Limpian los edificios después de que evacúan a los empleados, pero se preguntan quién los protege a ellos

John Eligon and Nellie Bowles
El número 555 de la calle California, una torre de oficinas de 52 pisos en el distrito financiero de San Francisco, el 11 de marzo de 2020. (Jim Wilson/The New York Times)

SAN FRANCISCO — El rumor dejó intranquila a Deborah Santamaría.

Uno de sus compañeros del personal de limpieza en el número 555 de la calle California, una torre de oficinas de 52 pisos ubicada en el distrito financiero de San Francisco, le dijo que había oído que un piso del edificio estaba cerrado porque un empleado tenía el nuevo coronavirus. Santamaría, de 63 años, sabía que pertenecía al grupo de personas más vulnerables al virus que ya había cobrado miles de vidas en el mundo y se diseminaba con rapidez en Estados Unidos.

Su supervisor en Able Services, el contratista que le da trabajo, le aseguró que no había ningún problema, dijo Santamaría.

Cinco días después, se publicó un artículo con la noticia de que Wells Fargo había evacuado temporalmente sus oficinas del edificio debido a que la prueba de coronavirus realizada a un empleado resultó positiva.

El banco había informado a la administración del edificio, y esta, a su vez, advirtió sobre la situación al proveedor de servicios de limpieza. Sin embargo, según los empleados y sus representantes sindicales, nadie les dijo nada a los conserjes.

“Sentí como si no les importara”, comentó Santamaría, quien gana 22 dólares por hora.

En contraste con el gran número de estadounidenses que abandonan sus oficinas para evitar tener contacto con el coronavirus, a los empleados de limpieza, que reciben un sueldo bajo, con frecuencia se les pide lo contrario. Aunque millones de californianos han recibido órdenes de refugiarse en casa, a los conserjes todavía se les pide ir a las oficinas a combatir a los gérmenes invisibles que amenazan la salud pública. Por desgracia, es posible que esos mismos gérmenes y las nuevas y poderosas soluciones limpiadoras que se les pide utilizar pongan en peligro su propia salud.

Por lo regular trabajan sin equipo de protección especializado. Además, debido a la creciente demanda de sus servicios, deben lidiar con más estrés y riesgos.

Los encargados de limpiar las oficinas centrales de Amazon en Seattle se quejaron de que el nuevo desinfectante que se les pidió usar les causaba una sensación de ardor en ojos y manos. En San Francisco, el personal de limpieza afirma que se les envió a limpiar las oficinas sin ningún aviso de que las personas que trabajaban ahí tenían el virus o habían estado expuestas a él.

Los trabajadores de limpieza se preguntan por qué nadie les da información si las empresas hacen todo lo posible para garantizar que los empleados de finanzas, tecnología y otras áreas que ocupan los edificios que limpian estén enterados incluso de la posibilidad más remota de entrar en contacto con el virus. En su opinión, este descuido muestra los efectos de la desigualdad en una crisis de salud pública, pues en ocasiones se aprecia menos la vida de este grupo laboral que la de otras personas con recursos y poder.

“Nadie debería tratar a nuestras familias como ciudadanos de segunda”, les dijo la semana pasada Olga Miranda, presidenta del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios Local 87, a los trabajadores de limpieza del número 555 de la calle California. Reunió a la fuerza de trabajo, la mayoría inmigrantes, en una plaza que se encuentra frente al edificio y los instó a suspender labores en protesta por la decisión de la empresa de limpieza de no informarles sobre el caso de coronavirus.

“¿Cómo vamos a saber que las empresas nos respetan si ni siquiera nos avisan qué pasa en el edificio?” preguntó.

Miranda les sugirió a sus afiliados el 17 de marzo que se quedaran en casa, aunque los edificios de oficinas siguieran abiertos. Explicó que al sindicato le preocupaba que los empleados estuvieran expuestos a riesgos de salud y seguridad pública, e incluso reprimendas de oficiales encargados de verificar el cumplimiento de la orden de refugiarse en casa.

Los funcionarios de Able Services no respondieron a ninguna de nuestras llamadas telefónicas ni a nuestros mensajes de texto. En su sitio web, la compañía afirma lo siguiente: “Promovemos la salud y seguridad de nuestros empleados mediante capacitación continua y educación, reuniones y comunicados, además de alentar la participación en el desarrollo e implementación de nuestro programa de salud y seguridad”.

