LITORAL: In memóriam

En el centenario de Boris Vian

Fue ingeniero de profesión, pero también poeta, dramaturgo, novelista, autor de letras para canciones, músico de jazz (tropetista), traductor y actor y todo, dicen, lo hizo muy bien, dejando un legado del que todavía no se toma conciencia plenamente. No obstante que falleció cuando apenas tenía 39 años de edad, el francés Boris Vian, nacido hace un siglo, el 10 de marzo de 1920, también se desempeñó como guionista de cine, periodista, autor de crónicas para la radio y colaborador en revistas como Les Temps Modernes, de Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, y Combat, de Albert Camus.

      De su obra literaria, no son pocos los que lo han ubicado como un autor existencialista, de acuerdo con los vientos que soplaban en su época y por una de sus más cercanas amistades de esos años, Sartre, el autor de La náusea (1938) y El ser y la nada (1943). Otros lo clasifican como un autor ecléctico, que absorbió de lo mejor de sus tiempos, a lo que sumó el humor, lo cáustico y la irreverencia, siendo un excelente lector de la sociedad, imprimiéndole una crítica que pude ser muy actual.

      Boris Vian nació en la Ville-d´Avray, en las cercanías de Versalles, y murió el 23 de junio de 1959 en París, hijo de un empresario que vivía de sus rentas y de un ama de casa. El primero era aficionado a la poesía y traducía del alemán y el inglés, además de una influencia para que su hijo fuera ingeniero. La madre gustaba de la ópera, tocaba el piano y era entusiasta del arpa. De niño padeció reumatismo, lo que degeneró en un problema cardiaco, lo cual finalmente desencadenaría su muerte por un infarto a los 39 años.

      Como ya se dijo, estudió ingeniería, graduándose a los 23 años, pero enseguida la dejó para hacer lo que en realidad le atraía: el arte. Combinó así su vida entre la escritura de novelas, poemas, canciones, teatro, ópera o guiones para radio y cine, con la música, como trompetista de jazz, productor y escritor de canciones. Es en las últimas donde se puede ver más claramente su humor y crítica social.

      Esta faceta en su literatura es la que le traería problemas con la censura en su primera novela, Escupiré sobre sus tumbas (1946), una denuncia contra el racismo, publicada con uno de los varios pseudónimos que utilizó, por lo que en 1949 fue prohibida su publicación y un año después Vian fue procesado por ultraje a las buenas costumbres. Se le condenó a pagar una fuerte multa.

      Con dificultades pudo publicar su siguiente obra literaria, La espuma de los días (1947), cercana a la vida mundana dentro de una atmósfera semi fantástica y que muestra ya su lado burlón. Es en este mismo sentido que se puede entender sus siguientes trabajos, El otoño de Pekín (1947) y La hierba roja (1950), siendo aún más sarcástico en sus obras Con las mujeres no hay manera y Que se mueran los feos, ambas de 1948.

      Otra de las pasiones de Boris Vian fue la música, en particular el jazz, género en el que se desempeñaba detrás de una trompeta y para el cual realizó algunas composiciones. Era un asiduo a a bares y clubes donde se interpretaba esta música originaria de Estados Unidos y en donde compartió con intérpretes reconocidos de su época. Entre esos sitios, a los que también dedicó tiempo para impulsar, se pueden mencionar el New Orleans Club. Tabou, Saint Germain. Igualmente, es reconocido por su composición musical “El desertor”, todo un símbolo del antimilitarismo y del pacifismo.

      Estuvo casado con Michelle Léglise, de 1941 a 1951, y con Ursula Kübler, de 1954 a 1959. Entre sus obras cabe mencionar también los poemarios Centinelas de hielo (1950) y No quisiera morir (1962); las obras de teatro Descuartizamiento para todos (1950), El último de los oficios (1950), Los constructores del imperio (1959) y La merienda de los generales (1962). En ópera se deben a su pluma El caballero de nieve (1957) y Fiesta (1959). Otras publicaciones suyas son Todos los muertos tienen la misma piel (1947), Las hormigas (1949), El arrancacorazones (1953) y El lobo-hombre (1970).

      Boris Vian falleció la mañana del 23 de junio de 1959 mientras veía en un cine la adaptación cinematográfica de su novela Escupiré sobre sus tumbas, dirigida por Michel Gast.

NTX/RML/LIT19