Por qué los latinos pasamos mucho más tiempo en las redes sociales que el resto del mundo

En Cuba, las redes sociales con el medio por el cual algunos jóvenes relatan su vida en la isla (Al Diaz/Miami Herald/Tribune News Service vía Getty Images)

Que los latinoamericanos dediquen en promedio más de tres horas al día a las redes sociales, superando en casi una hora la media mundial, y en algunos casos hasta en dos horas a los países con las economías más fuertes del planeta como Japón, Alemania o Francia, entre otros, no es solo una cuestión de ocio o entretenimiento. Detrás de estas cifras inciden algunos factores sociales y económicos.

Cuatro de los primeros ocho países con el consumo diario más alto en la encuesta Global Web Index 2020 –entre 46 mercados consultados– fueron, justamente, los latinoamericanos que hicieron parte del estudio: Colombia, Brasil, México y Argentina, todos con consumos diarios promedio entre 3:11 y 3:45 horas.

Los otros cuatro lugares no eran ocupados por potencias, sino por economías en desarrollo: Filipinas, Nigeria, Indonesia y Kenya. Si bien el Global Web Index resalta que el consumo mundial de redes sociales viene creciendo en todas las regiones, Latinoamérica se confirma como la que más tiempo gasta en promedio, con 3:32 horas.

Alberto Pachano, uno de los socios gerentes de We Are Social, atendió desde España a Yahoo Finanzas y explicó que una de las razones fundamentales para que esto ocurra se encuentra en los factores demográficos de la encuesta.

“En general, los países latinoamericanos tienen una población mucho más joven que otros países más desarrollados del mundo, y lo que sí es un hecho es que los jóvenes dedican una mayor cantidad de tiempo a navegar en internet y a las redes sociales, con lo que ese aspecto probablemente sí tenga una relación más directa”, precisa Pachano. 

Sin embargo, una de las curiosidades de las estadísticas de consumo diario promedio de redes sociales es la diferencia en los tiempos entre los países latinoamericanos y las principales economías del mundo. ¿Es posible correlacionar ese comportamiento digital con el nivel de productividad en nuestra región?

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Tiempo empleado en visitar redes sociales por países. Fuentes: Global Web Index 2020, Digital 2020 We Are Social & Hootsuite

“Es muy difícil establecerlo sin estudios específicos”

Pachano cree que es arriesgado correlacionar el uso de redes sociales con los niveles de productividad de un país, entendiendo que no hay estudios específicos que respalden una afirmación como tal, y en tal sentido lo que se diga pueden ser “conjeturas, suposiciones” y teorías basadas en observaciones.

“Creo que el alto nivel de uso de redes sociales tiene que ver con otros factores, por lo menos en el caso de esos cuatro países latinoamericanos –Colombia, Brasil, México y Argentina–, como la demografía, específicamente la edad de la población”, señala Pachano.

Otro factor que acota el vocero de We Are Social es la oferta de entretenimiento. En aquellas zonas donde las opciones son reducidas, o que incluso puedan incidir variables de seguridad que hagan que los jóvenes quieran –o deban– pasar más tiempo en casa, muchos se inclina por el acceso a internet y a las redes sociales.

Pachano agrega: “un último factor que podría condicionar estas altas tasas de tiempo de uso de redes sociales pudiera estar incluso relacionado con la velocidad de conexión que existe en los mercados, ya que con conexiones más lentas, es probable que tome más tiempo en hacer lo mismo en Argentina que en Japón, por ejemplo”, aunque descarta que el factor velocidad/calidad de conexión sea un determinante crucial como para que las diferencias en tiempos de consumo de redes tan grandes, “porque también es cierto que las plataformas tecnológicas se ajustan a las velocidades de conexión, para dar una mejor experiencia al usuario, pero puede tener algún tipo de efecto”. 

En su opinión, en mercados como el latinoamericano las redes sociales son una muy buena opción de mantenerse en contacto, lo cual es coherente teniendo en cuenta que “países como Colombia y/o México no sólo tienen mayor uso de redes sociales, si no también de uso de internet (muy por encima de la media)”.

