Leandro Santoro: “Creo que vamos a hacer una elección un poco mejor que las PASO”

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Leandro Santoro, el principal candidato del Frente de Todos en la Ciudad de Buenos Aires
silvana colombo

Nueve días antes de las elecciones legislativas generales, Leandro Santoro, candidato a diputado del Frente de Todos (FDT) en la ciudad de Buenos Aires, se sienta en el clásico bar Homero Manzi, de su barrio, Boedo, para la entrevista con LA NACION. La vorágine del sprint final de la campaña lo encuentra en una sucesión de entrevistas en todo tipo de medio y formato, y con recorridas por el territorio.

A pesar del cansancio, Santoro se muestra de buen humor, no ahorra explicaciones en la charla y saluda a los vecinos que le golpean el ventanal del local para hacerle el saludo con los dedos en V, desearle éxitos o mandarle saludos a la vicepresidenta, Cristina Kirchner. Santoro, que en las primarias se ubicó detrás de la lista encabezada por María Eugenia Vidal, obtuvo entonces 437.899 votos, lo que redondeó el 24,71%, en una elección que define como “histórica” para el kirchnerismo en la ciudad.

Elecciones en Buenos Aires ¿Se puede dar vuelta el resultado?

Locuaz, apunta al expresidente Mauricio Macri en referencia al tema que lo obsesiona: la deuda externa. “Dejó no solamente un default en pesos y un cepo cambiario, sino que además nos dejó al borde del default a esta gestión, que le pudo haber tocado a él incluso”. En él hay también una cuota de optimismo frente a lo que pueden ser los resultados del domingo 14, tras la derrota del oficialismo en las primarias. “Creo que vamos a hacer una elección un poco mejor que la de las PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias)”, afirma.

Leandro Santoro, en el café Homero Manzi, en Boedo
silvana colombo


Leandro Santoro, en el café Homero Manzi, en Boedo (silvana colombo/)

–¿Sobre qué base cree que mejorarán los resultados?

–Sobre la base de lo que percibo en la calle, en que siempre nos fue un poco mejor en las generales que en las PASO. Además creo que la gente percibió que la respuesta del Gobierno (tras la derrota de septiembre) con los cambios de gabinete y el dinamismo que se le dio a la gestión fue en una buena dirección. Y también, sobre la base de la recuperación económica. Me parece que se empieza a sentir una reactivación económica importante. En términos de la estabilidad de precios se está peleando y se está interviniendo para garantizar, por lo menos, mientras se ordena la macro, tener por lo menos los precios de los productos de consumo masivo controlados.

–Una de las principales preocupaciones es precisamente la de la inflación y el Gobierno no la está pudiendo controlar...

–El principal factor para controlar la inflación es tener controlado el tipo de cambio. Controlar el tipo de cambio significa recomponer reservas, significa aumentar las exportaciones, disminuir las importaciones y, en lo posible, prorratear los vencimientos de la deuda, que son los mayores compromisos que Argentina tiene que enfrentar. Y que es uno de los principales motivos sobre los cuales los agentes económicos forman sus expectativas. La negociación de la deuda no es solamente una discusión financiera, es una discusión de política macroeconómica. Cuando se tiene despejado el horizonte de corto plazo, la economía puede funcionar con cierta normalidad. Mientras se siga teniendo el corset que significa la deuda para el conjunto de la economía va a ser muy difícil estabilizar y reactivar. Por eso la importancia de resolver una deuda que no asumimos nosotros, ni sabemos en qué se gastó, pero que sin embargo la tenemos que pagar.

–¿No hay un mensaje contradictorio entre la necesidad de negociar y el discurso, por ejemplo, de La Cámpora?

–Se está negociando con el FMI, pero si vos de arranque partís de la premisa de que se va a aceptar cualquier tipo de condición, se acabó la negociación, te impusieron todas las condiciones ellos. Para negociar, como en cualquier relación bilateral, tenés que tener una posición de autonomía y fortaleza. Si no, el problema que tenés con el FMI es que no solamente te aplican condicionalidades en el cronograma a tasa y sobretasa, sino que te intentan agregar condicionalidades en el programa económico, monetario y financiero, el programa de gobierno. Entonces la negociación implica reconocer que existe un horizonte complejo y que las dos partes tienen que salir ganando.

–Al Gobierno se le reclama que no tiene un plan económico. ¿Lo tiene?

–Sí, claro, y además el primer paso es resolver el frente externo. Nosotros durante la pandemia resolvimos la deuda con los acreedores privados y le ahorramos a la Argentina casi 38.000 millones de dólares, que era el primer corset que teníamos. El segundo es este. Cuando se mira la política industrial de este gobierno se explica por qué se empezó a construir empleo industrial por encima de lo que fue 2018 y 2019. Hay un modelo orientado a la producción, al consumo, al bienestar, a la creación del empleo. El problema de la economía argentina es que tiene que despejar los compromisos de pago para poder tener solvencia a la hora de financiar las políticas de crecimiento y a la hora de poder garantizar la estabilidad de precios.

–¿Cómo imagina el 15 de noviembre, con el resultado escrito?

–Un escenario de diálogo y acuerdo con un objetivo muy claro que es ir despejando los obstáculos del corto plazo en la Argentina. Para mí, lo más importante es terminar el tema de la deuda porque es lo que nos va a permitir proyectarnos hacia adelante. Resolver los compromisos externos es una forma de tranquilizar la macro y ordenar las cuentas públicas. Y es lo que te permite después tener una política de estabilización de precios y de reactivación económica. Por otro lado, todo lo que tiene que ver con la administración y la gestión, cumpliendo el compromiso que asumimos el 10 de diciembre de 2019 e ir tratando de construir consensos con la oposición.

