LITORAL: Laureana Wright de Kleinhans

Acercarse a las bases del feminismo en México

A lo largo de su historia, México ha contado con mujeres de vanguardia en diferentes ámbitos, sea en lo político, lo social, lo económico; luchadoras por la libertad, los derechos humanos, a favor de las causas justas. Una de los campos donde se ha mostrado más su ejemplo, sus enseñanzas, es en el literario, donde brillan figuras como Sor Juana Inés de la Cruz, Rosario Castellanos, Inés Arredondo, Elena Garro, Nellie Campobello, Josefina Vicens, Dolores Castro, Guadalupe Amor y Luisa Josefina Hernández.

      Más recientemente se escuchan las voces de María Luisa Puga, Margo Glantz, Helena Poniatowska, Angelina Muñiz-Huberman, Beatriz Espejo, Laura Esquivel, Ángeles Mastretta, Carmen Boullosa, Guadalupe Nettel, Elsa Cross, Mónica Lavin, Silvia Molina, Ana García Bergua, Rosa Beltrán, Bárbara Jacobs, Ethel Krauze, Aline Pettersson, Sol Cee Moh e Irma Pineda, por nombrar algunas.

      De estos nombres, uno que ha escapado en parte a la historia de la literatura en nuestro país es el de Laureana Wright de Kleinhans, quien fue pionera en muchos aspectos, persona de vanguardia, por ejemplo, en la lucha por los derechos de la mujer, entre ellos el del voto; precursora del periodismo femenino, defensora de las y los trabajadoras, poeta y promotora del trabajo literario a través de publicaciones periódicas, algunas de las cuales fundó.

      Esta escritora nació en Taxco, Guerrero, el 4 de julio de 1846m siendo hija de Santiago Wright, de ascendencia estadounidense, y la mexicana Eulalia González. Recibió sus primeros estudios en la capital de país, de la mano de profesores particulares, y desde muy joven empezó a escribir sus poemas. De los primeros que se tienen datos precisos proceden de 1865, cuando contaba con 19 años y son de un perfil patriótico.

      De niña aprendió también inglés, francés y alemán y al alcanzar la edad adulta se casó con Sebastián Kleinhans y durante un tiempo dejó su tarea literaria, pero al poco tiempo la retomó para fundar las publicaciones Violetas de Anáhuac, en 1884, y Mujeres de Anáhuac, que en 1886 derivó en Las Hijas de Anáhuac, así como colaborar en la Revista del Hogar, tribunas desde las cuales argumentó a favor del derecho de las mujeres al voto y de la igualdad frente a los hombres, por lo que se le considera pionera del periodismo femenino.

      Bajo esta estrella también vieron la luz textos suyos en las publicaciones La Ilustración Espiritista, La Mujer Mexicana, El Álbum de la Mujer, El Bien Público, El correo de las Señoras, La Convención Radical Obrera, El Estudio, El Federalista y El Monitor Republicano.

      Gran parte de sus textos los dedicó a escribir sobre mujeres destacadas, trabajos que posteriormente servirían para que se publicara un libro. Sus preocupaciones eran de tan amplio horizonte, que en las hojas de las publicaciones mencionadas también aparecieron bajo su firma trabajos en los que describía la situación de la educación de los infantes en ese tiempo, proponiendo su mejora y la eliminación de ideas preconcebidas, y otros en los que defendía a los trabajadores, criticando la política del gobierno porfirista hacia ellos, lo que le atrajo animadversión de gente cercana al régimen.

      Igualmente, en sus textos se descubre una apasionada e inteligente defensa de la educación a la que tienen derecho las mujeres, siendo su medio de emancipación y una muestra de la igualdad de géneros. También lúcido fue su punto de vista sobre las posibilidades de que las féminas podían desempeñar con iguales resultados las tareas y roles que por tradición estaban asignadas a los hombres. De su poesía, se pueden mencionar las piezas “5 de mayo de 1862” y “A Cuba”.

      Debido a sus visibles dotes intelectuales, Laureana Wright perteneció a varias sociedades, como la Nezahualcóyotl, a propuesta de su fundador, el poeta Manuel Acuña (1849-1873), entre otros, y la científica El Porvenir, ingresando en 1872. Un año después fue hecha socia del Liceo Hidalgo, a invitación de Ignacio Ramírez “El Nigromante” (1818-1879), así como al Liceo Mexicano y el Liceo Altamirano de Oaxaca.

      Cabe mencionar que con su obra se publicaron los libros La emancipación de la mujer por medio del estudio (1891), Educación errónea de mujer y medio práctico para corregirla (1892) y Mujeres notables mexicanas (1910). Además, poemas suyos fueron incluidos en Poetisas mexicanas. Siglos XVI, XVII, XVIII y XIX (1893). Falleció a los 50 años de edad, el 22 de septiembre de 1896, en la Ciudad de México.

NTX/RML/LIT19