Un libro pone cara a la indigencia en tiempos de pandemia en Perú

Agencia EFE
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Lima, 7 ene (EFE).- Cuando llegó la pandemia a Perú, Juan Fernando Muñoz Montes de Oca se refugió en la histórica plaza de toros de Acho. Allí llegó con apenas una radio, un USB con canciones y la silla de ruedas que, durante treinta años deambulados en las sórdidas calles de Lima, fue "lo más próximo a un hogar".

Juan Fernando, de 65 años y vendedor de bolsas de basura, ofrece uno de los once testimonios que recoge 'Casa de Todos: Rostros de la Calle en Plaza de Acho', un libro de foto-ensayo y perfiles periodísticos que muestra sin filtros los rostros de quienes viven en situación de indigencia y desvela la dureza de vivir en la calle o sentir un cartón como "lo más cercano a un techo".

La publicación, de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), es fruto del trabajo de campo que realizaron los fotógrafos Franz Krajnik y José Vidal y los periodistas Carlos Fuller y Luis Cáceres en la plaza de toros de Acho, el coso más antiguo de América (1766), que durante el Estado de Emergencia Sanitaria se convirtió en un refugio para proteger de la covid-19 a 120 limeños en situación de calle.

"Ha sido una experiencia mucho más fuerte que el libro, mucho más interesante y bonita, con la que hemos querido desmitificar lo que es la soledad, la enfermedad y el vicio de estas personas", sostuvo a Efe la decana de la facultad, Úrsula Freundt-Thurne.

De acuerdo con la editora del libro, estas "son historias que no deben perderse, que la sociedad civil debe incorporar en sus políticas públicas, son lecciones de vida que merecen ser difundidas entre diversas generaciones, con el objetivo de que se cultiven reflexiones y ejemplos solidarios".

LA "INCOMODIDAD" DE UNA CAMA CON SÁBANAS LIMPIAS

La primera respuesta al nuevo coronavirus pareció clara: "quedémonos todos en casa", suplicaron al unísono la mayoría de gobiernos, incluso a aquellos que no la tenían y que, sólo en la capital peruana, son más de 3.000, según los datos oficiales.

Ante tal paradoja, a finales de marzo se inauguró en Lima la 'Casa de Todos', un albergue temporal en el coso de Acho, patrimonio de la Sociedad de Beneficencia de Lima, para proteger del virus a personas en situación de calle, proporcionarles atención médica y alimentación sobre la arena que vio torear a figuras como Juan Belmonte, Manolete o, más recientemente, al limeño Andrés Roca Rey.

Para Manuel Antonio Alejandría Huamaní, de 62 años, el "paraíso" de tener "cada uno su colchón de plaza y media", con sábanas y frazadas limpias, resultó provocarle una cierta sensación de "incomodidad", después de tantos años "acostumbrado al suelo, al piso, a la dureza".

Huamaní pasó más de tres meses en la 'Casa de Todos', donde, según contó, tuvo "bastante tiempo para reflexionar" y reconocer que la soledad de la calle lo llevó a ponerse "una coraza de hierro" y "congelar" sus sentimientos, que llegaron a "tocar fondo" y a ver "la solución sólo en el alcohol".

CERRADA A LOS TOROS POR PRIMERA VEZ EN 74 AÑOS

Al convertirse en un hogar municipal para albergar a personas desamparadas, la plaza de toros de Acho canceló la última feria taurina del Señor de los Milagros que, de manera ininterrumpida desde 1946, había llevado a épicas figuras del toreo a pisar la arena de su principal escenario en los meses de octubre y noviembre.

Así, la pandemia, que situó al Perú en uno de los epicentros mundiales del coronavirus hasta ser el país con la tasa de mortalidad más alta por la enfermedad, logró lo que no pudieron hacer años de presión animalista.

Pero, mientras unos leían ese acontecimiento como un paso importante en su lucha para poner fin a la tauromaquia en el país sudamericano, los aficionados se sintieron frustrados ante la suspensión de la feria que por unos meses hacía de Lima el centro del mundo del toreo.

La convivencia de más de un centenar de hombres en la plaza de Acho, considerada monumento histórico de Perú desde 1972 y patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco desde 1991, había dotado de un nuevo significado a un espacio usualmente asociado a la cultura, pero también a la violencia, la sangre y la muerte.

"QUERÍAN SER ESCUCHADOS"

Para dar voz a los protagonistas de este cambio, el libro 'Casa de Todos: Rostros de la calle en Plaza de Acho', disponible de forma gratuita en formato e-book, se divide en seis secciones que muestran un ángulo distinto de las vidas de estos hombres: Calle, Plaza, Casa, Vida, Comunidad e Identidad.

Las instantáneas en blanco y negro de Krajnik y Vidal son acompañadas por concretos y sensibles perfiles de la pluma de los periodistas Cáceres y Fuller.

"El mérito es de ellos cuatro, que han trabajado con un ejemplo de cobertura con dignidad", aseveró Freundt-Thurne, quien destacó las fotografías de las últimas páginas del libro, llenas con más de treinta retratos que "cierran el proyecto con un sello de oro" y con la "mirada directa" de los hombres como "señal de que querían ser escuchados".

Los más de seis meses de trabajo "incesante" de los autores en la 'Casa de Todos' dieron también luz a un podcast y dos documentales audiovisuales, que complementan el contenido del libro.

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