La lenta transformación de “Wado”, una señal que se sigue con atención en la Casa Rosada

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Eduardo "Wado" de Pedro entrando a Casa de Gobierno
Silvana Colombo

“A qué hora cierra Rapa Nui”. La frase, inmortalizada por Cristina Kirchner, con micrófono abierto durante una sesión del Senado, fue replicada entre risas por el ministro Eduardo “Wado” de Pedro en su visita a la fábrica de chocolates en Bariloche esta semana. La intervención del ministro más político del gabinete nacional, fue acompañada por intentos de llamada a la exmandataria para comentarle dónde estaba en ese momento y es una muestra más del cambio de perfil de De Pedro.

“Wado se está convirtiendo en un personaje”, resumió alguien que conoce de cerca al hombre que integra las filas de La Cámpora desde su creación, es productor agropecuario, y suma buenos vínculos con empresarios y hombres de la Justicia. Todo en un estrictísimo bajo perfil que comenzó a cambiar en el último tiempo.

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El cambio de de Pedro se volvió más notorio en las últimas semanas, en especial tras su renuncia que devino en crisis interna, luego de la derrota en las PASO, un movimiento que resquebrajó su vínculo de confianza con buena parte del albertismo.

Sin embargo, cerca suyo explican que no es un cambio abrupto y que data de mucho antes. “El cambio no fue reciente, quizá se visibilizó en el último tiempo”, distinguen. “Primero La Cámpora siempre estuvo más a la defensiva con los medios. Fueron a llevarse la marca, como se dice en el fútbol, a poner el cuerpo por Cristina. Después eso empezó a cambiar”, completan. A eso le suman el cambio personal de De Pedro respecto de su dificultad en el habla. “Cada vez lo vive de manera más relajada y eso lo hace más personaje”, aseguran.

El presidente Alberto Fernández durante el encuentro con el ministro Wado de Pedro
El presidente Alberto Fernández durante el encuentro con el ministro Wado de Pedro


El presidente Alberto Fernández durante el encuentro con el ministro Wado de Pedro

Sostienen también que gran parte del cambio que ahora se ve públicamente arrancó en julio pasado, tras una entrevista televisiva, en la que de Pedro se quebró hablando de su tartamudez y los problemas que le generó durante su vida. Explican que allí abrió entonces un ida y vuelta con gente que no tiene nada que ver con la política y que le permitió mostrarse “más cercano y empático”.

Incluso poco después de eso, pidió que le consigan el teléfono del ganador de La Voz, Francisco Benítez, un joven cordobés, con la misma dificultad y le mandó un mensaje felicitándolo por su logro. “Construyó un compromiso más grande con el tema”, aseguran.

El chiste de Rapa Nui fue apenas uno de los que de Pedro hizo en el último tiempo públicamente. En un acto hubo un problema con un micrófono. Se cortaba el audio y se lo cambiaron. De Pedro explicó, descontracturado, que el problema podía ser suyo y despertó risas aludiendo a esa disfluencia en el habla que él mismo definió ante el diario El País de España como “un problema que aún no logré vencer”.

A punto de cumplir 45 años (lo hará el próximo jueves), De Pedro arrastra el problema desde chico. Es, quizá, la marca más visible del horror que vivió en primera persona cuando su mamá lo puso dentro de una bañera y lo cubrió con su propio cuerpo para evitar que lo alcance la balacera con la que irrumpieron los militares que iban a llevársela, en plena dictadura militar. Desde entonces ella está desaparecida y Wado fue criado por su familia materna.

“Se ha abierto más, es parte de sentirse más seguro y eso le permitió relajarse y mostrar. Y cuando uno va pudiendo mostrar sus miedos, se muestra mejor”, resumió alguien que lo conoce de cerca. En ese perfil de de Pedro juega un rol cada vez mayor la cuenta de Twitter La remisería, que no es un sitio oficial, pero en la que su equipo de trabajo sube material por fuera de la comunicación habitual que lo muestran de forma más relajada.

“Es un canal blue de comunicación”, resumen en la Casa Rosada. Allí aparece de Pedro desde participando en un carnaval carioca en una fiesta de jubiladas, hasta pateando un penal o haciendo chistes en la heladería. La cuenta es nueva y el propio de Pedro no sabía de su existencia hasta que se enteró por Máximo Kirchner.

