La legitimidad de las elecciones en Nicaragua está en riesgo, según opositores

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Managua, 21 may (EFE).- Las acciones contra la disidencia de Nicaragua, que incluye el despojo de casillas electorales y la investigación por presunto lavado de dinero contra una aspirante a la Presidencia, pone en riesgo la legitimidad de los comicios de noviembre próximo, en las que el presidente Daniel Ortega busca una nueva reelección, señaló este viernes la opositora Coalición Nacional.

"Al excluir la opción electoral, inhibiendo candidaturas y cancelando casillas, Ortega está negando el derecho al voto a miles de nicaragüenses y comprometiendo la legitimidad del proceso electoral de noviembre próximo", indicó la Coalición Nacional, en un pronunciamiento.

Desde octubre pasado los Poderes del Estado, dominados por el sandinismo, han emitido leyes y ejecutado acciones que anulan la competencia de Ortega en la carrera electoral, incluyendo el despojo de la casilla electoral del opositor Partido de Renovación Democrática (PRD) y una investigación por supuesto lavado de dinero contra la periodista Cristiana Chamorro, una aspirante a la Presidencia por la oposición.

El despojo de la casilla electoral al PRD sacó de la contienda a la Coalición Nacional, uno de los grupos opositores más fuertes de Nicaragua, compuesto por siete organizaciones, en su mayoría de la sociedad civil, que participaron en el estallido de 2018 contra Ortega.

A su vez, la investigación contra Chamorro fue abierta en un momento en que su figura empezaba a ser comparada con la de su mamá, la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), quien derrotó a Ortega en las elecciones de 1990, con lo que dio fin al primer periodo de Gobierno sandinista, que inició en 1979.

De forma simultánea la Policía Nacional sitio en sus casas a algunos de los aspirantes a la Presidencia por la oposición más conocidos, y a líderes de la Coalición Nacional, luego de que el precandidato Félix Maradiaga hizo un llamado público para que las personas mostraran rechazo a Ortega en las calles.

"Con estas acciones y con la represión que mantiene, la dictadura pretende intimidar a la población y a las organizaciones opositoras, pretende desmovilizarnos y reforzar condiciones para que las elecciones sean bajo la bota de terror de su policía, de las instituciones del Estado y de sus grupos paramilitares", resaltó la Coalición.

Según los opositores, Ortega está fraguando un proceso electoral "fraudulento" para conservar el poder, sin embargo, se arriesga a que una posible victoria bajo dichas condiciones no sean reconocidas por la comunidad internacional, ni por los nicaragüenses.

Para Ortega las elecciones del 7 de noviembre serán cruciales, ya que podría representar el fin de sus 42 años de primacía casi absoluta sobre la política nicaragüense.

(c) Agencia EFE

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