Las madres de estos jóvenes que se suicidaron no piensan que la marihuana sea inofensiva

Mikaela Conley
Sally Schindel sentada frente a una obra de su hijo Andrew Zorn, quien se suicidó después de confesar que era adicto a la marihuana. Habló de su vida y de los problemas que la marihuana ha causado en su hogar de Prescott, Arizona. Abril 4, 2017. (Foto: Patrick Breen para Yahoo News)

Sally Schindel no podía recordar la última vez que había estado bajo la lluvia durante tanto tiempo. Aquel día caía una lluvia copiosa bastante rara en medio del desierto de Arizona.

La policía le había prohibido entrar a la casa donde vivía su hijo Andy, así que esperó durante horas en la entrada de la casa, junto a los oficiales y un psiquiatra forense, rogándoles que le permitieran entrar para asegurarse de que su hijo de 31 años de edad estaba bien.

A inicios de ese mismo día de marzo de 2014, Andy le había enviado un alarmante mensaje a un amigo en el que le advertía que él representaba un peligro para sí mismo y para los demás. El joven había pasado años luchando contra la depresión y los episodios psicóticos, pero cuando el amigo le reveló a Schindel los mensajes, la policía consideró que los textos eran amenazadores y le impidieron entrar al hogar.

Los cinco años que antecedieron a ese día en la calzada habían sido una pesadilla, una especie de espiral descendente, “algo por lo que ningún padre debería pasar”, afirmó Schindel, quien contó que Andy empezó a fumar marihuana con regularidad y muy pronto desarrolló una depresión mayor, psicosis e ideas suicidas, un estado que le valió cinco hospitalizaciones psiquiátricas y dos órdenes judiciales para someterse a un tratamiento de salud mental.

“De cierta forma fue una conmoción, pero por otra parte fue algo previsible”, confesó Schindel refiriéndose a la noche en la que su ex marido descubrió que su hijo se había suicidado en el patio trasero. Cuando su ex se lo contó, notó que el barro se endurecía en sus pantalones vaqueros, un inútil intento por revivir a su hijo en el suelo empapado.

Sally Schindel muestra en su casa de Prescott, Arizona, una copia de la carta que dejó su hijo antes de suicidarse: “Mi alma ya está muerta. La marihuana mató mi alma y arruinó mi cerebro. Les hago a todos un favor”. (Foto: Patrick Breen para Yahoo News)

Mientras los grupos de presión y algunos gobiernos estatales intentan legalizar la marihuana para uso médico y recreativo en todo Estados Unidos, Schindel se ha convertido en una detractora crítica de la posible legislación, convencida de que la marihuana de alta potencia condujo a su hijo por un camino caótico sembrado de graves problemas de salud mental cuyo final fue el suicidio.

En Estados Unidos hay más gente fumando marihuana que nunca. Una encuesta realizada por Yahoo Noticias y Marist Poll reveló que la mayoría de los estadounidenses creen que el uso de marihuana es socialmente aceptable. Sin embargo, sus opiniones sobre la legalización de la marihuana para uso recreativo están divididas. El 49% apoya su uso con fines recreativos y el 47% se opone. El 30% afirma que su mayor preocupación acerca del uso de la marihuana es que es ilegal. Al 18% le preocupa que afecte el juicio y la capacidad para decidir de las personas, el 14% teme que conduzca al consumo de otras drogas y el 13% afirma que tiene efectos negativos sobre la salud a largo plazo.

En medio de su dolor, Schindel contactó a Lori Robinson, otra madre que cree que la adicción al cannabis es la causa del suicidio de su hijo. Robinson contó que su hijo Shane era activo y se sentía realizado antes de que empezara a fumar marihuana con regularidad, a los 20 años. Rápidamente comenzó a padecer problemas psiquiátricos graves, incluyendo cuadros psicóticos y alucinaciones, a pesar de que no tenía antecedentes de enfermedad mental. Robinson dijo que al final de su vida tuvieron que hospitalizarlo y “encerrarlo en una institución mental” cuando tenía los brotes psicóticos.

“Nos sentíamos como si estuviéramos reviviendo escenas de la película ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’”, comentó Robinson. El 13 de enero de 2009, Shane se suicidó a sus 25 años en la cabaña familiar cerca del Parque Nacional de Yosemite.

