LITORAL

LITERATURA INFANTIL, TERRITORIO VIRGEN POR EXPLORAR

Con la literatura en las venas, Javier Malpica es uno de los autores que escribe para niños y jóvenes por convicción, por oficio, por el placer de narrar historias que a él le hubiera gustado leer, y por el emocionante reto de conquistar territorios poco explorados, pues considera que en este segmento hay muchos temas que aún no se abordan, como sí ocurre con la literatura en general.

“Me gusta tener la sensación de que voy innovando”, dice Javier al referirse al motivo por el cual decantó en la literatura infantil, esa que puede hablar de todo, siempre y cuando el autor narre desde la perspectiva de lo que afecta a sus lectores: “puede ser sexo, homosexualidad, bullying, cualquier tema, lo que cuenta es el tratamiento que se le dé”, considera el hermano mayor de los Malpica (Toño también es narrador y dramaturgo).

Recuerda que, desde chicos, él y su hermano jugaban a contar historias, e incluso creaban tiras cómicas, “creo que mi infancia es la que hizo que escribiera para niños”. Sin embargo, confiesa a Litoral, en esa época no tenía muy claro que la literatura podía ser una profesión y que se podía vivir de ella, por eso también estudió Física.

Fue después de que ingresó a un diplomado en la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) cuando recobró esta profesión que tenía como perdida, aunque ya escribía teatro al lado de su hermano Antonio y de un grupo de amigos. “Fue ahí cuando descubrí la literatura infantil y conocí gente que me animó a escribir mi primer novela, la cual envié a un concurso convocado por el Barco de Vapor y gané, me di cuenta de que era fácil y divertido, al menos para mí, que era algo que se me daba, y estamos hablando del 2001-2002”, refiere Javier.

Desde entonces escribe para niños, generalmente novelas que cultivan el humor o abordan temas sociales, porque si algún asunto lo indigna quiere llevarlo a la perspectiva de los niños. Lo que es un hecho, expone, es que cuando escribe sólo tiene dos opciones: teatro para adultos o narrativa para niños. “No he escrito ni una novela para adultos”, señala con cierta sorpresa.

LO HECHO EN MÉXICO…

Malpica pertenece a una generación de narradores que ha configurado todo un movimiento en torno a la literatura infantil que hasta hace unas décadas no existía en el país. Todo lo que había al respecto era importado, traducciones de los consabidos clásicos infantiles, luego obras de escritores que incursionaban en temas infantiles, pero ellos, los de su generación ya son gente interesada específicamente en ese sector lector.

En esa lista figuran nombres como Mónica Brozon, Juan Carlos Quezadas, María Baranda y desde luego Jaime Alfonso Sandoval, entre muchos otros que han consolidado un mercado diferente, promoviendo la lectura desde los primeros años, favoreciendo de alguna manera el gusto y el hábito por la lectura que se extiende de la infancia a la adolescencia y más allá.

En ese sentido, Javier se siente afortunado de pertenecer a este grupo de autores mexicanos que hoy en día participan en ferias internacionales, y cuyas publicaciones conforman una amplia oferta de literatura infantil en el país, gracias al empeño de diversas editoriales como El Naranjo, Castillo, SM, Tecolote o Petra, entre otras, que han hecho de este uno de sus nichos consentidos.

¿Qué me mantiene en la literatura infantil?, se pregunta, y la respuesta es que le gusta tener la sensación de innovar, de explorar tierra virgen: “aquí hemos visto que muchos temas aún no están tocados, y siempre que nos preguntan qué temas se pueden abordar para niños, decimos que todos, nada más hay que saber entrar del lado de la visión infantil”. Por ejemplo, el sexo, los niños no tienen una sexualidad desarrollada, pero les competen aristas como el acoso, entonces el asunto es no cerrarnos a las cosas que vivimos. “Yo tengo una novela para jóvenes que es sobre transexualidad, otra en la que hablo de relaciones de pareja a diferentes edades o de homosexualidad, toco el tema de desapariciones de mujeres, pero todo desde la visión de un niño, lo que pueda interesarle de esos tópicos”, acota Malpica.

Quizá porque en el fondo se sabe aún niño, porque intuye que lo que lo hace escribir para niños es esa nostalgia de la infancia que tuvo, y no es que hoy sea muy niñero, reconoce, porque no tiene hijos y pronto le desesperan los ajenos, pero sí le gusta la manera cómo piensa un niño, lo recuerda y en ese sentido sus libros se comunican con esos niños, y lo que tiene claro es que con ellos ha logrado conectar con ese público que lo ve en las ferias, lo cual le da enorme gusto.

HACIA DÓNDE APUNTAR

Sobre hacia dónde van sus letras, comenta que, por el camino andado, van sobre el estilo, ya que a él le gusta explorar el humor y el lenguaje, porque en cuanto a las temáticas el camino está abierto, sólo deja que algo lo inspire, lo llene y que además no exista mucho al respecto, para evitar caer en una especie de moda, por ejemplo, ahora todo mundo habla sobre el bullying, y si él no tiene algo original que aportar prefiere no entrarle.

Su literatura fluye a partir de dos circunstancias, explica, que alguna editorial te haga un encargo y lo desarrolles, o que él tenga una idea, la escriba y la proponga, en cuyo caso, disfruta que en este momento los autores no tengan una especie de contrato de exclusividad con las casas editoras, porque así puede tirar hacia cualquier lado y editar sus libros donde quiera que se interesen por sus temas. Por ejemplo, El Naranjo es arriesgada en sus temáticas, pero hay otras que buscan algo más conservador, uno sabe de pronto a quién le ofreces qué cosa.

En la literatura infantil también hay esto de los libros ilustrados, que son una obra de arte, de pronto tienes libros ilustrados que te permiten navegar a través de ellos como si fueran un museo, y eso no lo ves en la literatura para adultos. A la hora de escribir para niños, a él se le da el largo aliento, escribe poco cuento, salvo por el libro Cada cuatro años que sacó el año pasado, así que, en general, no se le ha ocurrido algo sencillo para libro ilustrado, pero no lo descarta.

Para mí lo más importante de hacer esta literatura es que hay mucho qué explorar, siempre encuentra uno algo que te gustaría hacer y otra cosa es esto de sentir que sí estás haciendo algo en la formación de lectores, es padre que vayas a las Ferias del Libro y la gente interactúe contigo y hasta te digan: yo te leía de niño… es padre que la literatura infantil tenga esta posibilidad de prevalencia, y que, gracias a las posibilidades del mercado, sigas llegando a nuevas generaciones.

“Esperamos que siga promoviéndose la literatura, creo que es un movimiento que no debería morir, son por lo menos 20 años de trabajo, de mucho tratar y tratar para que, de plumazo se acaben apoyos y escaparates, estamos con la esperanza y el deseo de que contrario a que haya un descenso en el gasto, se apoye más a la cultura y al arte”.

NTX/MCV/LIT19