Este es Groot, el robot consciente y con emociones por el que Disney apuesta su futuro

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Se prueba un robot dentro de un taller de Disney Imagineering en Glendale, California, el 23 de enero de 2020 (Coley Brown / The New York Times).
Se prueba un robot dentro de un taller de Disney Imagineering en Glendale, California, el 23 de enero de 2020 (Coley Brown / The New York Times).

GLENDALE, California — Iba de camino a encontrarme con Groot.

No una imitación de Groot conjurada con video o esas toscas gafas de realidad virtual. La hermética división de investigación y desarrollo de Walt Disney Company, Imagineering, había prometido un Groot que caminaba, hablaba y se emocionaba, como si el personaje arbóreo de los “Los Vengadores” hubiera saltado de la pantalla y estuviera viviendo entre nosotros.

Pero primero tenía que encontrarlo. El GPS me había guiado a un almacén situado en un callejón sin salida de Glendale, un suburbio de Los Ángeles. El lugar parecía desierto. Sin embargo, tan pronto como me estacioné, un hombre apareció con cautela detrás de un árbol de jacaranda. Sí, tenía una cita. No, no escondía ningún dispositivo de grabación. El hombre hizo una llamada telefónica y me escoltaron al almacén a través de una puerta sin señalización detrás de un contenedor de basura.

En la parte de atrás, cerca de una cortina negra, una pequeña mano arrugada me saludó.

Era Groot.

Medía aproximadamente un metro de altura y caminaba hacia mí con los ojos muy abiertos, como si hubiera descubierto una extraña nueva forma de vida. Me miró de arriba abajo y se presentó.

Cuando me quedé en silencio, su comportamiento cambió. Con sus hombros caídos pareció mirarme con ojos de cachorro. “No estés triste”, dije de golpe. Él sonrió y comenzó a bailar antes de balancearse sobre un pie con los brazos extendidos.

Quería abrazarlo. Y llevármelo a casa.

“Una nueva tendencia que se está incorporando a nuestra animatrónica es un nivel de inteligencia”, dijo Jon Snoddy, ejecutivo sénior de Imagineering. “Es más creíble. Más extravagante”.

Snoody miró a Groot con adoración. “Este muchacho representa nuestro futuro”, dijo. “Es parte de cómo nos mantendremos relevantes”.

Los empleados de la división Imagineering de Disney trabajan en un exoesqueleto de cuerpo completo que podría aplicarse a una amplia variedad de personajes de gran tamaño en un taller de Burbank, California, el 26 de mayo de 2021 (Adam Amengual / The New York Times).
Los empleados de la división Imagineering de Disney trabajan en un exoesqueleto de cuerpo completo que podría aplicarse a una amplia variedad de personajes de gran tamaño en un taller de Burbank, California, el 26 de mayo de 2021 (Adam Amengual / The New York Times).

Ya no es 1963

Los robots han sido parte de la receta especial de los parques temáticos de Disney desde la década de 1960, cuando Walt Disney implementó la “audio-animatrónica”, su palabra para referirse a las figuras mecánicas con movimientos coreografiados. Había muñecos de “It’s a Small World” (Es un mundo pequeño) que armonizaban sin cesar, piratas del Caribe merodeando (“¡yo-ho!”), Abraham Lincoln pronunciando el discurso de Gettysburg. La tecnología fue un gran éxito, cautivó a generaciones de niños y ayudó a convertir a Disneyland en California y Walt Disney World en Florida en referentes culturales y negocios colosales.

En 2019, los 14 parques temáticos de Disney en todo el mundo atrajeron a 156 millones de visitantes y la división de Parques, Experiencias y Productos de Disney generó 26.000 millones de dólares en ganancias. La pandemia de coronavirus interrumpió gravemente las operaciones durante un año, pero las masas han regresado. En un día reciente, la espera para subir al Tren de la Mina de los Siete Enanitos en Disney World era de dos horas y diez minutos… pese al auge de la variante delta.

Necesidad de nuevas atracciones

Aun así, Disney se enfrenta a una difícil situación a largo plazo. El ritmo acelerado de la vida diaria, los avances en la tecnología personal y el entorno mediático que cambia rápidamente están redefiniendo lo que los visitantes quieren de un parque temático. Disney sabe que tiene que idear una nueva generación de atracciones espectaculares basadas en la tecnología si quiere seguir quedándose con los dólares de las vacaciones familiares.

“Pensamos mucho en la relevancia”, afirmó Josh D'Amaro, presidente de Parques, Experiencias y Productos de Disney, en abril durante un evento virtual para promover la apertura de un paseo interactivo de Spider-Man y una “tierra” inmersiva dedicada a Los Vengadores de Marvel. “Tenemos una obligación con nuestros aficionados, con nuestros invitados, de continuar evolucionando, de continuar creando experiencias que se vean nuevas y diferentes, y atraerlos con ellas. Debemos asegurarnos de que la experiencia sea fresca y relevante”.