Sin embargo, los que conocen de cerca a las principales figuras de La Cámpora aseguran que Wado es apenas una versión más sofisticada de la agrupación a la que identifican con la mera búsqueda de espacios de poder. “Es más formado y elegante, pero detrás comparte la misma ideología”, lo retrata un importante referente opositor que valora su ejecutividad en el ministerio.

Frente a ese crecimiento de la figura pública del ministro son varios los que coinciden en preguntarse si asoma como un potencial “plan B” del kirchnerismo, de cara a lo que viene. En especial, tras la caída de Áxel Kicillof frente a la aprobación de Cristina Kirchner o del perfil más intransigente de Máximo Kirchner. “Es demasiado pronto para hablar de un ‘plan B’ o para especular con candidaturas concretas, es mucho en un país en el que hay dos años con demasiada cosas, con mucha variante suelta”, declinan con contundencia desde su entorno. El argumento que el propio Wado suele dar para negar un proyecto propio es, justamente, su tartamudez.

Junto al perfil más relajado en relación a su dificultad en el habla, de Pedro también se mostró muy activo en las últimas semanas, en provincias complejas para el kirchnerismo como Santa Fe o Río Negro. De hecho esta semana volará a Chubut, otro punto que preocupa de cara a las urnas, junto a sus pares Martín Guzmán y Matías Lammens, y a Tierra del Fuego.

El ministro Wado de Pedro con el gobernador Perotti
El ministro Wado de Pedro con el gobernador Perotti


El ministro Wado de Pedro con el gobernador Perotti

“Después de la movida de gabinete ha tomado un compromiso mucho más fuerte la idea de que hay que fortalecer el Gobierno, porque la derrota le pegó al gobierno del kirchnerismo, que es éste, no a otro. Necesitamos que le vaya bien al Gobierno. El asumió mucho ese rol”, explican en Balcarce 50.

Allí resaltan que de Pedro mantiene una muy buena relación con el jefe de Gabinete, Juan Manzur, y que, tras la crisis interna del gobierno, “con Alberto habló y aclaró las cosas”. Admiten que la relación “no es la misma de antes, pero no es mala” y que “pasa por un lugar más profesional ahora”. “Tampoco es una familia esto, es un gobierno con un gabinete, que representa distintos espacios. Lo personal y lo político no siempre van de la mano”, se sinceran. Y admiten que de Pedro, “sí se ha recortado en este último tiempo como una figura con volumen que ha ido creciendo”.

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Tercera generación de productor agropecuario, todos los viernes apenas termina de trabajar se escapa del centro porteño rumbo al campo en Mercedes, la ciudad en la que creció. Va todos los fines de semana, conoce la actividad, la siembra y una vez al año hace salames. Aunque ha mostrado en público con empresarios del área lo que sabe del tema, esconde sus fotos con boina bajo siete llaves. Metódico para trabajar, sigue una alimentación natural y medita todas las mañanas.

Con el paso de los años, de Pedro comenzó a hablar con los empresarios y con los hombres de la justicia, varios de los cuáles lo llaman “el canciller”, por sus modos educados aún a pesar de que en la mayoría de las veces no coincidían con él. “Es frontal. No tiene doble cara”, coinciden a uno y otro lado.

De Pedro fue quien estuvo detrás del almuerzo del presidente con varios de los empresarios más importantes del país, tras la derrota en las PASO. “Él ha construido una relación con los empresarios. Lo buscan para hablar, no se congracia. Él piensa en un modelo productivo con industria nacional. y eso no hay sin empresarios. Después está la puja distributiva, pero primero está la riqueza”, resumen.

Todos esas posiciones se condensan en un De Pedro que pasó de demorar una tarde en grabar un video de 30 segundos que le habían pedido para redes, tras ganar las elecciones de 2019 a este que sorprendió con un discurso en Bariloche en los últimos días, en la recta final de una campaña por cada voto.

“Se ha empujado él mismo a este lugar”, aseguran. También hubo otros que lo “empujaron” aseguran y en ese sentido fue el propio de Pedro quien contó que su par de Obras Públicas, Gabriel Katopodis lo ayudó en una oportunidad. “Tuve por la fuerza superar el tema de las cámaras, que era mi principal miedo. Y después hablar en público. Puedo decir que la primera vez que hablé me obligó Katopodis. Me invitó a un acto por videoconferencia con el presidente y le dije ´voy, pero no hablo´. Era una trampa. Cuando arranca la videoconferencia me da la palabra. Transpiré, patiné, pero hablé. Esas ayudas fueron importantes”, recordó frente al micrófono de El País.

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