"No hay lugar en Latinoamérica para una nueva Guerra Fría", dice Reyes Matta

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Bogotá, 29 may (EFE).- “Estados Unidos debe saber que en América no existe ambiente para una nueva Guerra Fría”, asegura a Efe el académico chileno Fernando Reyes Matta, director del Centro de Estudios sobre China de la Universidad Andrés Bello, respecto a la IX Cumbre de las Américas, de la que el presidente Joe Biden ha excluido a Cuba, Nicaragua y Venezuela.

La decisión de la Casa Blanca de no invitar "bajo ningún concepto" al presidente venezolano Nicolás Maduro y al nicaragüense Daniel Ortega a pesar de las advertencias de boicot encabezadas por México si estos países y Cuba son excluidos, constituye, a juicio de Reyes Matta, la "oportunidad perdida pérdida de Estados Unidos de haber colocado sobre la mesa una agenda con reales perspectivas de entendimiento hemisférico".

"La exclusión como tema dominante, especialmente con Cuba y Venezuela, ha generado irritaciones que (EE.UU.) hábilmente podría haber evitado teniendo como marco una determinante multilateral mayor", señala este diplomático y profesor universitario, quien llama la atención sobre el hecho de que "todos los países que estarán en Los Ángeles (del 6 al 10 de junio próximo) tienen algo en común y es que en 2015 aprobaron en Naciones Unidas los Objetivos del Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030".

Por ello, señala, el presidente Joe Biden habría mostrado "sentido diplomático de futuro" si hubiera convocado a los países del hemisferio a trabajar colectivamente para alcanzar las metas de desarrollo económico, social y medioambiental, y a la par erradicar la pobreza y reducir la desigualdad en la región para "no dejar a nadie atrás", como propone la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

"Más allá de esta Cumbre de las Américas, los países latinoamericanos y caribeños necesitan descubrir una nueva agenda para impulsar una integración posible, realista y propia de los desafíos del siglo XXI", apunta Reyes Matta.

AMÉRICA LATINA, FRAGMENTADA Y SIN UN PROYECTO COMÚN

La América Latina que llega a esta IX Cumbre "es la más fragmentada y carente de proyecto común desde que se iniciaron estos encuentros", en 1994, considera Reyes Matta, quien fue asesor internacional del presidente chileno Ricardo Lagos (2000-2006). Por ello, aunque los líderes hablen de medioambiente, cooperación en salud, lucha contra la pobreza o igualdad de género, "la crispación y la falta de confianza impregnarán la atmósfera política de sus debates".

Los esfuerzos para superar la fragmentación política y la ausencia de un proyecto común en la región han estado presentes en la conducción de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) durante las presidencias de México (2020-2021) y Argentina (2022), "marcadas por un propósito: que la entidad no muera", explica Reyes Matta.

La última reunión de la Celac, celebrada en septiembre de 2021 en Ciudad de México, "fue importante" por el mero hecho de celebrarse, a pesar de la ausencia de Brasil, y porque "las diferencias se plantearon cara a cara", destaca este analista internacional. En esa cumbre "hubo fuertes cuestionamientos a Cuba y Venezuela, pero sus mandatarios estaban allí", subraya.

"En cada país latinoamericano y del Caribe cada vez toma más fuerza el concepto de 'autonomía política', el derecho al equilibrio y la diversidad de vínculos en el reordenamiento mundial, conscientes también de cultivar las mejores relaciones con Estados Unidos y de un rediseño de las relaciones con la Unión Europea. Estados Unidos debe saber que en el continente no existe ambiente para una nueva Guerra Fría", enfatiza.

Reyes Matta lamenta que EE.UU. no haya implicado a los países de la región en los preparativos de la Cumbre de Los Ángeles: "No hay una propuesta común, como ocurrió cinco décadas atrás cuando se logró el Consenso de Viña del Mar y el entonces canciller de Chile, Gabriel Valdés, viajó a Washington para decirle al presidente Richard Nixon: 'Esta es nuestra mirada y nuestra propuesta para las relaciones del futuro'”.

El exembajador chileno en Nueva Zelanda y China se refiere así al documento consensuado durante la reunión celebrada por la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana (Cecla) en 1969 en el balneario de Viña del Mar y que está considerado como la primera experiencia de concertación política regional.

En contraste con las cumbres de la Celac, "en la convocatoria de la IX Cumbre de las Américas, la fragmentación ha sido la dominante y los vínculos sectoriales, mínimos y sin visibilidad", opina. Y paradójicamente, "sólo porque desde Washington se ha puesto en práctica la estrategia de la exclusión, hay un mayor diálogo regional sobre la actitud a asumir, especialmente tras el cuestionamiento expresado por México".

CHINA BUSCA OPORTUNIDADES DE NEGOCIO, NO AFINIDAD IDEOLÓGICA

China es un actor real en la América Latina y el Caribe de hoy. Pero su presencia marca una gran diferencia con respecto a la de Estados Unidos. "No reclama afinidades ideológicas antes de entrar en acuerdos con los países; busca oportunidades de negocios, beneficios en grandes proyectos para sus inversiones y seguridades de aprovisionamiento en recursos básicos", opina Fernando Reyes Matta, quien fue embajador en China entre 2006 y 2010 y actualmente dirige el único centro de estudios especializado en el "gigante asiático" que existe en América Latina.

En 2021, las exportaciones latinoamericanas a China alcanzaron unos 222.580 millones de dólares, con un aumento del 31,4 % respecto al año anterior, y para varios países, especialmente de América del Sur, fue su socio principal. En tanto, las importaciones desde China llegaron a 229.000 de dólares, registrando un aumento del 41,1 % respecto a 2020.

"Lo que Estados Unidos debe entender es que confrontar a China en América Latina no le dará mayores resultados si toma el camino del cuestionamiento ideológico del país asiático. Lo que debe hacer es ponerse a la par en inversiones, en participación de grandes proyectos de infraestructuras, en posibilidades de créditos y en un diálogo de confianzas asumiendo la diversidad regional".

Al analizar la situación política en la región, el académico chileno observa que "más allá de la participación en elecciones y el cumplimiento de los ritos democráticos clásicos en casi todos los países de la región, hay un común denominador que cruza a todas las sociedades: la pérdida de credibilidad en la democracia y cuestionamiento profundo al sistema económico imperante".

"El desencanto democrático en la región involucra graves déficits de legitimidad gubernamental, de bienestar y justicia distributiva, y de representatividad político-democrática", agrega.

"Más allá de las referencias por parte de ciertas élites políticas a la Carta Democrática Interamericana", aprobada en 2001 por la Organización de Estados Americanos (OEA), "el reclamo ciudadano frente a la insuficiente o mala representación, la creciente polarización social y política, el fenómeno populista en sus diferentes manifestaciones (liderazgos, movimientos, gobiernos) es expresión de las profundas transformaciones que experimenta el ideal y la práctica democráticos", considera Reyes Matta, para quien la gran incógnita es "cómo se llegarán a configurar las nuevas formas de interacción entre ciudadanía y poder".

"Y todos los que estarán en la Cumbre de las Américas saben que ese desafío es ineludible", enfatiza.

Manuel Fuentes

(c) Agencia EFE

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