Una vocera de Wells Fargo informó que el 5 de marzo la empresa le hizo saber al arrendador del edificio marcado con el número 555 de la calle California que existía la posibilidad de que uno de sus empleados tuviera el virus. Wells Fargo contrató a una empresa de limpieza especializada para que limpiara esa noche el piso que ocupa, el número 23, y les pidió a sus empleados que trabajaran desde casa el día siguiente. El 7 de marzo, el empleado dio positivo en la prueba y Wells Fargo también comunicó esa información al arrendador, Vornado Realty Trust.

Una vocera de Vornado señaló que la empresa notificó a Able Services el 5 de marzo sobre la posible infección, el mismo día que Wells Fargo se lo hizo saber. Ese día, Able Services les dijo a los dos empleados que habitualmente limpian el piso 23 que no trabajaran ahí, pero sin mayor explicación, según dijeron los conserjes en una entrevista. Able no les dio ninguna información a los demás conserjes, según la presidencia del sindicato.

Aunque ella no trabaja en el piso 23, Santamaría opina que todos los empleados de limpieza merecen saber si existe un caso de coronavirus en el edificio para que puedan tomar precauciones adicionales. Este trabajo de por sí ya ha afectado su salud. Santamaría sufre problemas en las piernas y las rodillas. El dolor algunas noches es tan agudo que no puede conciliar el sueño. El único equipo de seguridad que utiliza para limpiar son guantes, dijo.

“Es muy irresponsable de su parte si saben que hay un caso”, aseveró Santamaría, quien ha trabajado en servicios de limpieza en Estados Unidos desde que huyó de la guerra civil de su país natal, Nicaragua, hace más de tres décadas.

Rocío Sáenz, vicepresidenta ejecutiva del SEIU, el sindicato más grande de trabajadores de limpieza en Norteamérica, con más de 160.000 miembros dedicados a los servicios de limpieza en más de treinta ciudades, afirmó que el sindicato ha solicitado mayor capacitación y una mayor disponibilidad de equipo de seguridad adecuado para los conserjes.

El 10 de marzo, unos diez conserjes que trabajan como contratistas en las oficinas centrales de Amazon en Seattle estuvieron expuestos a una solución de limpieza desconocida que hizo a algunos salir a la calle tosiendo, comentó uno de ellos.

Una semana antes ya había ocurrido un incidente similar.

Ismaham Ali, de 29 años, responsable de la limpieza de las oficinas de Amazon desde hace cuatro años, dijo que a su equipo le dieron un desinfectante desconocido y muy potente.

Comentó que hasta entonces habían utilizado casi solo productos de limpieza ecológicos y suaves. Pero ese día a principios de marzo, Ali relató, “solo nos dijeron: ‘Oigan, lo del corona es preocupante, usen esto’”.

Otro conserje que da capacitación sobre seguridad en el manejo de sustancias químicas para sus colegas en Amazon dijo que el nuevo desinfectante era el Virex II 256.

“No nos dijeron que tuviéramos cuidado ni nada”, explicó Ali. “No dijeron nada”. Ali relató que después de solo una hora de usar el nuevo compuesto limpiador, sintió el rostro caliente y se le enrojecieron los ojos. Comenzó a sentir ardor en la piel y en los ojos, y le apareció un salpullido en la cara. Recuerda que había una hoja con instrucciones de seguridad, pero no entendió todo el contenido.

Según dijo, al día siguiente el equipo recibió más capacitación, además de protectores para los ojos.

Un vocero de Amazon confirmó que varios empleados de limpieza habían enfermado a principios del mes, pero aclaró que no han tenido más quejas. La empresa afirma que ha utilizado Virex II 256 desde hace más de un año en sus oficinas de Seattle y que confirmó con sus proveedores de servicios de limpieza que los empleados hubieran recibido capacitación sobre salud y seguridad en relación con los procedimientos de limpieza reforzada necesarios debido al brote de coronavirus. Dijo que también confirmó que los materiales de limpieza se hubieran mezclado conforme a los lineamientos federales de seguridad.

“La seguridad es una de las principales prioridades de Amazon, tanto la de nuestros empleados como la de nuestros proveedores de servicios y el personal de limpieza”, dijo el vocero de Amazon en una declaración.

Las ventas de Virex II 256 han aumentado exponencialmente desde hace unos días, según Peter Teska, experto en prevención de infecciones de Diversey, la empresa con sede en Carolina del Sur que fabrica la solución. Eso sí, aclaró que la capacitación debe ir mano con mano con la demanda.

“Es necesario ser más cuidadosos”, comentó Teska. “También es probable que los empleados le dediquen más tiempo del día a las tareas de limpieza en estos momentos”.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company