Latinos no reciben el tratamiento contra COVID que necesitan

Latinos no reciben el tratamiento contra COVID que necesitan
Latinos no reciben el tratamiento contra COVID que necesitan


Un análisis de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) comprobó que persisten las inequidades raciales y étnicas en el acceso a un crítico tratamiento contra COVID.

De abril a julio de 2022, el porcentaje de pacientes con COVID-19 de más de 20 años tratados con Paxlovid fue un 36% y un 30% más bajo entre los pacientes hispanos y de raza negra comparado con los pacientes blancos no hispanos. Estas disparidades se mantuvieron entre todos los grupos de edad y también entre los pacientes con problemas inmunitarios.

Existen inequidades en el acceso a otros medicamentos, pero la mayor diferencia se detectó con Paxlovid.

Entre las posibles causas que enumera el informe de los CDC que influyen para que persista la disparidad están:

  • Vivir en condados de alta tasa de pobreza, con menos acceso a clínicas para tratar COVID.

  • Dificultades para acceder al tratamiento en tiempo oportuno, especialmente en el caso del medicamento contra COVID que requiere que se inicie el curso de tratamiento poco después de la aparición de los síntomas.

  • Experiencias negativas previas de los pacientes de minorías con los servicios de atención médica que podrían influir en sus decisiones con respecto al uso de tratamientos.

  • Conocimiento limitado de las opciones de tratamiento, la falta de acceso a Internet para los servicios de telemedicina.

  • Transporte limitado

  • Barreras del idioma

Es distinto en el caso de la vacunación contra COVID, el 67% de los hispanos habían recibido al menos una dosis de la vacuna contra COVID hacia julio, porcentaje cercano al general nacional de 68%. En el caso de los afroamericanos es solo el 55%.

¿Qué es Paxlovid y cómo funciona?

Paxlovid es un medicamento antiviral compuesto por dos fármacos: uno bloquea una enzima clave que el coronavirus necesita para replicarse y el segundo bloquea el metabolismo del primer fármaco en el hígado para que no abandone el cuerpo tan rápidamente. Los pacientes toman tres pastillas dos veces al día, durante cinco días.

¿Quién debe tomar Paxlovid?

Cuando la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) autorizó el uso de emergencia de Paxlovid, especificó que el medicamento se recetaría a personas con alto riesgo de enfermarse gravemente. Esta lista es larga e incluye a mayores de 65 años y a aquellas que padecen enfermedades crónicas o graves, como cáncer, obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas.

Sin embargo, algunos pacientes tienen la protección de dos dosis de refuerzo contra covid, y muchos estuvieron infectados antes con la variante omicron. Por eso, los médicos deben evaluar cuánto eleva o reduce el riesgo de infección grave el historial de un paciente, sopesándolo con la utilidad de recetar un medicamento que también tiene desventajas.

Es posible que algunas personas que se encuentran en una categoría de alto riesgo no puedan tomar Paxlovid si toman cualquiera de una larga lista de medicamentos que podrían interactuar con el antiviral.

La pausa temporal de algunos medicamentos en la lista, como los que tratan el colesterol alto o la presión arterial alta, hasta que se termine un ciclo de Paxlovid puede no generar problemas. Pero otros, como los medicamentos de trasplantes o para los latidos cardíacos, "podría causar complicaciones catastróficas" si se toman con Paxlovid, dijo el doctor Scott Roberts, profesor asistente de enfermedades infecciosas en la Escuela de Medicina de Yale.

¿Cuáles son las opciones para alguien que no puede tomar Paxlovid?

Otros medicamentos antivirales (Veklury y Lagevrio) y un fármaco de anticuerpos monoclonales (Bebtelovimab) también reducen el riesgo de hospitalización y muerte por covid. Pero son menos convenientes que Paxlovid, requieren inyecciones o infusiones, o no son tan efectivos.

La pregunta ahora es si esta generación de medicamentos seguirán siendo eficaces para otras cepas del virus que vayan surgiendo.

Latinos y COVID, una relación de riesgo

Hace un tiempo, el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) y la cara experta más visible de la lucha contra el coronavirus en el país, dijo que "esta crisis revela claramente las disparidades y debilidades que existen en nuestra sociedad".

"La mayoría de las epidemias son misiles que atacan a los pobres, a los privados de sus derechos y a los que tienen problemas de salud subyacentes", dijo el doctor Thomas Frieden, ex director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

De hecho, para algunos expertos, las condiciones sociales y económicas, ignoradas durante mucho tiempo por los gobiernos de turno, los legisladores y el mismo público, son indicadores poderosos de los que serán blancos de la un brote o pandemia.

Una combinación tóxica de desventajas raciales, financieras y geográficas que puede resultar mortal.

Muchos latinos trabajan en servicios que se consideran esenciales (aunque estas normas pueden cambiar de estado a estado) como en supermercados, servicios de entregas a domicilio, recolección de basura, construcción, y han estado yendo a sus trabajos desde el comienzo del brote nacional.

Otros, en trabajos informales como la venta ambulante, simplemente siempre tienen que seguir en las calles para poder llegar a fin de mes.

La población indocumentada está particularmente afectada, no solo por la posible exposición al coronavirus sino por la falta de un seguro de salud.

Un factor sobre el cual alertaron los epidemiólogos apunta a una costumbre típica de la comunidad: que varias generaciones vivan bajo un mismo techo. En estos días, esto puede ser riesgoso para los abuelos, que tienen sistemas inmunitarios debilitados.