Lasso cumple un año en el poder con una popularidad a la baja

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El presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, cumple un año en el cargo con la vacunación contra el Covid-19 como su principal éxito, pero también fracasos como la frustrada Ley de Inversiones, al igual que el incremento del narcotráfico o las sangrientas matanzas dentro de las cárceles.

“Termina su primer año con una evaluación bastante deplorable tanto en términos de opinión de la ciudadanía como de gestión”, analiza Franklin Ramírez, profesor e investigador en el Departamento de Estudios Políticos de Flacso en Quito.

La campaña de vacunación lo hizo subir como la espuma en los sondeos con un porcentaje de opinión favorable del 80%, pero desde agosto comenzó a bajar. Con el plan de vacunación se consiguió vacunar a casi 14 millones de personas con el esquema completo, había prometido vacunar a nueve millones de personas en los primeros cien días y así reactivar la economía; sin embargo, Lasso no ha podido capitalizar en el tiempo su gran logro.

“Ha tenido una dinámica de beligerancia política con quienes fueron sus aliados en un inicio y otros opositores que ha ido derrumbando su credibilidad política puesto que una de sus promesas centrales fue un gobierno de encuentro de despolarización, pero el presidente abrió fuego contra su aliado principal, Jaime Nebot y contra Rafael Correa y el movimiento indígena, calificándolos de golpistas”, estima Ramírez.

Al no conseguir una mayoría estable, empezó a gobernar por decretos y con “mayorías volátiles, juegos clientelares y pocas condiciones democráticas”, según el analista de Flacso lo que ha provocado que el nivel de aprobación se sitúe en apenas 30 puntos.


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