Libia encomienda a un diplomático el nuevo intento de tránsito democrático

Ginebra/Trípoli, 5 feb (EFE).- El Foro de Diálogo Político Libio (FDPL), auspiciado por la ONU, eligió hoy al diplomático Mohammad Younes Menfi como presidente del nuevo Gobierno unitario de transición que deberá convocar las elecciones del 24 de diciembre, con las que el país norteafricano intentará dar carpetazo a seis años de guerra civil.

Menfi, con fuertes vínculos con Turquía y que en diciembre de 2019 fue expulsado como embajador libio en Grecia por su apoyo a Ankara, fue el sorprendente ganador de un proceso celebrado esta semana a las afueras de Ginebra, en el que el FDPL (un organismo creado "ad hoc" por la ONU) eligió un Gobierno de unidad conforme a un acuerdo sellado el pasado noviembre en Túnez.

El foro, integrado por 75 cargos electos de toda Libia, eligió además a Abdul Hamid Mohammed Dbeibah como nuevo primer ministro, mientras que Mossa Al-Koni y Abdullah Hussein Al-Lafi serán vicepresidentes del Consejo Presidencial que presidirá Menfi.

La lista, que logró 39 de 73 votos efectivos, se impuso a otras tres, pese a que una de ellas la encabezaba el presidente del Parlamento en Tobruk, Aquilah Saleh y a priori era la favorita.

Al-Lafi, procedente de la ciudad de Al Zawiya, uno de los trampolines de la migración ilegal a Europa, es conocido por sus declaraciones en contra del mariscal Jalifa Hafter, tutor del gobierno no reconocido en el este de Libia y hombre fuerte del país.

Mientras que Al-Koni, vinculado a los tuareg y antiguo cónsul libio en Mali durante el régimen de Muamar al Gadafi (1969-2011), al que se opuso durante la revolución de 2011, es un líder tribal sureño que formó parte del primer Gobierno de Acuerdo Nacional impulsado por la ONU en Trípoli (GNA) tras el fallido proceso de paz de 2015, pero que lo abandonó al cabo de un año por divergencias en la gestión.

PREOCUPA LA ACEPTACIÓN DEL ESTE LIBIO

Dbeibah, empresario millonario procedente de la influyente ciudad-estado de Misrata, declarada enemiga acérrima de Hafter, tiene ahora 21 días para formar un Gabinete que también sea representativo de diversas regiones e intereses, con el fin de reconciliar al país.

Algunos observadores temen que la lista ganadora no tenga el respaldo necesario en el este de Libia, por estos aparentes vínculos de algunos de los líderes electos con Turquía, aliada del GNA en la guerra civil.

Tanto Menfi como Dbeibah (de la ciudad estado de Misrata, vinculada con las fuerzas turcas presentes en Libia) podrían causar recelos en Tobruk, desde donde las milicias de Hafter, al que apoyan Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Arabia Saudí, llegaron a poner en jaque al Gobierno de Trípoli,

MOMENTO HISTÓRICO

La jefa de la Misión de la ONU en Libia, (UNSMIL), Stephanie Williams, destacó al término de la votación que la designación de un nuevo gobierno supone "un momento histórico" para Libia y es fruto de unas negociaciones iniciadas tras la entrada en vigor de un alto el fuego permanente acordado por Trípoli y Tobruk.

Frente a las dudas que podría generar el nuevo Ejecutivo, subrayó que se ha escogido "un Consejo Presidencial equilibrado, que refleja a las tres regiones de Libia", en el que líderes como Menfi "tienen un importante bagaje" y algunos, como Al-Koni, "son personalidades distinguidas en el país, que han mostrado ingenio e inteligencia".

También recalcó que algunos de los candidatos derrotados en el proceso ya felicitaron al ganador en mensajes públicos y en redes sociales.

Agregó que no sólo todas las partes deben aceptar los resultados, sino también la comunidad internacional, ya que países como Rusia o Turquía se implicaron directamente en ‘el conflicto.

El proceso electivo ha reflejado las divisiones aún existentes en la sociedad libia: fueron necesarias tres rondas de votaciones para conseguir consensuar a los líderes de transición.

LA RETIRADA DE MERCENARIOS, CLAVE EN EL PROCESO

Una de las principales obligaciones del nuevo Ejecutivo, subrayó Williams, será garantizar la retirada de mercenarios extranjeros del territorio libio, acordada junto con el alto el fuego de octubre, así como mantener la apertura de las principales rutas terrestres costeras, cortadas durante la guerra civil.

"El gran objetivo ahora son las elecciones nacionales", resumió Williams, quien subrayó que una de las claves para la reconciliación nacional y la construcción de la confianza será ayudar al regreso de los desplazados y refugiados por el conflicto.

La guerra de Libia se considera la más privatizada de la historia contemporánea, ya que en su territorio luchan desde hace dos años mercenarios procedentes de Rusia, Siria, Chad, Sudán, los países del golfo Pérsico y diferentes estados de Europa y del resto de África.

Antonio Broto/Mohamad abdel Kader

(c) Agencia EFE