Sin embargo, Pachano insiste en que todas estas son suposiciones que habría que comprobar de otra forma, y “no podemos realmente establecer una relación directa entre ambas cosas, ya que estamos tomando como objetos de estudio únicamente esos mercados. Habría que como mínimo hacer una comparativa de otros países con condiciones socioeconómicas similares y ver su nivel de uso de redes sociales, y entonces entender si existe realmente una relación entre ambos, o en el mejor de los casos, hacer un estudio real para entender si existe esa relación o no”. 

“Las redes, un canal alterno de comunicación y mercadeo en la región”

Para Alejandro Barros, académico del Centro de Sistemas Públicos de la Universidad de Chile, y quien ha asesorado a entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo –BID– y el Banco Mundial, no es coincidencia que Whatsapp sea la red social más utilizada en todos los países de Latinoamérica.

“Whatsapp se ha transformado como red social, y como mecanismo de comunicación. La telefonía en muchos países es cara y por tanto esta aplicación se usa como medio alternativo”, sostiene Barros.

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Qué aplicaciones de mensajería se utiliza más alrededor del mundo. Fuente: Digital 2020 We Are Social y Hootsuite.

Para los latinoamericanos, las redes son más que ocio, plantea el académico. Algunos usuarios las utilizan incluso como portal de comercio, ante la falta de recursos para montar plataformas más avanzadas, y es a través de ellas que se encuentran con sus clientes.

En otros territorios, las redes son medios de comunicación alternativos “ante la captura que el poder político y económico hace de la prensa. En Latinoamérica tenemos menos diversidad de prensa que los países desarrollados”, advierte Barros.

Es por eso que, en su concepto, las redes son una herramienta que “está a la mano, es de bajo costo y las barreras para interactuar en ellas son más bajas”.

Pero Barrios plantea otra mirada: la de una región que califica como “voyerista”, que recurre a estas plataformas sociales para “aumentar su capital social”, aprovechando que son una caja de resonancia “más grande” que los medios tradicionales, y que hacen que “quien tenga más seguidores se sienta alguien importante”.

“Somos buenos en consumir redes pero no tanto en utilizarlas en el ámbito productivo”

El economista Sebastián Rovira, oficial de Asuntos Económicos de la Cepal, considera “llamativas” las cifras de consumo de redes sociales y conectividad en Latinoamérica, y afirma que ya antes había hecho hincapié en que en la región “somos muy buenos en consumir redes pero no tanto en utilizar las tecnologías de información y comunicación en el ámbito productivo”.

Desde la Cepal, Rovira asegura que han hecho esfuerzos para que los países latinoamericanos se apropien de las redes, y aprendan a generar valor desde ellas, de modo que crezcan en términos competitivos y productivos.

El oficial coincide con Alberto Pachano, de We Are Social, en que una explicación al hecho de que los cuatro países de la región encuestados en el reporte Digital 2020 aparezcan en los primeros lugares se debe a que en estos hay más población joven que en las economías desarrolladas, que a su vez es la que más consume redes sociales.

Pero además de esto, Rovira expone dos puntos a tener en cuenta: el primero tiene que ver con que en la región, en años recientes, “han bajado los costos de los equipos y de las conexiones”, y el segundo está enfocado en un aspecto laboral que es crucial, en su modo de ver.

“En Japón, donde el promedio diario de consumo de redes sociales es de 45 minutos, la informalidad laboral de su población trabajadora es del 37 %, en los países latinoamericanos supera el 50 %, incluso México registra un 57 %. La gente que está en ese grupo va a permanecer más tiempo en redes sociales”, en actividades de ocio o utilizándolas como medio para hacer transacciones, señala el economista.

Rovira plantea que este fenómeno de tener tantas personas conectadas y por un tiempo considerable debe servir para inspirar la generación de políticas públicas que ayuden a generar contenidos con características que se ajusten y respondan a sus necesidades, según el país.

“Los estados deberían impulsar el desarrollo productivo, creando nuevos ámbitos de generación de valor en redes sociales, que envíen el mensaje de que está bien estar en redes, pero que se puedan utilizar de otra manera”, acota.

El reto, cierra Rovira, es pasar de hablar de un internet de consumo, a un internet de producción, que ayude a difundir información útil y a generar oportunidades de negocio.