Libia abre el registro de candidaturas de cara a las presidenciales

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Trípoli, 8 nov (EFE).- La Comisión Suprema Electoral para Libia abrió hoy el plazo para el registro de candidaturas de cara a las polémicas elecciones presidenciales previstas para el próximo 24 de diciembre y cuya celebración está aún en el aire debido al apretado calendario y el pulso que las instituciones rivales mantienen en torno a la ley electoral.

Además, este lunes está previsto que abran un total 1.906 colegios electorales para distribuir las cartillas electorales, de obligatoria presentación para ejercer el derecho de sufragio, a los cerca de 2,8 millones de libios que están llamados a elegir a su jefe de Estado por primera vez desde la Independencia de Italia en 1951.

Aquellos que quieren optar a la presidencia deberán registrarse antes del 22 de noviembre ajustandose a las condiciones requeridas por el Parlamento en Tobrouk, el último elegido de forma democrática y que tuvo que desplazarse y constituirse en 2014 en esa ciudad del este del país al no reconocer su legitimidad el saliente.

La Cámara, que quedó bajo la tutela del gobierno no reconocido por la ONU liderado por el mariscal Jalifa Hafter en Bengazi, capital del este del país, aprobó en septiembre una nueva ley electoral que fue rechazada de inmediato por el Consejo de Estado, una suerte de Senado creado durante el fallido proceso de paz liderado por Naciones Unidas en Trípoli en 2015, que dividió al país y azuzó la guerra civil.

El conflicto armado se frenó en septiembre de 2020 gracias a la mediación de Turquía y Rusia, las dos potencias más influyentes en el conflicto libio, y un mes después la ONU lanzó un nuevo proceso de reconciliación que en marzo dio como fruto la designación de un Gobierno Nacional de Unidad transitorio (GNU) no electo, encargado de gestionar el país y organizar las consultas.

POLÉMICOS CANDIDATOS

Uno de los requisitos más polémicos es la obligación de que los candidatos hayan dejado todas sus responsabilidades tres meses antes de los comicios, condición que ha abierto la puerta a la posibilidad de que entre en carrera presidencial el mariscal Jalifa Haftr, un exmiembro de la cúpula golpista que elevó al poder a Muamar al Gadafi, que fue reclutado por la CIA y trasladado a Estados Unidos como líder opositor en la década de los ochenta y que a su regreso se ha convertido en el hombre fuerte del país.

Estrechamente vinculado a Rusia, que le ha respaldado militar y económicamente durante la guerra, y a Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, cuenta con el rechazo absoluto del oeste del país y en particular de la ciudad estado de Misrata, en la órbita de Turquía.

La semana pasada, el presidente del Consejo de Estado Jaled al Mishri, advirtió que su eventual elección desataría una nueva guerra en el país.

Entre quienes también podrían presentar sus candidaturas en los próximos días destacan el actual primer ministro interino, Abdelhamid al Debeibah -enfrentado con el líder del Consejo Presidencial transitorio, Mohamad al Menfi- y el hijo y heredero de Al Gadafi, Said al Islam, sobre el que pesa una orden de búsqueda internacional por supuestos delitos de lesa humanidad.

Asimismo, el antiguo ministro de Interior, Fathi Bashaga, al que se asocia con algunas de las milicias salafistas más poderosas del oeste, el presidente del Parlamento en Tobrouk, Aquilah Saleh y el diplomático Ibrahim al Dabbashi, antiguo embajador libio ante la ONU durante el régimen de Gadafi.

SUSPENSIÓN DE LA MINISTRA

Los preparativos electorales coincidieron con un nuevo conflicto entre los distintos órganos de poder rivales en Libia, en esta ocasión en torno a la ministra de Asuntos Exteriores del GNU, Najla al Mangoush, suspendida de sus funciones por el Consejo Presidencial y defendida por el Ejecutivo.

El Consejo decidió, asimismo, abrir una investigación por presuntas "infracciones administrativas" supuestamente cometidas por Mangoush, considerada el nexo de unión entre el gobierno y parte de la comunidad internacional, que desde hace meses presiona para que los comicios no se pospongan y se celebren en la fecha fijada por la ONU.

La comisión estará encabeza por el vicepresidente del citado Consejo, Abdulah al-Lafi, y tiene previsto ofrecer sus resultados en un plazo de 14 días, plazo que evitaría que la ministra pudiera asistir a la reunión que liderará el presidente francés, Enmanuel Macron, y a la que ha confirmado su asistencia la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris.

El calendario propuestos por la Comisión electoral ha añadió también más dudas: según el mismo, el 24 de diciembre solo se celebrará la primera vuelta de las presidenciales y 52 días después, junto a la segunda vuelta, las legislativas - cuyo plazo de inscripción finaliza el 7 de diciembre-, lo que alargaría el proceso al 14 de febrero.

Mohamad abdel Kader

(c) Agencia EFE

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