Robinson se apresura a señalar que no todos los jóvenes desarrollarán graves problemas de salud mental por fumar marihuana pero también “atestigua” que hay jóvenes “en todas partes” que están luchando contra la adicción a la marihuana. En la encuesta realizada por Yahoo Noticias y Marist Poll, el 54% de los padres está de acuerdo con que la marihuana es adictiva (31%) y/o conduce al consumo de otras drogas (23%).

Schindel y Robinson crearon ‘Moms Strong’, un grupo de apoyo cuyo objetivo es “desenmascarar la farsa de la marihuana”. A menudo las mujeres dan charlas en las escuelas, centros de detención juvenil y grupos comunitarios para contribuir a la misión de la organización: “informar y educar a la gente sobre los daños de la marihuana”. Este grupo de madres se une al ejército compuesto por otras organizaciones anti-marihuana, como Ciudadanos Contra la Legalización de la Marihuana (CALM, por sus siglas en inglés), Salva Nuestra Sociedad de las Drogas (SOS, por sus siglas en inglés) y Padres Contrarios a la Marihuana.

El uso recreativo de la marihuana sigue siendo ilegal a nivel federal, pero en ocho estados (Alaska, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Nevada, Oregón y Washington, junto a D.C.), han votado para legalizarlo, tanto a nivel medicinal como recreativo. Los defensores de esta medida argumentan que la legalización aumentaría los ingresos fiscales, crearía empleos y reforzaría el turismo.

La marihuana y los productos derivados de la misma se han utilizado durante décadas como parte de tratamientos para diferentes enfermedades, incluyendo el SIDA, la epilepsia, el dolor neuropático, la esclerosis múltiple y el cáncer. Más allá de sus beneficios para aliviar los síntomas de las enfermedades, las investigaciones también muestran que el cannabis puede retrasar la progresión del Alzheimer y otros estudios han demostrado que está vinculado a una reducción de la ansiedad y la depresión.

Sin embargo, los resultados de las investigaciones son contradictorios ya que algunos estudios revelan el lado más oscuro del uso de la marihuana y sus potenciales efectos adversos. Varias investigaciones a gran escala han demostrado que existe una correlación entre el consumo de marihuana y trastornos como la esquizofrenia y la psicosis, pero la mayoría de los científicos reconocen que no pueden afirmar si la persona con esquizofrenia tiene una mayor propensión a automedicarse con marihuana o si el fumador regular es más propenso a desarrollar esquizofrenia.

Otros estudios han analizado el uso de marihuana y el aumento del riesgo de suicidio. Varios han hallado una conexión, una investigación publicada en 2014 en la revista The Lancet Psychiatry encontró que los adolescentes que fumaban marihuana a diario eran siete veces más propensos a cometer suicidio y tenían un riesgo ocho veces mayor de consumir otras drogas ilegales al cruzar el umbral de los 20 años. Ese mismo estudio encontró que los adolescentes que fumaban a diario tenían un 60% menos de probabilidades de graduarse de la escuela secundaria.

Las investigaciones indican que alrededor del 9% de las personas que consumen marihuana desarrollarán dependencia. Esa cifra se eleva al 17% en el caso de quienes comienzan a fumar marihuana en la adolescencia, según indicó el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas.

Los expertos afirman que la adicción a la marihuana es rara, pero existe. “Tengo pacientes que han perdido su trabajo o no consiguieron un buen empleo debido al consumo de marihuana”, afirmó Josh Smith, Doctor en Medicina y especialista en dolor crónico que trabaja en Carolina del Norte. “He expulsado a pacientes de mi clínica por seguir usando marihuana a pesar de mis consejos. Este comportamiento se corresponde con la descripción general de adicción, un estado en el que los pacientes siguen consumiendo una sustancia a pesar de las consecuencias que acarrea su uso”.

Aubree Adams, de Pueblo, en Colorado, contó que su hijo empezó a consumir marihuana a los 13 años y luego se convirtió en un adicto que pasó a las drogas más duras, incluyendo la cocaína y finalmente la heroína, con tan solo 15 años.

Aubrey Adams sostiene una foto de sus dos hijos cuando eran mucho más jóvenes. Adams ha emprendido una cruzada contra la producción y venta legal de marihuana tanto medicinal como recreativa. Asegura que el uso de la droga en su hijo adolescente de la droga lo llevó a su colapso mental, y se cuenta afortunada de haber salvado su vida. (Foto: Greg Smith para Yahoo News)

“Era paranoico, tenía delirios y se comportaba de manera irracional y violenta”, contó. Intentó suicidarse y fue hospitalizado en una unidad psiquiátrica pero al volver a casa repitió todo el ciclo.

