Liberación de presos: "Si no hay justicia, tendremos que salir a cazar gente", amenazó el padre de un chico abusado

LA NACION

"Si no hay justicia tendremos que salir a cazar gente. No queda otra"

La frase fue pronunciada por el papá de un niño bahiense de 9 años, que fue abusado a los 7 por un catequista y policía llamado José Luis Andersen, quien cumple una condena de 20 años que no está firme y, según el progenitor de la víctima, ahora pide que le concedan el beneficio para salir de la cárcel.

En diálogo con el periodista Germán Sasso, en Radio La Brújula 24 de Bahía Blanca, el papá de la víctima advirtió que Andersen emitió un pedido a la Justicia de beneficio de prisión domiciliaria y decidió adelantarse con sus advertencias a las respuestas oficiales a ese requerimiento.

"Como la sentencia no está firme y ellos apelaron, nunca dejamos de estar al lado de la causa. Ahora estamos adelantándonos porque él pidió estar beneficiado con la prisión domiciliaria", detalló Pablo (nombre ficticio del padre del chico) en la charla radial.

Ante el potencial otorgamiento de reclusión domiciliaria que pueden recibir presos condenados en la Provincia de Buenos Aires, en el marco de la implementación de métodos preventivos para evitar contagios masivos de coronavirus en las cárceles, familiares de víctimas reaccionaron con enojo, furia y desolación, incluso con ideas vinculadas a la justicia por mano propia.

"Esto tomó un tinte que es una locura total. Yo creo que esto se va a complicar mucho. Como yo, hay muchos padres, tíos, abuelos que nos vamos a juntar. Esto es un aviso para los jueces, fiscales, para todos, porque van a tener que abrir el ojo. Es horrible esto que voy a decir: en los tiempos de los militares, había cuadrillas de civiles que salían a cazar gente. Y si no hay justicia, tendremos que salir a cazar gente. No queda otra", agregó con crudeza.

Andersen, quien se desempeñaba como ministro de la eucaristía en una capilla dependiente de la parroquia San Roque y también cumplía funciones como teniente primero en la Seccional 2ª de Bahía Blanca, fue condenado el 10 de septiembre de 2018 a la pena de 20 años de prisión en el Tribunal en lo Criminal Nº 3. Los hechos por los que se lo condenó ocurrieron entre junio y agosto de 2017, dentro de la casa de la familia de la víctima. El niño tenía 7 años al momento de sufrir los abusos.

"Era muy amigo mío, muy amigo de la familia. Venía unas cinco noches por semana a cenar a casa. Éramos familia, me veía más con él que con mi hermano. Él estaba pendiente de mis problemas, de mis hijos, de todos. Se abusó de mi confianza porque él se vendía como una excelente persona, y yo compré. Yo lo ayudaba mucho en la iglesia", detalló Pablo.

El padre advirtió que desde que ocurrieron los hechos, la vida de su hijo se convirtió en un calvario y que aún hoy, a casi tres años de lo sucedido, todavía padece problemas psicológicos a raíz de lo sufrido. "Si uno viera la causa, lo que le hizo al nene. Si vos leés eso y ves el nene hoy cómo la está pasando. Está arruinado psicológicamente. La está pasando malísimamente mal".

Luego de su fuerte declaración, Pablo aseguró que no teme ir preso por tener que recurrir a la justicia por mano propia, en caso de que le concedan la prisión domiciliaria al agresor de su hijo. "Los que se tienen que poner los pantalones largos tienen que ser los jueces y son los fiscales. Para que no los dejen salir, para que presenten cosas. Y si no lo hacen, habrá que tomar medidas como en tiempos que no tendrían que volver en la Argentina", amenazó, en referencia a las atrocidades cometidas durante la última dictadura militar en el país.

"Como dice el dicho: 'Muerto el perro, se acabó la rabia '(...) Por ahí, cuando lo maten, yo estoy tomando un café en el centro", completó.

Hasta el momento, tanto desde la Justicia de Bahía Blanca como desde la de la Provincia de Buenos Aires no se dio ningún indicio firme sobre el posible otorgamiento de prisión domiciliaria para Andersen.