–¿Cómo ve la posibilidad concreta de un acuerdo con distintos sectores?, ¿cómo se evalúa en Casa Rosada?

–Lo veo no solo probable, sino imprescindible. Y lo veo imprescindible también para el próximo gobierno, sea del signo político que sea, porque los problemas estructurales de la Argentina reclaman que todas las fuerzas sociales, políticas, económicas del país logren ponerse de acuerdo en una agenda mínima.

–¿Qué debería tener esa agenda?

–Para mí lo primero que hay que resolver es la posición externa de la Argentina, con todo lo que eso significa. Aumentar exportaciones, disminuir importaciones, resolver de qué manera garantizamos las reservas necesarias para que la economía pueda funcionar, para quitarle presión al tipo de cambio, a la inflación, pero también para permitir que la industria pueda importar los insumos necesarios para producir. La matriz productiva de la Argentina es tan desequilibrada que lamentablemente cuando se expande necesita dólares, incluso para exportar necesitás importar. Suena raro, pero es así. Eso es lo primero a resolver. El modelo de desarrollo obviamente tiene que estar consensuado. Los países serios no discuten elección tras elección si son agroexportadores o industriales o proveedores de servicios. Lo tienen resuelto.

–¿Cómo cree que será el reordenamiento interno del Frente de Todos después de las elecciones?

–Creo que tiene que institucionalizarse, buscarse la forma de construir canales orgánicos para resolver los conflictos y planificar los programas y políticas. Creo que hay que construir mucho conceptual y programáticamente, la definición de un proyecto de país sostenible en el largo plazo.

–¿No cree que puede volver a darse un escenario interno como luego de las PASO?

–No, porque esa situación fue sorprendente. Acá si hay sorpresa es para mejor. Creo que todo el mundo percibió la dificultad que significa gobernar en pandemia. Casi todos los gobiernos de América Latina que enfrentaron elecciones tuvieron dificultades o perdieron. La verdad es que fue una sorpresa para el sistema político porque las encuestas lo daban al Gobierno ganador en la provincia de Buenos Aires. Creo que ese escenario cambió.

María Eugenia Vidal,  Javier Milei, Myriam Bregman y Leandro Santoro, en el debate previo a las elecciones legislativas en Buenos Aires
Natacha Pisarenko


María Eugenia Vidal, Javier Milei, Myriam Bregman y Leandro Santoro, en el debate previo a las elecciones legislativas en Buenos Aires (Natacha Pisarenko/)

–¿Es más optimista?

–La ciudad de Buenos Aires, que es lo que a mí me compete, hemos hecho una buena elección. Fue la mejor de medio término en la historia del kirchnerismo, en un contexto en el que al peronismo a nivel nacional le fue mal.

–Javier Milei hizo una buena elección en la ciudad. ¿Hay temor a que pueda repetir o incluso mejorar esos números?

–Me entristece más de lo que me atemoriza. Me parece que el surgimiento de estas derechas duras en todo el mundo, lo que hacen es poner la discusión un grado más a la derecha de lo que ya estaba. No me preocupa en términos electorales, me preocupa en términos de la naturalización de la intolerancia. Esto es clave, que no naturalicemos la intolerancia y minimicemos las agresiones y las posiciones maximalistas y negacionista de esa derecha dura. Yo hago una distinción clara entre la derecha de Juntos por el Cambio (JxC) y la distinción de la derecha de Milei y (José Luis) Espert, que han avanzado en una agenda que me parece no solamente increíble sino insostenible, como la negación del cambio climático o de la efectividad de la vacuna. Una agenda muy reaccionaria.

– ¿Cómo cree que será la gobernabilidad de los próximos dos años si las elecciones benefician a Juntos por el Cambio y el oficialismo pierde el quórum propio en el Congreso? En el Gobierno son muchos los que afirman que no va a ser fácil porque desde la oposición “van a poner muchos palos en la rueda”.

–No lo sé, porque tampoco sé si lo que está diciendo Juntos por el Cambio lo dice porque lo piensa o porque está especulando con la posibilidad de que se le vayan votos por ultraderecha. A mí me sorprendieron las declaraciones de (el jefe de Gobierno porteño, Horacio) Rodríguez Larreta diciendo que no se va a sentar a dialogar con nosotros, por dos motivos. Uno porque nosotros somos un frente politico que tenemos una representación social legítima y considerable y un líder democrático no puede nunca negar la legitimidad política de sus interlocutores en una democracia constitucional. No está bien eso. Vos podés decir que tenés dudas, reparos, pero no podes decir: “yo no voy a discutir con ustedes”, porque si a mí un presidente de la Nación, elegido constitucionalmente, me convoca para preguntar mi opinión, iría. Yo puedo entender que digas que no podés acordar, pero no “no puedo discutir o dialogar”. En todo caso hay que buscar el acuerdo porque le sirve a la Argentina y habrá que ver cómo se construye un método para que se puedan compaginar todos los intereses y miradas de los distintos frentes. El futuro de la Argentina reclama que nos pongamos de acuerdo en una agenda mínima. Entonces creo que depende más de la oposición que del oficialismo y espero que estas declaraciones de Rodríguez Larreta se deban más a que esté condicionado por derecha por Milei y Espert y que en realidad cuando le toque ejercer el rol que él quiere ejercer, como líder de la oposición, actúe en función de la ética de la responsabilidad y no de la ética de las conveniencias.

–¿Cuál será la agenda que usted lleve al Congreso?

–Voy a tratar de llevar adelante una agenda verde, productiva y social, y feminista. Son los cuatro temas que más me preocupan y son las causas con las que me quiero identificar, y para las cuales voy a tratar de ser útil.ß

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