Casi libre del coronavirus, Nueva Zelanda disfruta el verano como si fuera 2019

LA NACION
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La temporada de verano se ha convertido en un verdadero problema para la Argentina. Las fiestas de fin de año, el hacinamiento en las playas y las reuniones sociales han disparado los contagios empujando a algunas provincias, como La Pampa, Chaco y Santiago del Estero, a implementar un toque de queda y al gobierno de la Provincia de Buenos Aires a evaluar esta medida para frenar el aumento de casos de coronavirus.

Sin embargo, a más de 9000 kilómetros de distancia, en el mismo hemisferio, un país ubicado en el océano Pacífico disfruta del verano como si fuera 2019 y pudo recibir el Año Nuevo con grandes eventos musicales sin distancia social.Nueva Zelanda, la nación ejemplo en el combate contra la pandemia, se encuentra casi libre de coronavirus y se prepara para disfrutar de una temporada estival totalmente normal, salvo por una cosa: la ausencia de turistas extranjeros.

La caída repentina de visitantes internacionales debido a la pandemia ha diezmado la industria turística de Nueva Zelanda, y el banco ASB se refiere a ella como "la víctima más visible de la Covid-19". El cierre de fronteras ha sido uno de los pilares de la estrategia contra la propagación del virus del gobierno de Jacinda Ardern .

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Una investigación de Tourism NZ reveló que se necesitan 12 viajes de locales para igualar el gasto del turista internacional promedio, lo que significa que es probable que la industria experimente una pérdida de 12.900 millones de dólares cada año sin visitantes extranjeros.

Los datos de New Stats NZ muestran que algunos de los destinos turísticos clave del país, Queenstown, Rotorua y Auckland, experimentaron una de las mayores caídas en puestos de trabajo ocupados en el trimestre de septiembre.

Pero más allá del impacto de la pandemia en el turismo internacional, desde mediados de diciembre, el país celebra el clima de verano y los trabajadores de la ciudad huyen en busca de lugares pintorescos a lo largo de las costas y el campo. Las escuelas cierran hasta febrero y la radio pública adopta la programación de verano: menos noticias, más melodías y comentarios de cricket.

En la víspera de Año Nuevo, los habitantes de Auckland se reunieron en los vecindarios junto a la playa para ver un espectáculo de fuegos artificiales de medianoche de cinco minutos sobre el puerto. Grupos de amigos brindaron en reuniones multitudinarias en sus casas rurales de vacaciones. Y en Gisborne, en la costa este, más de 20.000 personas reunidas contaron regresivamente hasta llegar a la hora 0 de 2021 en Rhythm and Vines, que se anunció a sí mismo como "el primer festival en el mundo en dar la bienvenida al primer amanecer del Año Nuevo".

Lo mismo sucedió, según informa el sitio web "IQ", en Wanaka, en el sur de Nueva Zelanda, que recibió a más 10.000 personas en la décima edición del festival Rhythm & Alps; Northern Bass, a una hora de Auckland, también celebró sus diez años en Nochevieja, con una edición que duró tres días y tres noches.

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En todos los eventos las máscaras seguían siendo opcionales en todo momento y rara vez se usaban.

Es que en Nueva Zelanda, un país de 4,8 millones de habitantes, hay solo 86 casos activos en este momento, de los 2186 registrados durante toda la pandemia. Del total de infectados, fallecieron 25 y la última muerte ocurrió el 16 de septiembre.

Para evitar la amenaza de otro brote de coronavirus durante los meses de verano, el gobierno de Nueva Zelanda ha introducido una estrategia de rastreo de contactos mejorado por Bluetooth y ha presionado para mantener altos niveles de lavado de manos.

Por su lado, Ashley Bloomfield, director general de Salud del país, hizo una aparición en video ante multitudes que lo vitoreaban en Rhythm and Vines y otros eventos en Nueva Zelanda, mientras los instaba a "unirse contra la Covid-19".

El gobierno también está promoviendo los viajes nacionales para intentar que los lugareños visiten todos los rincones del país y cubrir el déficit de turistas extranjeros. El director ejecutivo de Tourism NZ, Stephen England-Hall, dijo a RNZ: "Reconocemos que durante el período navideño, en particular, y el Año Nuevo en menor medida, tenemos un comportamiento bastante habitual: las reuniones familiares y las visitas a los lugares tradicionales".

"Creo que es importante reconocer que esos comportamientos arraigados son cosas difíciles de cambiar. Pero, ¿por qué no agregar algo nuevo, por qué no probar algo nuevo? Si siempre has frecuentado la isla Waihi en verano, tal vez deberías probar la tirolesa".

Mientras tanto, Air New Zealand operará un vuelo especial entre Wellington y Hokitika para el Festival Wildfoods en marzo. La tarifa de ida y vuelta de 300 dólares está diseñada para alentar a los habitantes de las islas del norte a participar en uno de los eventos más importantes de la costa oeste.