarse en paz.