Leliqs por bonos: el canje con el que el BCRA busca bajar una deuda récord y que los bancos financien al Estado

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Martín Guzmán reunido con Miguel Ángel Pesce
Ministerio de Economía

El Banco Central (BCRA) aprobó hoy una norma que permite a los bancos redireccionar fondos que tienen invertidos en Letras de Liquidez (Leliq) a la compra de bonos de la deuda pública en pesos, en un intento por limitar el crecimiento que estaban mostrando sus pasivos remunerados (que marcaron un nuevo récord días atrás al superar los $3,7 billones) y ayudar al fisco a mejorar su acceso al financiamiento “de mercado”.

Según la medida aprobada por su directorio en el día de la fecha, las entidades financieras tendrán la opción de integrar la porción de sus encajes que actualmente mantienen bajo la forma de Letras de Liquidez del BCRA (Leliq) en Bonos y Letras del Tesoro Nacional que se emitan a un plazo mínimo de 6 meses.

Los bancos tienen en la actualidad unos $800.000 millones invertidos en esos títulos, que son usados para integrar esa exigencia prudencial, una cifra similar a la que necesitaría acceder el Gobierno para cerrar sus necesidades financieras en el presente año (lleva captados unos $200.000 millones). Es el mismo número que, además, necesitará refinanciar por vencimientos que caducan entre julio y agosto, por lo que resulta claro que se busca sumar demanda para los papeles que se emitan con ese propósito.

Ese arbitraje tendrá, destacan, “carácter voluntario”. Es decir, estará en las decisiones de cartera de las entidades financieras “hacer o no uso de esta opción que diversifica la composición de sus activos”, destacaron desde el BCRA.

Los bancos hoy destinan a la compra de Leliq los pesos que captan como depósitos: por esas colocaciones obtienen un rendimiento nominal anual de 38%, con lo que perciben (sumando sus inversiones en pases) unos $100.000 millones que vuelcan, en su mayoría, a pagar el interés de plazos fijos que realizan sus ahorristas, con tasa tope del 37% anual.

La medida dispuesta por el BCRA abre la puerta para que las entidades destinen parte de su stock de Leliq a la suscripción primaria de títulos públicos para volcarlos al cumplimiento de los requisitos de efectivo mínimo. Para que esa cobertura no se vea afectada, y a los efectos de garantizar que esos requisitos integrados tengan liquidez en todo momento, se estableció un mecanismo específico por el cual los bancos, en caso de ser requerido, podrán venderle al BCRA los bonos que hayan comprado para integrar los encajes.

La duda es qué actitud tomarán los bancos ya que, aunque ambos forman parte del Estado, para ellos no es lo mismo tener como contraparte al BCRA que al Tesoro Nacional. En especial, con el antecedente del denominado “reperfilamiento” (default) de la deuda en pesos, dispuesto en la última etapa de la gestión Macri, aún presente.

“Para los bancos son perfiles de riesgo distintos. Para que la norma funcione será clave que el BCRA asegure la ventanilla de liquidez y que Finanzas dé incentivos vía señal de tasa para que se animen al arbitraje”, apunta el economista Federico Furiase. “Los bancos podrán (voluntariamente) reemplazar Leliqs por bonos en pesos para encajes pero habrá que ver si están dispuestos a aumentar riesgo soberano (el BCRA no es lo mismo que el Tesoro), con instrumentos de mayor duration y en algunos casos no muy líquidos”, observó su colega Juan Ignacio Paolicchi, de Empiria.

Para el economista Gabriel Caamaño, de Estudio Ledesma, el punto importante es que están permitiendo que los bancos integren encajes, pesos que estaban depositados en BCRA o integrados en Leliq (léase, esterilizados) en títulos cortos del Tesoro. “Es decir, en vez de emitir para financiar al Tesoro, expanden vía encajes para hacerlo”. “Es una forma de admitir que el programa financiero viene complicado sin admitirlo”, apunta.

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La expectativa oficial (la medida fue consensuada con el Ministerio de Economía) es que los bancos se tienten con la posibilidad de sumar algunos puntos de rentabilidad, ya que los títulos públicos que se emiten a esos plazos pagan tasas del orden del 40% anual. En especial, la esperanza es que lo hagan las entidades más afectadas por el impuesto que impuso este año la administración porteña de Horacio Rodríguez Larreta a sus inversiones en Leliq: al aplicarle Ingresos Brutos esa renta les cae al 35,5% en promedio mientras los bonos del Tesoro están exentos de ese gravamen.

Desde el BCRA destacan que la medida busca “contribuir al desarrollo del mercado de capitales doméstico”. Pero, por lo bajo, también admiten que los ayudaría a limitar el crecimiento de la “Bola de Leliq y pases” que, aunque con tasa controlada y negativa en términos reales, está horadando su hoja de balance.

En la actualidad, las entidades financieras pueden cumplir con los requisitos mínimos de liquidez que establece el BCRA con fines prudenciales mediante depósitos en cuenta corriente, Leliq y Bonte 2022, sujetos a diferentes límites de integración. Ahora también podrán hacerlo con los títulos que adquieran, que deberán tener en cartera por al menos 5 días antes de descargarlos en el mercado si así lo quisieran.

“Si la apuesta sale bien, se abrirá la puerta para que el Tesoro dependa menos del financiamiento monetario”, destacan en el Gobierno.

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