El Ártico, la gran apuesta de Rusia

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Moscú, 20 may (EFE).- El Ártico, con sus ingentes recursos naturales, es la gran apuesta de futuro de Rusia, que en los últimos años ha incrementado considerablemente su presencia militar en la zona a fin de hacer valer sus intereses, supuestamente amenazados por Occidente.

En víspera de la reunión del Consejo Ártico que se celebró hoy en Reikiavik, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, desestimó las críticas por las actividades militares rusas en el Ártico al afirmar: "Todos saben perfectamente y desde hace mucho tiempo que es nuestro territorio, que es nuestra tierra".

Y es que las posesiones árticas de Rusia suman una superficie de 3 millones de kilómetros cuadrados, el 18 % de la totalidad del país, y viven en ellas cerca de 2,4 millones de rusos, que conforman el 40 % de la población total del Ártico en el mundo.

MILITARIZACIÓN ÁRTICA

"El Ártico es el futuro de la Humanidad, el futuro golfo Pérsico, y posiblemente será el futuro escenario de conflictos armados por el control de sus riquezas", sostiene el analista militar ruso Pável Felgenhauer.

En abril pasado, el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, afirmó que su cartera trabaja de manera planificada en elevar las capacidades de combate de la Flota del Norte para fortalecer la defensa de los intereses nacionales rusos en Ártico.

Precisamente, con ese propósito el 1 de diciembre de 2014 fue creado el Mando Estratégico Unificado de la Flota del Norte, conocido también como Tropas Árticas.

Según Shoigú, Estados Unidos y la OTAN están aumentado su presencia militar en Ártico, lo que supone una amenaza para la seguridad nacional de Rusia.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha ordenado crear una red de bases militares a lo largo de la toda la ruta polar para defender los intereses nacionales y garantizar la seguridad del transporte de mercancías de posibles ataques terroristas.

Las guarniciones militares incluyen el despliegue de misiles antiaéreos, como los S-400 en 2019 en el archipiélago de Nueva Zembla.

Además, el nuevo aeródromo situado en el archipiélago de Francisco José puede acoger toda clase de aparatos, incluidos los bombarderos Tu-95.

INGENTES RECURSOS NATURALES

Se trata de una región más que apetecible: según el viceprimer ministro ruso Alexandr Novak, alberga ingentes reservas de hidrocarburos estimadas en "miles de millones de toneladas de crudo y billones de metros cúbicos de gas".

En opinión de diversos expertos, en el círculo polar ártico se encuentra en torno al 25 % de las reservas mundiales de hidrocarburos y, de ellas, el 84 % se encuentra en la plataforma continental del océano Ártico.

"En los próximos decenios Rusia va a crecer en el Ártico y los territorio boreales", pronosticó Putin en diciembre del año pasado, poco después de aprobar la estrategia de desarrollo del Ártico hasta 2035.

ALTERNATIVA AL CANAL DE SUEZ

El calentamiento global es un factor que favorece los planes de Rusia, no solo porque facilita la explotación de los recursos, sino también porque el repliegue y adelgazamiento de los hielos potencia la navegación por la Ruta Marítima del Norte (RMN), que según Moscú es una alternativa viable al canal de Suez, mucho más corta y segura.

En agosto de 2017, el metanero "Christophe de Margerie" efectuó una travesía entre Noruega y Corea del Sur por esa ruta en apenas 19 días, un 30 % más rápido de lo que habría hecho por el canal de Suez.

Para Rusia, que posee la única flota de rompehielos nucleares del mundo, el acompañamiento de mercantes por la RMN puede ser un negocio muy rentable.

En Reikiavik, Rusia asumió hoy la presidencia rotatoria del Consejo Ártico. Por lo pronto, Lavrov propuso incluir en la agenda del Consejo Ártico el estudio de asuntos del ámbito militar, así como de la seguridad común, a fin de relajar tensiones.

El Consejo Ártico, fundado en 1996 para ocuparse del desarrollo sostenible y la protección del medioambiente de la región, está integrado por ocho países: Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia.

Bernardo Suárez Indart

(c) Agencia EFE