La lección de Robin Williams que Ethan Hawke comprendió con el tiempo

Ethan Hawke tenía 18 años cuando interpretó el papel que lo colocaría en el mapa hollywoodense de las estrellas: aquel estudiante de aire melancólico y vergonzoso en El club de los poetas muertos que aprendía las lecciones más importantes de su vida junto a un profesor carismático en la piel de Robin Williams. Sin embargo, no solo su personaje absorbía aprendizajes vitales a través de la poesía y aplicaba el ‘carpe diem’ como modo de vida, el joven actor también vivió una experiencia que le dejaría una lección importante gracias a su compañero de reparto.

Fruto de su inexperiencia y juventud, Ethan creía que Robin Williams lo detestaba en el rodaje, sin embargo el fallecido actor le dejó una lección por partida doble aunque no fue hasta más tarde, con la experiencia que regala el paso del tiempo, que terminó por comprenderla.

Imagen del rodaje de El club de los poetas muertos de Peter Weir (Photo by Francois Duhamel/Sygma via Getty Images)
Imagen del rodaje de El club de los poetas muertos de Peter Weir (Photo by Francois Duhamel/Sygma via Getty Images)

Han pasado más de 30 años desde el estreno del inolvidable drama juvenil, y a sus 50 primaveras, Ethan ha compartido con el mundo una lección que Robin Williams le enseñó por aquel entonces al recibir un premio honorífico en el Festival de cine de Karlovy Vary. Y al tratarse de un reconocimiento por su trayectoria, el recuerdo de El club de los poetas muertos no podía faltar en la conferencia de prensa. “Pensaba que Robin me odiaba” dijo para nuestra sorpresa a través de Variety. Tenía la costumbre de hacer muchas bromas en el set. Y a los 18, me parecía increíblemente irritante. No paraba y no me reía de todo lo que hacía” dijo recordándonos esas entrevistas y grabaciones detrás de cámara o en rodajes donde Robin daba rienda suelta a sus imitaciones, bromas, voces y chistes con una genialidad inigualable para contagiar risas hasta las lágrimas.

Sin embargo, Robin le dio una lección al demostrarle no solo que no le odiaba o que su falta de sentido del humor le resultaba indiferente, sino al demostrarle su compañerismo, su entrega a la profesión y su visión artística. Ethan Hawke continuó compartiendo la anécdota asegurando que Robin fue quien le consiguió su primer agente y que un día lo llamó para dejarle una enseñanza que entonces no supo comprender.

Ethan Hawke el 28 de agosto con su premio en la ceremonia de clausura del 55 Festival de Cine Internacional de Karlovy Vary (Photo by Gisela Schober/Getty Images)
Ethan Hawke el 28 de agosto con su premio en la ceremonia de clausura del 55 Festival de Cine Internacional de Karlovy Vary (Photo by Gisela Schober/Getty Images)

Cuenta que lo llamó diciéndole “Robin Williams dice que te va a ir muy bien” y entonces le hizo una confesión. Resulta que durante la grabación de una escena, cuando su personaje del profesor John Keating le obliga a crear un poema espontáneamente delante de toda la clase, Robin -que por entonces tenía casi 40 años y una larga trayectoria cómica a sus espaldas-se sintió intimidado. A su edad, Ethan pensó que se trataba de otra de las bromas “irritantes” de su compañero, pero luego se dio cuenta que estaba equivocado.

“A medida que envejezco, me doy cuenta de que hay algo intimidante en la seriedad, la intensidad de los jóvenes. Es intimidante ser la persona que creen que eres. Robin fue eso para mí” dijo. Y uno de los momentos que le sirvió para darse cuenta de lo intimidante que resulta para un actor mayor enfrentarse al talento juvenil, pero sobre todo rellenar los zapatos de la imagen que proyectan, fue durante el rodaje de El reverendo (2017) al ser él quien se enfrentaba a un actor joven, Philip Ettinger.

Me recuerda a un joven Mark Ruffalo. Tiene una intensidad y una conmoción que es extremadamente rara. Las artes a veces me recuerdan al atletismo: los jóvenes pueden ser extremadamente buenos sin saber por qué”. Y eso es precisamente lo que en cierto modo vivió él mismo en 1990. Rodó El club de los poetas muertos creyendo que Robin Williams lo odiaba por no reírse de sus bromas y hasta decidió abandonar la actuación y seguir estudiando al finalizar aquel trabajo. En resumen, no era consciente de su potencial ni tenía la experiencia suficiente como para saberlo. Pero el éxito del filme, los halagos de la crítica, el apoyo de Robin Williams y el reclamo consecuente de su nombre con un aluvión de ofertas interesantes, lo llevaron a abandonar la universidad y darle una oportunidad al cine como medio de vida.

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Ahora, Ethan divide su carrera de actor con la de director y escritor, padre de cuatro hijos y repitiendo como actor fetiche de Richard Linklater con su próxima película sobre “el trascendentalismo, el movimiento de escritores y filósofos del siglo XIX en Nueva Inglaterra”, que él describe como los primeros líderes del movimiento abolicionista que “eran vegetarianos y luchaban por los derechos de las mujeres”. Y es ahora, con el paso del tiempo y la experiencia que comprende lecciones del pasado como la de Robin Williams y comparte las enseñanzas propias que le ha dado la vida: “Si piensas demasiado en el pasado, especialmente en éxitos pasados, respiras arrogancia. Si piensas demasiado en el futuro, respiras miedo. Hay humildad en el presente”.

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