El ataque de unos leones a una jirafa y la ingenuidad de no entender un ecosistema demostrada en los comentarios

Hace poco más de un mes, el pasado 18 de enero, unos turistas se encontraban realizando un safari fotográfico por el Parque Nacional Kruger, en el sur de África, cuando asistieron a uno de los enfrentamientos más sorprendentes que la naturaleza puede ofrecer. “Estábamos conduciendo por la H4-2, de regreso desde Crocodile Bridge Camp, cuando vimos a una gran jirafa atacada por una manada de al menos ocho leones”, explica Francois Pienaar, experimentado guía del safari, “es algo que nunca hubiera imaginado ver con mis propios ojos, pero estaba pasando delante de todos nosotros”.

Gracias a los documentales de naturaleza que habitualmente se emiten en la sobremesa todos nos hemos hecho un poco expertos en vida animal, pero hay que reconocer que esta no es una escena que se vea con frecuencia. “Los leones se mostraban muy cautelosos y no querían arriesgarse a sufrir lesiones, o incluso la muerte. La manada estaba formada por unas ocho leonas hembra que suelen ser inteligentes y eficaces en la caza” explica el guía.

Una parte interesante de su estrategia se basa en agotar a la jirafa y conseguir derribarla por cansancio durante el anochecer, por lo que el acoso se alargó durante cinco largas horas. “Las leonas se turnaban para acosar, asustar y agotar a la jirafa durante unos minutos”, sin embargo el cansancio también afecta a las cazadoras y “cuando la leona desfallecía, se retiraba, descansaba y jadeaba durante un tiempo y después regresaba al ataque nuevamente. Pudimos contar hasta ocho leonas, que estaban dispersas por todas partes y escondidas entre los matorrales, acosando por turnos a la jirafa”.

Fotograma del intenso ataque de varias leonas a una jirafa

El objetivo de los leones no suelen ser presas tan grandes y peligrosas, una coz imprevista puede herirlos gravemente o incluso matarlos, pero derribar un trofeo del tamaño de un elefante o una jirafa proporciona alimento para toda la manada durante varios días… la tentación es tan grande como el objetivo.

No obstante, y para los que os preguntáis cómo terminó el enfrentamiento entre leonas y jirafa, el guía que presenció toda la batalla explica que “la vieja jirafa luchó por mantenerse de pie, logró deshacerse de los leones y se abrió camino tratando de pisotearlos. Después de aproximadamente 5 horas, los leones finalmente se dieron por vencidos y la jirafa se salvó”.

El vídeo grabado por la empresa Kruger Sighting se ha hecho viral rápidamente, lleva más de dos millones de visitas en youtube desde su reciente publicación y ha superado ya los cuatro mil comentarios en Facebook, lo que nos lleva a otro aspecto interesante desde el punto de vista social. Una sorprendente mayoría de las opiniones se dedican a quejarse y preguntar “por qué nadie ayuda a la jirafa” o incluso pedir que alguien arroje “comida artificial para que la jirafa no sufra”. Resulta desconcertante la ingenuidad de gran parte de esos comentarios porque ilustran, en pleno siglo XXI, el escaso conocimiento por parte del público de cómo funciona un ecosistema.

Los comentarios en Facebook al vídeo de la jirafa

He aquí los comentarios más destacados

“Alimentad a los leones con carne artificial y salvad al resto de animales”

“Alguien debería haber ayudado a esos pobres leones. Su cena estaba tratando de escapar y tienen crías que alimentar”

“No ha sido un buen vídeo. Si teníais la seguridad suficiente para grabar el vídeo, deberíais haber sido capaces de ayudar a la jirafa también”

Entendiendo el ecosistema

Los depredadores son una parte fundamental en un ecosistema equilibrado. Si la parte más alta de la cadena alimenticia falla, el frágil balance entre eslabones se descompensa y puede desaparecer. Parece que cientos de películas de Walt Disney, miles de dibujos animados tiernos y simpáticos, han conseguido una sociedad que ni siquiera conoce, o al menos entiende, conceptos como cascada trófica o la vital importancia de la depredación.

Un entorno natural sano necesita depredadores, no solo para controlar el rápido (y en ocasiones descontrolado) crecimiento de las poblaciones de herbívoros, sino también para mantener a raya el número de pequeños depredadores (mesodepredadores) que también crecería desmesuradamente en su ausencia. Los grandes depredadores son los más directos responsables de la estructura y equilibrio de los ecosistemas donde habitan. Sus efectos no solo se notan en la abundancia y el comportamiento de sus presas, sino que pueden amplificarse a través de las cadenas o tramas tróficas afectando los patrones de biodiversidad.

Infografía de una cadena trófica

Cientos de miles de usuarios de Facebook reaccionaron con emoticonos de lágrimas, tristeza y comentarios ingenuos sobre la pobre jirafa, olvidando que una presa así podría alimentar a toda una manada durante un buen tiempo. Lanzar “comida artificial” o “intervenir en defensa de la jirafa” hubiera sido un ataque irresponsable al equilibrio natural de todo un hábitat. Nos vendría bien conocer mejor cómo funciona la, cada vez más escasa, vida y especies naturales y mantener las sentimentales películas de Disney en su contexto.

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