Adams confesó que había hablado con los médicos sobre su preocupación por el uso de marihuana, pero ellos le restaron importancia. “Solo es marihuana”, le dijeron. Al final, después de unos años “infernales”, Adams está rehabilitándose en un centro médico situado fuera del estado, donde su hijo está logrando una “recuperación notable”.

“Sé que tengo suerte”.

Agregó que la marihuana de hoy en día es muy diferente a la de antaño: “Tenemos esta marihuana de alta potencia, que ahora está por doquier. Esa droga me robó por completo los años de la adolescencia de mi hijo”.

El consumo de marihuana de alta potencia se ha disparado en las últimas décadas, afirmó Randi Schuster, quien investiga la marihuana en la Universidad de Harvard. “La marihuana que las personas fumaban en los años 60 y 70 no es la misma que los jóvenes consumen hoy”.

Debido a que la marihuana sigue siendo ilegal a nivel federal, no es la FDA sino los estados quienes regulan su venta legal. Según Rob Goulding, del Departamento de Ingresos de la División de Aplicación de la Marihuana de Colorado, aunque el departamento obliga a indicar en la etiqueta de los contenedores y envases la potencia del producto, en Colorado no existe un máximo de potencia permitida en la marihuana que se vende.

Dado que el cerebro adolescente está en desarrollo y las zonas cerebrales que experimentan los mayores cambios contienen una gran densidad de receptores cannabinoides (THC), “es fundamental que no subestimemos el impacto de la droga que se consume hoy en el funcionamiento cognitivo, académico y psicológico”, explicó Schuster.

Sin embargo, los defensores de la marihuana argumentan que la potencia de esta no difiere de la fuerza de los distintos tipos de alcohol. Muchos se sienten frustrados por las actitudes y argumentos de quienes luchan contra la legalización del cannabis.

“Al igual que existe una diferencia de potencia entre el whisky y la cerveza, y una diferencia en el comportamiento de la persona que lo consume, existe una distinción entre los productos de marihuana”, dijo Aaron Smith, director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Industria de Cannabis. “Eso no significa que un tipo sea de por sí más peligroso que otro”.

Aunque Schuster está a favor de la despenalización de la marihuana, dijo que no hay suficientes datos científicos que la convenzan de que la legalización para el uso recreativo tiene sentido ahora.

Josh Smith concuerda: “Me preocupa mucho lo que aún no conocemos”.

Es probable que el proceso de comercialización, tanto a nivel de publicidad como de venta, no se limite exclusivamente a la marihuana sino que también incluya aceites de alta potencia, dulces y otros productos que llamen la atención de los niños, explicó Schuster.

“Sería alarmante porque existe una creciente evidencia científica que sugiere que la juventud puede ser particularmente susceptible a las consecuencias adversas del consumo regular de marihuana”, afirmó Schuster.

“Me preocupa que se tomen decisiones políticas y legislativas antes de avanzar más en el campo científico, sería como poner el carro antes que los caballos, por lo que podríamos repetir los mismos errores que cometimos con ‘Big Tobacco’ hace décadas”, explicó.

Los expertos indican que la marihuana es una planta muy compleja que tiene muchos componentes. Algunos de esos compuestos, como el cannabidiol, pueden tener un efecto terapéutico positivo en ciertas condiciones, pero como todavía no se dispone de datos convincentes, quienes publicitan el cannabis para cualquier tratamiento farmacológico nuevo deben ser cautelosos y no generar grandes expectativas hasta que la ciencia no lo haya comprobado.

Schindel confesó que en su misión anti-marihuana lo más difícil de soportar es la ridiculización a la que los someten las personas que están a favor de la misma. “Nos llaman ‘prohibicionistas locos’”. Ella no puede “contar todas las veces” que las personas han dicho que Andy “debió haber consumido un lote malo” la noche en que se suicidó.

Sally Schindel en su casa de Prescott, Arizona, sostiene un libro que cuenta la historia de su hijo. Abril 4, 2017 (Foto: Patrick Breen para Yahoo News)

Sin embargo, Schindel, Robinson, Adams y otras madres planean apoyarse mutuamente para seguir adelante: “Hay madres que le agradecen a ‘Moms Strong’ el papel que ha jugado en la recuperación de la adicción a la marihuana de sus hijos”, dijo Schindel.

“Si podemos ayudar a salvar la vida del hijo de otra madre, hemos hecho todo lo que podemos hacer por ahora por nuestros hijos”, afirmó.

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