Leandro Erlich, el fenómeno argentino que se apresta a congestionar Miami

Maria Lorente
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El artista conceptual argentino Leandro Erlich posa en su obra "La Pileta", que forma parte de su exposición antológica, Liminal, en el MALBA de Buenos Aires

El artista conceptual argentino Leandro Erlich posa en su obra "La Pileta", que forma parte de su exposición antológica, Liminal, en el MALBA de Buenos Aires (AFP | JUAN MABROMATA)

Espejos que no devuelven la imagen, una piscina con gente que camina bajo el agua, un aula desvencijada que nos transporta en el tiempo. Podría ser un truco de magia o un espejismo, pero no, es el artista Leandro Erlich, que se apresta a colapsar el tránsito de Miami.

La popularidad de este argentino de 46 años es tal que algunos lo llaman el "Messi del arte argentino", aupado por intervenciones que se viralizan en las redes sociales, marcan récords de visitas y trastocan el espacio público de París, Londres o Buenos Aires.

La semana próxima dará el golpe con su obra más monumental, una congestión de tránsito realizada con arena y en tamaño real, durante la semana de Art Basel de Miami, del 5 al 8 de diciembre.

"Me interesa trabajar sobre el orden cotidiano. La ilusión óptica es la etapa inicial de lo que la obra propone como experiencia, captura la atención del espectador con algo que cree conocer pero, luego, lo ve de forma distinta. Pone en jaque nuestras certezas", explica Erlich en entrevista con la AFP.

"Quedarse en el aspecto lúdico es una lectura limitada. La idea no es engañar, es que el espectador encuentre sus propias respuestas a las preguntas que la obra le plantea", agrega.

En plena crisis económica en Argentina, Liminal, la exposición antológica del artista que reunió 21 instalaciones de gran formato en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), cerró con récord de público: más de 250.000 visitantes en 98 días, un promedio de 2.500 por día.

Erlich incluso logró ser este año el único extranjero en ocupar todo el prestigioso CAFA Art Museum de Pekín, donde tuvo 240.000 visitas en seis semanas, con la exhibición "The Confines of the Great Void".

En el Museo de Arte Mori de Tokio, la exhibición "Seeing is believing" superó el año pasado las 600.000 visitas, el doble que el japonés Takashi Murakami, uno de los artistas con mayor proyección en el panorama artístico internacional.

- "¿Qué ves?" -

Las obras de Erlich desafían las reglas básicas de la percepción del espacio y el tiempo a partir de escenas cotidianas, generando sorpresa y desconcierto por igual.

En la obra "de Leandro, el público es un actor clave, para él la interacción con el público es fundamental ya que es el espectador quien finaliza su trabajo", dice Dan Cameron, curador de Liminal.

Una de sus obras más reconocidas es La piscina (1999), que representó a Argentina en la Bienal de Venecia de 2001 y luego fue instalada de manera permanente en el 21st Century Museum of Contemporary Art (Japón) y en el Museum Voorlinden (Holanda).

Otra de las más fotografiadas es El Aula (2017), una obra que devuelve al espectador un reflejo de sí mismo sentado en un pupitre de un viejo salón de clases.

"El público deviene en una suerte de fantasma en un aula derruida. No es cualquier sitio, es un espacio por el que todos pasamos", explica Erlich.

"Un reflejo fantasma tiene una conexión muy directa con la idea de la existencia (...) Es un espacio que merece ser reinterpretado", agrega.

El usuario @Diegoabdelmur es uno de los miles que publicó una selfie en La Pileta en Instagram. "Valoro de gran manera las propuestas que alejan al arte de la postura de la belleza para contemplar o admirar y convierten el momento en una experiencia muy personal", comenta.

- Arte en tiempos de Instagram -

La obra de Erlich es un éxito en momentos en que el arte interactivo es muy atractivo para los jóvenes que hacen horas de fila para sacarse una selfie con la obra.

Pero también genera controversia. Sus detractores aducen que algunos museos están demasiado concentrados en el arte comercial con exposiciones de artistas como el chino Ai Weiwei, el estadounidense Jeff Koons, el británico Damien Hirst o la japonesa Yayoi Kusama.

Pero para los principales analistas, el arte contemporáneo requiere un tipo nuevo de espectador, uno que participa.

"Leandro es un ilusionista que provoca emociones y sentimientos, que nos hace reflexionar. Toma grandes riesgos", opinó José Manuel Goncalves, director de Centquatre, un centro artístico del ayuntamiento de París.

Para Gabriela Rangel, directora artística del Malba, esto no es más que una "falsa polémica".

"Los museos no son solo lugares para los expertos en arte sino también para formularse preguntas (...) los museos son para la gente", destaca.

Y en ese sentido, Erlich "es un maestro". Sus obras "nos hacen sentir vivos", asegura.