Liberación de yaguaretés en Corrientes: qué importancia tienen para prevenir pandemias

LA NACION
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El yaguareté es el máximo depredador de Latinoamérica y cumple con roles ecológicos clave para el mantenimiento del ecosistema que habita. Cuando no está presente, el ambiente se degrada, deja de funcionar bien o hasta incluso puede colapsar. Además, al desaparecer, el ecosistema también pierde, en gran medida, la capacidad de brindar agua y aire de calidad, de mitigar el cambio climático o de prevenir la aparición de nuevas pandemias.

En la actualidad, la Argentina cuenta aproximadamente con 300 yaguaretés en todo el territorio nacional. "Es una especie en peligro crítico de extinción, a punto de desaparecer", advirtió a LA NACION Sebastián Di Martino, director de conservación de Fundación Rewilding Argentina, que lleva adelante el proyecto de reintroducción de yaguaretés en forma conjunta entre la provincia de Corrientes y la Administración de Parques Nacionales.

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El proyecto busca generar ejemplares que luego puedan ser liberados, ya sean animales de origen silvestre rehabilitados, o cachorros nacidos en el centro a partir de padres provenientes de cautiverio.

Días atrás se confirmó el nacimiento de una nueva camada de cachorros de yaguaretés en el Centro de Reintroducción de esta especie, ubicado en el Parque Nacional Iberá, provincia de Corrientes, donde estaba desaparecido desde hace 70 años. "Hace diez años se puso en marcha el proyecto de esta especie, el más grande de América Latina. Es la primera vez que se intenta a nivel mundial con el yaguareté en un lugar donde se había extinguido, hay pocos antecedentes de grandes carnívoros", agregó Di Martino.

"Actualmente se liberaron tres ejemplares. Hay nueve en estas condiciones, pero se han liberado los primeros tres que es una hembra con sus dos cachorros que tienen cuatro meses, que nacieron en septiembre de 2020. Para nosotros es la mejor forma de comenzar lo que las Naciones Unidas declaró el Diseño de la Restauración de los Ecosistemas Naturales entre 2021 y 2030, para llamar la atención sobre la necesidad de recuperar ambientes y especies perdidas y enfrentar las crisis ambientales", expresó.

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En tanto, explicó cuáles son las dos condiciones básicas que tiene que cumplir un animal para ser liberado: "Saber cazar y no tener ninguna vinculación positiva con los humanos. Es decir, que no nos relacionen a nosotros, por sobre todo, con la provisión de comida. De esa forma no buscan al humano por nada, sino que el humano es un estímulo negativo del que se escapan o por lo menos neutro al que no le dan importancia".

Alguno de los roles clave que tienen estos animales es que regulan las poblaciones de herbívoros, lo que hace que haya más diversidad en las especies. "Esto también hace que los ecosistemas capturen más dióxido de carbono y nos ayuden a mitigar el cambio climático; eliminan animales enfermos, lo que contribuye a que no proliferen pandemias; que no se erosione tanto el suelo por pérdida de vegetación; y el agua y el aire son de mejor calidad", sumó Di Martino.

Sin embargo, la importancia del proyecto de reintroducción de yaguaretés no termina allí, sino que la tercera pata es la creación de un nuevo tipo de economía, que sea restaurativa y no degradativa del ambiente. "Es un paso fundamental. Los pueblos de los alrededores de Iberá han cambiado sus economías y hoy por hoy, la mayor parte del movimiento económico del pueblo, de los empleos, tienen que ver con actividades de ecoturismo basado en observación de fauna. En ese sentido el yaguareté es un motor de economías locales porque es una de las especies icónicas que la gente va a querer ver. Es un símbolo cultural", concluyó Di Martino.