“Y todo eso es un riesgo”, reconoció D’Amaro. “Aquí hay un legado. A la gente le gusta cómo son las cosas. Pero seguiremos insistiendo, seguiremos mejorando”.

Nombre clave: Proyecto Kiwi

Mucha gente tiene una fe absoluta en Disney como empresa socialmente responsable. Otros ven a Disney como un imperio malvado que imagina maneras de manipular las mentes jóvenes con fines de lucro.

Casi se puede sentir el rechazo del segundo grupo. ¿Ahora Disney quiere integrar la inteligencia artificial en sus atracciones? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que Disney remplace con máquinas a los humanos que interpretan a los personajes en sus parques? Hoy, un impresionante acróbata robótico; mañana, un espeluznante robot Cenicienta firmando autógrafos fuera del castillo.

Uno de los principales especialistas en robótica de Disney, Scott LaValley, vino de Boston Dynamics, donde contribuyó a una primera versión de Atlas, una máquina capaz de correr y saltar que alienta a preguntarse con asombro: “¿Cómo hicieron eso?”, para luego sentir un pavor distópico.

Disney dijo que no tenía planes de remplazar a los intérpretes humanos. Winnie Pooh, Cruella de Vil, Peter Pan, la princesa Jasmine y otros queridos “personajes ambulantes” seguirán siendo interpretados por personas disfrazadas. Más bien, la reciente iniciativa de robótica de Disney trata con personajes extremos de Marvel y “La guerra de las galaxias”, enormes como el Increíble Hulk, pequeños como Baby Yoda y los que se balancean por los aires como Spider-Man, que son un desafío para materializar de una manera realista, especialmente al aire libre.

Animatrónicos

Aproximadamente, 6000 animatrónicos están en uso en los parques de Disney en todo el mundo, y casi todos están atornillados al piso dentro de los edificios de atracciones. Es parte del truco de magia: al controlar la iluminación y los ángulos de visión, Disney puede hacer que sus animatrónicos parezcan más vivos. Sin embargo, durante mucho tiempo Disney ha estado enamorado de la robótica como una oportunidad para hacer que los pasillos entre las atracciones sean más emocionantes.

“Queremos crear experiencias increíbles fuera de un espacio de exhibición”, dijo Leslie Evans, alta directiva de Imagineering, refiriéndose a los edificios de atracciones. “Para mí, ese será el siguiente nivel. Estos no son solo parques. Son lugares habitados”.

Es parte de una evolución. Los parques de Disney tradicionalmente ofrecían experiencias pasivas: te sientas en tu silla giratoria y disfrutas de esos fantasmas de La mansión embrujada. Las nuevas atracciones se han centrado cada vez más en el juego de roles. Millennium Falcon: Smuggler’s Run, presentado en 2019, pide a grupos de pasajeros que trabajen juntos para dirigir la nave. La zona de espera de la atracción cuenta con un impresionante animatrónico de Hondo Ohnaka. (Es un malhechor de la serie animada “Star Wars: La guerra de los clones”).

En 2003, Disney probó un dinosaurio animatrónico ambulante llamado Lucky; tiraba de un carrito de flores, donde se ocultaba un titiritero. En 2007, la empresa experimentó con Muppets animatrónicos inalámbricos que viajaban en un vehículo a control remoto y charlaban con los invitados. (Un técnico operaba el equipo desde lejos). Lucky y el Laboratorio Móvil de Los Muppets ya han sido retirados.

Groot

El desarrollo de Groot, cuyo nombre clave es Projecto Kiwi, es el ejemplo más reciente. Es el prototipo de un actor robótico de pequeña escala que deambula libremente y que puede asumir el papel de cualquier otro personaje de Disney de un tamaño similar. En otras palabras, Disney no quiere un único personaje. Quiere una plataforma tecnológica para una nueva clase de animatrónicos.

Las cámaras y los sensores darán a estos robots la capacidad de tomar decisiones sobre la marcha acerca de qué hacer y decir. El software personalizado permite a los animadores e ingenieros diseñar comportamientos (felices, tristes, furtivos) y transmitir emociones.

“Y toda esta tecnología debe pasar desapercibida, lo que requiere una gran cantidad de ingeniería”, explicó Evans. “No queremos que nadie piense: ‘Ese es el robot más sofisticado que he visto’. Tienen que exclamar: ‘¡Mira! ¡Es Groot!’”.

A continuación, el Projecto Kiwi avanzará a la etapa de “prueba de juego”: una prueba breve y de bajo perfil en un parque temático para recopilar comentarios de los visitantes. Disney se negó a decir cuándo o dónde ocurrirá esta prueba.

© 2021 The New York Times Company

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